10.000 empleos en riesgo: así opera el Salvavidas al Empleo en Bogotá
El Salvavidas al Empleo en Bogotá es un incentivo temporal a la nómina dirigido a micro y pequeñas empresas que emplean trabajadores que devengan un salario mínimo legal vigente. Su objetivo es mitigar el impacto del aumento salarial y evitar despidos formales en el primer semestre de 2026.
La medida fue presentada por el alcalde Carlos Fernando Galán y la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico como una respuesta anticipada al choque de costos laborales que enfrentan los negocios más pequeños.
Según explicó la administración distrital, el programa entregará:
- $800.000 por trabajadora, persona trans o no binaria
- $700.000 por trabajador
El apoyo estará condicionado al cumplimiento de pagos de seguridad social y formalidad laboral.
¿Por qué surge este programa en 2026?
El programa Salvavidas al Empleo en Bogotá responde a un contexto económico específico: el incremento del salario mínimo elevó los costos de nómina en aproximadamente 30%, según estimaciones del sector empresarial .
En una ciudad donde:
- El empleo creció 4,2% en 2024.
- La tasa de desempleo fue 9,7%.
- Pero la informalidad laboral subió a 34,5%.
De acuerdo con Bogotá en Cifras 2025, el riesgo no es solo el desempleo, sino la migración hacia la informalidad. El informe distrital advierte que el 77,2% del aumento del empleo en 2024 fue informal, lo que muestra la fragilidad del mercado laboral capitalino.

Lea más: ¿Quién manda en Ecopetrol? Petro sostiene a Ricardo Roa a pesar del deterioro reputacional
¿A quién beneficia el Salvavidas al Empleo en Bogotá?
El programa Salvavidas al Empleo en Bogotá está dirigido principalmente a micro y pequeñas empresas, que son las más vulnerables frente al aumento del salario mínimo debido a sus márgenes reducidos y limitada capacidad financiera. Las microempresas podrán recibir el subsidio para hasta cinco trabajadores, mientras que las pequeñas empresas podrán acceder al apoyo para un máximo de diez empleados.
La priorización se concentra en sectores intensivos en empleo que dependen mayoritariamente de trabajadores que devengan un salario mínimo. Entre ellos se encuentran el comercio, la manufactura, la construcción, el alojamiento y los servicios de comida, el transporte y las actividades artísticas, todos con alta participación de microempresas en su estructura productiva.
Para acceder al beneficio, las empresas deben estar legalmente constituidas y registradas en la Cámara de Comercio, operar en Bogotá y contar con al menos dos trabajadores que reciban un salario mínimo legal vigente. Además, deben estar al día en sus aportes a seguridad social. Las empresas unipersonales no podrán postularse.
La meta del programa es proteger 10.000 empleos formales, distribuidos entre aproximadamente 2.000 y 5.000 empresas de la ciudad, en un contexto donde el aumento de los costos laborales podría traducirse en despidos o migración hacia la informalidad.
¿Qué dicen las cifras de Bogotá sobre la vulnerabilidad empresarial?
El informe Bogotá en Cifras 2025 confirma que la estructura productiva de la ciudad está profundamente concentrada en empresas pequeñas. El 99,3% del tejido empresarial corresponde a micro, pequeñas y medianas empresas, lo que implica que cualquier choque en costos laborales impacta directamente al grueso de la economía urbana.
La fragilidad es evidente cuando se observa la tasa de supervivencia: apenas el 29,9% de las microempresas logra mantenerse activa cinco años después de su creación. A esto se suma una limitada inclusión financiera, ya que solo el 24% de las empresas registradas accede a crédito bancario formal, lo que reduce su capacidad para absorber incrementos de costos mediante financiamiento.
El comportamiento reciente del empleo refuerza esa dependencia estructural. En 2024, el crecimiento del empleo se concentró en empresas con menos de diez trabajadores, que sumaron más de 156.000 nuevos ocupados, mientras que las grandes empresas registraron una reducción cercana a 49.000 empleos. En otras palabras, el empleo en Bogotá depende, en buena medida, de negocios pequeños que operan con márgenes estrechos y limitada capacidad de maniobra financiera.

Le puede interesar: PAE: 800.000 estudiantes en riesgo por sobrecostos millonarios, alerta la Contraloría
¿Puede este subsidio evitar despidos?
Desde el sector empresarial, el programa fue recibido como una señal positiva. El director de Fenalco Bogotá Cundinamarca destacó que proteger el ingreso debe ir de la mano de proteger el empleo formal .
Un sondeo gremial citado por ese mismo informe advierte que:
- 53% de las empresas prevé reducir puestos formales en 2026.
- 47% planea congelar contrataciones.
- 86% reduciría vacantes para jóvenes y practicantes.
En ese contexto, el subsidio funciona como un amortiguador temporal. Sin embargo, su alcance es limitado: cubrirá 10.000 empleos en una ciudad con más de 4,6 millones de personas en la fuerza laboral.
El desafío estructural: informalidad y transición productiva
El verdadero reto no es solo coyuntural. Bogotá en Cifras 2025 muestra que:
- La informalidad empresarial en micronegocios fue 76,2%.
- El 39,7% de los micronegocios surgió por necesidad.
- La informalidad laboral aumentó a 34,5%.
El informe también evidencia que sectores como comercio concentran el 43,5% del tejido empresarial, mientras que la construcción, aunque crece en valor agregado, presenta informalidad del 45,2%.

¿Qué sigue después del subsidio?
La Alcaldía anunció programas complementarios orientados a:
- Reducir costos permanentes.
- Impulsar la digitalización.
- Mejorar habilidades financieras.
- Aumentar la productividad empresarial.
Bogotá creció 1,9% en 2024 y 3,7% en el primer trimestre de 2025, según el informe distrital, lo que muestra una recuperación económica en marcha. Pero el mismo documento señala que la informalidad laboral subió a 36,9% en el primer semestre de 2025. Es decir: el mercado laboral mejora en cifras agregadas, pero la calidad del empleo enfrenta tensiones.
El Salvavidas al Empleo en Bogotá aparece así como una medida de contención frente a un dilema más amplio: cómo proteger el empleo formal en un entorno de costos crecientes y productividad heterogénea.
Siga leyendo: Inundaciones en Colombia en 2026, la caja vacía y la emergencia económica hundida