La CAR vio cerca de 50 % menos caimanes aguja en el río Negro: halló señales de cacería en municipios ribereños de Cundinamarca
En el bajo río Bogotá la población de caimán aguja es estable, pero tiene pocos adultos, que son los que se reproducen; el dato del río Negro es preliminar y no trae cifras absolutas.
Los monitoreos del río Negro encontraron cerca de 50 % menos caimanes aguja (Crocodylus acutus) observados que en monitoreos anteriores. La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), en su comunicado del 10 de octubre de 2026, lo calificó como resultado preliminar. Participó la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).
Los equipos también hallaron señales recientes de cacería en algunos sectores del río Negro. Son un factor de presión, pero la entidad no estableció que causara la disminución observada. La especie está En Peligro en Colombia, como consta en la Resolución 0126 de 2024 del Ministerio de Ambiente.
¿Qué encontró el estudio en los ríos Negro y Bogotá?
En la cuenca baja del río Bogotá, la población aparece relativamente estable, aunque tiene pocos adultos, los individuos que se reproducen. Para el río Negro no se publicaron cantidades absolutas anteriores ni actuales, de modo que el resultado sigue sin permitir calcular cuántos animales fueron vistos y continúa bajo análisis.
Los análisis preliminares de ADN muestran que las poblaciones de ambos ríos tienen características genéticas propias y distintas de otras estudiadas en Colombia. Según la CAR, esa diferencia las hace parte del patrimonio biológico de sus territorios y refuerza la importancia de conservarlas en sus ecosistemas naturales.
El trabajo combina monitoreos nocturnos, caracterización de hábitats, transmisores en adultos, análisis genéticos y evaluación de contaminantes en agua, sedimentos y tejidos. El comunicado de la CAR del 14 de octubre de 2025 anunció seguimiento satelital para seis ejemplares en los ríos Bogotá, Magdalena y Negro.
¿Dónde vive el caimán aguja en Cundinamarca y por qué importa?
En la jurisdicción de la CAR, el caimán aguja habita en municipios ribereños de la cuenca del Magdalena y sus afluentes. Ese comunicado de 2025 señala en particular a Puerto Salgar, Beltrán, Girardot, Guataquí, Yacopí y Guaduas; allí su presencia ayuda a sostener el equilibrio de ríos y humedales.
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Este depredador controla poblaciones de peces y otros organismos, aporta fósforo y nitrógeno con sus excretas y oxigena el agua al moverse. Por esas funciones, encontrarlo también sirve como indicador de la salud de los ecosistemas acuáticos donde vive.
A escala mundial, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo clasifica como Vulnerable, según recuerda la CAR. La especie tarda entre 6 y 9 años en alcanzar la madurez sexual. La amenazan el tráfico y comercio ilegal, la sobreexplotación, la transformación del hábitat, las especies invasoras y, principalmente, la contaminación del agua.
¿Es peligroso y qué hacer si aparece uno?
Es un animal silvestre que pide distancia: si aparece uno, no se acerque, no lo persiga, no intente capturarlo ni le dé comida. En Girardot, Agua de Dios, Tocaima y Ricaurte las comunidades tienen contacto frecuente con estos animales por sus actividades alrededor del río Bogotá.
Magdala Iregui, directora técnica de Biodiversidad de la CAR, lo explicó así: «Nuestro objetivo es lograr que la presencia de un caimán aguja en el territorio no genere automáticamente una respuesta de persecución, pues es un animal silvestre que requiere distancia y respeto, y cuya conservación también depende de que las comunidades y las instituciones cuenten con información adecuada para actuar».
El comunicado de la CAR de octubre de 2019, tras devolver una cría al río Bogotá en Girardot, explica el riesgo de darles comida. Alimentarlos los habitúa a buscarla y, cuando no la encuentran, pueden atacar animales domésticos.
Los avistamientos deben reportarse a la línea de fauna silvestre 316 524 4031, disponible las 24 horas, todos los días. El canal figura en el comunicado de la entidad del 22 de septiembre de 2026.
¿Qué pena tiene cazar o vender un caimán aguja?
La caza ilegal puede castigarse con 16 a 54 meses de prisión y multa de 33 a 937 salarios mínimos mensuales, si el hecho no constituye un delito con pena mayor. Así lo dispone el artículo 328B de la Ley 2111 de 2021, compilada por Función Pública.
El aprovechamiento ilícito y el tráfico de fauna pueden castigarse con 60 a 135 meses de prisión. El artículo 328 incluye capturar, mantener, transportar, comerciar o apropiarse de especímenes o partes, con multa de 134 a 43.750 salarios mínimos mensuales.
Para el tráfico, el artículo 328A fija además una multa de 300 a 40.000 salarios mínimos mensuales. Por tratarse de una especie amenazada, el literal b del artículo 338 aumenta las penas de una tercera parte a la mitad.
¿Quién hizo el estudio y cuándo habrá resultados completos?
La CAR y la Facultad de Medicina Veterinaria y de Zootecnia de la UNAL ejecutan el estudio, cuyo cierre figura para el viernes 16 de octubre de 2026. La fecha consta en el registro de Colombia Compra Eficiente en el Sistema Electrónico de Contratación Pública (SECOP II), consultado este martes; el informe final todavía no es público.
El convenio interadministrativo 3026 de 2025 es un acuerdo entre dos entidades públicas para investigar, conservar y monitorear la especie, además de diagnosticar la interacción entre personas y cocodrilos. Fue firmado el 15 de agosto de 2025 por $506.407.200.
La base oficial de contratos de Colombia Compra Eficiente, consultada este martes, muestra el convenio anterior de 2024 con la Estación de Biología Tropical Roberto Franco, por $400 millones. No está establecido que ese trabajo sea la referencia usada para la comparación porcentual.
Los resultados preliminares se socializaron en el Primer Festival del Cocodrilo del Magdalena, realizado el viernes 2 de octubre de 2026.
La cifra puede cambiar cuando la CAR publique el análisis completo.