Cada vez más pescadores artesanales del Pacífico son mujeres
Tatiana Meneses Lamilla es bióloga marina. Actualmente, es asesora para el relacionamiento comercial del Programa EcoGourmet, de Conservación Internacional Colombia.
Para comenzar, ¿podría contarnos qué es Ecogourmet y hace cuánto existe?
EcoGourmet es un programa creado en 2012 en alianza con Fondo Acción. Hoy en día es liderado únicamente por Conservación Internacional. Nuestro objetivo es fortalecer la cadena de valor de la pesca artesanal en Colombia y otros países de Latinoamérica, a través del trabajo participativo con organizaciones de pescadores artesanales comprometidos con buenas prácticas de pesca, y con socios comerciales estratégicos que comparten el concepto de compra y consumo responsable. Todo esto en aras de sensibilizar a los consumidores y de mejorar la calidad de vida de las comunidades locales.
¿En qué regiones del país hace presencia EcoGourmet y cuántos proyectos tienen en curso?
En esta tercera etapa del Programa, desarrollada entre 2019 y 2022, tenemos 12 organizaciones de pescadores artesanales ubicadas en el área del Golfo de Salamanca, en el Caribe. Específicamente, están en los municipios de Santa Marta, Ciénaga y Tasajera, en el departamento del Magdalena. En el Pacífico estamos en Nuquí y Bahía Solano (en el Chocó), en Bahía Málaga de Buenaventura (en el Valle del Cauca) y Guapi (en el Cauca).
¿Podría explicarnos qué es pesca artesanal y cuáles son los principales actores que componen dicha cadena?
En términos generales, la pesca artesanal es aquella que se realiza a pequeña escala, usando embarcaciones pequeñas, con poca autonomía de viaje y de carga. Esto representa faenas relativamente cortas en tiempo y en áreas cercanas a la costa, con artes de pesca que son manuales —es decir, que no están motorizadas— y con una producción que se consume principalmente de manera local.
Por su parte, la cadena de valor de la pesca artesanal describe el modo en que se desarrollan las actividades pesqueras y todos los procesos que se deben realizar para vender los productos . En la cadena de valor no se considera a los pescadores de forma independiente, sino que se contempla a todos los actores que participan en el proceso, antes y después de la captura de su producto: pescadores, proveedores de hielo, quienes participan en el alistamiento del producto (lavado, fileteado, empacado, etiquetado), acopiadores, prestadores de servicios logísticos (transporte marítimo, terrestre y aéreo), comercializadores, restaurantes y consumidores finales.
¿Cuántos kilos o toneladas de pescado comercializa hoy EcoGourmet al año? ¿Cómo se compara esta cifra a cuando comenzaron?
Muy importante aclarar que EcoGourmet no es una comercializadora de productos pesqueros, ni una certificación o un estándar de calidad. Somos un Programa de fortalecimiento que presta apoyo y acompañamiento a organizaciones de pescadores y socios comerciales.
Con eso claro, es importante también mencionar que en esta etapa del programa hubo situaciones muy críticas que dificultaron la comercialización de los productos pesqueros por parte de las organizaciones, incluso a nivel local. Justo en esta etapa tuvimos que sufrir la pandemia por Covid-19 y el cierre de establecimientos como restaurantes y hoteles durante el 2020 y parte del 2021, lo cual disminuyó a niveles críticos sus ventas.
Si no hay demanda, no hay oferta. Así mismo, las diferentes etapas del paro nacional perjudicaron la comercialización debido al cierre de vías, incluso marítimas, porque también hubo paro del transporte de cabotaje. Todo lo anterior se sumó a una disminución de las capturas, por causas que aún no tenemos muy claras.
Con esos antecedentes, hablar de una cifra no es muy prudente. Sin embargo, si podemos contar que, de agosto de 2020 a la fecha, las organizaciones de pescadores, fuera de sus ventas locales, han podido comercializar el 25% de sus capturas hacia grandes ciudades como Bogotá, Medellín, Santa Marta y Barranquilla, a socios estratégicos del programa que reconocen un valor agregado por sus buenas prácticas de captura y por su compromiso de sostenibilidad. Este porcentaje parece pequeño, pero es un gran logro.

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¿Cuál es la diferencia en precio entre un pescado extraído con prácticas amigables con el medio ambiente y uno que no cumple dichas condiciones?
Hacer ese tipo de comparaciones puede ser muy complicado por varias razones. Una es que, sin sistemas de trazabilidad, así sean sencillos, que permitan evidenciar el origen de los productos pesqueros y hacer seguimiento a las buenas prácticas de captura, puede ser muy difícil asegurar que un producto particular sea realmente sostenible.
Este tema de pesca artesanal ha empezado a despertar un gran interés en muchos consumidores y, por lo tanto, puede ser usado para obtener beneficios económicos, pero a veces es un discurso que no es muy transparente. Hoy en día, puedes encontrar en el mercado productos pesqueros enmarcados en este concepto, a precios similares a los que sí tienen esa condición, sin que realmente provengan de buenas prácticas de pesca.
Sin embargo, me atrevería a decir que, a partir de mi experiencia, los productos con certeza de sostenibilidad pueden ser entre 25% y 28% más costosos, pero es muy importante darle contexto a esa cifra. Por ejemplo, históricamente, los pescadores han realizado faenas de pesca y vendido sus productos pesqueros casi a pérdida. En otras oportunidades, se crean dependencias con comercializadores que los apoyan con recursos para combustible y hielo, pero luego los comprometen con la exclusividad para la venta de sus capturas al precio que ellos definan, el cual generalmente está por debajo del ideal.
Entonces, este valor no significa necesariamente un sobrecosto al precio del pescado; es simplemente el reconocimiento justo de su labor y el resultado de un ejercicio juicioso de costeo de insumos, labores y logística. Por otro lado, muchas veces el valor de un producto pesquero se incrementa por la larga cadena de intermediación, pero irónicamente el pescador recibe la menor ganancia, a pesar de ser quien realiza la tarea más importante y la más dura también. De manera que, de nuevo, ese valor no es más que un pago razonable por el producto que ofrecen.
¿De este margen en el precio, qué porcentaje se queda en manos del productor o pescador artesanal?
De ese margen, no te puedo decir cuál es el porcentaje que queda en manos del pescador porque, como te digo, no puedo afirmar nada de ejercicios de costeo que no conozco en detalle. Sin embargo, te puedo contar un poquito sobre los ejercicios de costeo de las organizaciones EcoGourmet y algún punto de referencia que tengo.
Por ejemplo, de un despacho de 25 kilos de filete de merluza, proveniente de Nuquí y con destino Medellín, el 63% corresponde al pago de los pescadores por el producto y los procesos como lavado, fileteado y alistamiento, pero es importante aclarar que ese concepto es apenas la remuneración por el trabajo que hacen, el cual, en el caso de las capturas, incluye los costos asociados a la faena.
El 7% es la inversión en materiales e insumos como cavas de icopor, bolsas plásticas y hielo, algo infaltable para conservar la cadena de frío, pero irónicamente costoso y, a veces, difícil de conseguir. El 14% es el costo de la logística de transporte, que incluye el combustible, que en estas zonas es al doble del interior del país ($16.000 pesos por galón aproximadamente), el embalaje y el flete aéreo. El 3% corresponde a los gastos equivalentes (una semana) del centro de acopio en energía y agua. Eso quiere decir que el 37% de ese despacho se invierte en todo lo necesario para garantizar que el producto llegue a tiempo y en perfectas condiciones.
Por lo anterior, solo el 13% de ese despacho corresponde a la utilidad o ganancia real de los pescadores, que incluye un reconocimiento por su labor y su compromiso con las buenas prácticas de pesca.
Ese mismo despacho, enviado por una organización que no es EcoGourmet (sin asegurar si es sostenible o no) es más o menos un 24% más económico, lo cual evidencia que parte de esa diferencia no solo es la ganancia real de la organización, sino que cubre una parte de los costos logísticos. Es decir, desde mi punto de vista, esa organización está vendiendo a pérdida.

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¿Con cuántos restaurantes trabaja EcoGourmet a la fecha y en qué ciudades del país están ubicados estos establecimientos gastronómicos?
Hoy en día tenemos muchas lecciones aprendidas de las diferentes etapas de EcoGourmet y sabemos, por ejemplo, que en algunas oportunidades se necesita de un comercializador responsable que apoye ciertas tareas logísticas. Así que tenemos diferentes socios estratégicos y aliados con los que trabajamos. En este momento, por ejemplo, somos aliados del Restaurante Parmessano de Medellín en una campaña muy linda que tienen, el Menú de Conservación, que, este año, busca recursos para la conservación de las tortugas marinas, mientras permite la sensibilización de los consumidores acerca de la pesca y el consumo responsable de productos pesqueros.
En Bogotá trabajamos con Albacora, un emprendimiento que funciona a través de redes sociales. Es un socio fundamental para nuestras organizaciones porque les ha abierto mercado, les reconoce un precio justo y equitativo, les ha permitido comercializar sus productos frescos y los ha motivado a innovar en productos transformados. Asimismo, el restaurante MiniMal nos ha permitido realizar intercambio de experiencias con las comunidades especialmente del Pacífico y promover un producto tan desconocido en el interior del país como la piangua.
En Santa Marta tenemos una alianza con el restaurante Guásimo, cuyo propietario, que además de cocinero es un gran artista, nos ha permitido mezclar la cocina y la cultura en nuestras acciones de sensibilización. Ha sido muy interesante.
Y así, son muchas las personas que se han sumado a esta iniciativa de promover la sostenibilidad de nuestros recursos y de intentar mejorar la calidad de vida de las comunidades locales.
¿Cuáles han sido los principales desafíos y obstáculos de emprender en este sector?
Uno de los principales problemas ha sido la logística. Las organizaciones se encuentran en lugares aislados, especialmente las del Pacífico, en Nuquí, Bahía Solano, Buenaventura y Guapi. Allí, los costos asociados a las faenas y a la etapa de comercialización son muy altos, por ejemplo, en el tema de combustible. Un galón de gasolina en Bogotá está costando cerca de $8.500 pesos, pero en estos lugares va de los 14 mil a 16 mil pesos, dependiendo del lugar. Es un costo muy elevado por un insumo que se consume en gran cantidad.
Otra tiene que ver con las vías a través de las cuales sale el producto. Por ejemplo, desde Nuquí y Bahía Solano la vía de salida más efectiva es la aérea. Ese flete aéreo tiene un costo significativo —dependiendo del lugar de $2.500 a $5.000 pesos por kilogramo de pescado enviado—, que aumenta si el producto se comercializa fresco y lleva hielo dentro de las cavas. Entonces, el flete paga no solo el peso del pescado sino los kilos de hielo y eso aumenta el costo.
Adicionalmente, las aerolíneas tienen restricciones en cuanto al volumen de envío. Dependiendo del lugar, las cavas permitidas no pueden ser de más de 30 o 40 kilos y, en otros casos, no se permiten cavas con producto fresco, porque muchas veces generan deshielo con un olor penetrante, a pesar de las buenas condiciones de embalaje.
Otro asunto ha sido la dificultad para lograr que las organizaciones puedan facturar electrónicamente. Las organizaciones de pescadores están conformadas especialmente por personas de edad avanzada. En muchos casos hay analfabetismo completo y los conocimientos en tecnología no son tan altos, entonces el proceso de comenzar a usar factura electrónica ha implicado hacer una capacitación en diferentes aspectos.
Además, la facturación electrónica se hace a través de internet y en estos lugares la conectividad muchas veces es pésima. Esto ha representado gastos adicionales para ellos, porque muchas veces les toca desplazarse en lancha, con una inversión de combustible, hasta el casco urbano de municipios. Por ejemplo, les toca ir de Limones y Quiroga hacia el municipio de Guapi para hacer la factura electrónica, y estamos hablando de organizaciones que tienen recursos muy limitados.
Por último, en términos de rutas, la salida de productos de Guapi se hace a través de lanchas rápidas o barco hasta Buenaventura y desde ahí puede haber salida en avión o por vía terrestre. Lo que pasa es que la pesca artesanal es de pequeña escala, es decir, las cantidades no son enormes porque hay buenas prácticas de pesca, lo que hace que los volúmenes sean más pequeños.
Entonces, un camión refrigerado de transporte de pescado puede tener entre una y dos toneladas de capacidad, pero solo hasta que llegue a su cupo completo decide salir con la carga hacia Bogotá. Por esta razón, hacer el empalme de los productos es complejo y puede generar costos adicionales, porque hay que tener un acopio para el pescado que ya llegó, de manera que se garantice la cadena de frío.
¿Cómo se ha transformado el oficio del pescador, en los últimos años? ¿Cómo era antes cuando ustedes comenzaron? ¿Ha mejorado o ha empeorado?
Cada vez más mujeres se involucran en actividades pesqueras, más allá del alistamiento del producto o los temas alrededor de la cocina. Hoy, tenemos mujeres recolectoras y pescadoras que realizan faenas de pesca y ellas mismas se encargan del alistamiento y el despacho. Este cambio ha venido acompañado por otro, pues los hombres, que antes eran muy machistas, han cambiado su actitud y han compartido estas labores con ellas. Desde EcoGourmet hemos hecho capacitaciones de equidad de género para ir venciendo estas barreras y actitudes.
Por otro lado, las organizaciones son cada vez más conscientes de la importancia de conversar y preservar sus recursos. De ahí que surjan organizaciones con pesca artesanal que hayan entendido que el cuidado y los beneficios son en últimas para ellos porque les garantiza un recurso a lo largo del tiempo.
Lo que a mí personalmente me parece triste es que nuestros pescadores se están haciendo viejos. Los jóvenes están cada vez menos interesados en seguir los pasos de sus padres y la pesca ha sido tradicionalmente un oficio transmitido de generación en generación. Sin embargo, hoy estamos viendo que los jóvenes ven los trabajos que sus padres han tenido que sufrir y no quieren pasar por eso. A la vez, vemos los esfuerzos que hacen los padres para que se vayan a la universidad y amplíen sus horizontes laborales por fuera de la pesca.
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Para cerrar, ¿de qué manera han fortalecido ustedes la actividad de estos actores de la cadena?
Las 12 organizaciones de pescadores aliadas del Programa EcoGourmet han sido fortalecidas a través de la generación de competencias en diferentes temas de interés:
- Entregamos los equipos requeridos (computador, software, manuales) y la capacitación para el registro adecuado de la contabilidad.
- Acompañamos el proceso de inscripción ante la DIAN para la facturación electrónica de las organizaciones. En este momento, todas las ventas se facturan de esta forma, a pesar de las dificultades relacionadas con la conectividad en las zonas donde se encuentran.
- Diseñamos un mecanismo de ahorro para que todas las organizaciones puedan destinar parte de los recursos de sus ventas a un fondo que sea de ayuda para sus miembros, en caso de alguna urgencia o necesidad.
- Capacitamos a todos los miembros de las organizaciones en asociatividad, equidad de género, control y vigilancia, normatividad pesquera, buenas prácticas de manufactura y pesca responsable, entre otros temas. En este último, todos los pescadores fueron debidamente certificados por una organización competente (235 pescadores, aproximadamente).
- Diseñamos planes de negocio para 5 de las organizaciones, en los cuales se hizo el ejercicio de costeo de faenas y comercialización y el desarrollo de alternativas basadas en productos transformados.
- Establecimos planes de monitoreo biológico participativo como seguimiento a las buenas prácticas de pesca implementadas por las organizaciones.
- Una de las acciones más importantes fues que apoyamos la adecuación de los centros de acopio para la recepción y el alistamiento de los productos pesqueros. Hoy, las 12 organizaciones cuentan con centros de acopio con las condiciones requeridas para la manipulación de pescados y mariscos (refrigeradores alimentados por energía solar, cavas, mesas de trabajo, cuchillos, termómetros, empacadoras al vacío y filtros de agua, entre otros).
- Entregamos a las organizaciones que más problemas tenían para conseguir hielo tres salmueras (máquinas que permiten hacer hielo a partir de agua salada con menor consumo de energía y menores tiempos de congelación) y apoyamos la reparación de una adicional.
- Hemos firmado 10 acuerdos de voluntades entre las organizaciones de pescadores del programa y socios estratégicos comerciales como comercializadores, restaurantes y hoteles.
- Tenemos incrementos que van del 22% al 43% en el precio por libra para productos como la piangua y la sangara, e incrementos de 43% a 79% en las ganancias por kilogramo de productos como camarones tipo langostino y pescado, , con respecto a sus ventas locales.
- Por el lado de la cadena logística, hemos realizado acuerdos que la facilitan. Por ejemplo, con aerolíneas, para que ofrezcan un mejor precio para el flete por kilogramo de producto enviado y garanticen el cupo semanal para las cavas.
- En cuanto a los restaurantes y comercializadores de producto a hogares, hemos fortalecido las políticas de compra y consumo responsable, diseñado estrategias de comunicación para divulgación de esos conceptos, a través de piezas gráficas impresas y audiovisuales, realizado intercambios de experiencias con las organizaciones y realizado eventos de sensibilización al consumidor final.
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