En el cannabis medicinal el Gobierno va a paso lento
Los productores del sector del cannabis medicinal se están organizando para solucionar los problemas que afrontan. Uno de ellos tiene que ver con el sector financiero.

Jorge Restrepo hace parte de SACCA Investment SaS, una empresa legalmente constituida que pertenece al sector del cannabis medicinal desde el 2018 y que hace parte de un colectivo de 12 empresas del cannabis medicinal en el Eje Cafetero.
En una reveladora entrevista, Restrepo se refirió al lento avance normativo y regulatorio, que le ha impedido al sector desarrollar su potencial. Explicó, también, en qué consisten las importantes limitaciones que han encontrado en el sistema financiero y por qué cree que al sector le hace falta avanzar en el proceso de agremiación.
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¿Cuántos productores hacen parte del sector del cannabis medicinal en Colombia?
De acuerdo con nuestros cálculos tenemos la siguiente información:
Hay varios motivos para producir en el sector agropecuario: por vocación; por envidia del vecino al que le está yendo bien con su actividad; por épocas en el año, como una oportunidad de negocio en cierto mes, o por boom.
El boom es el más grave. La gente se vuelca a eso, pero a la hora de vender, es donde se encuentran con la realidad. Cuando salió la normatividad del cannabis medicinal, se dio un boom. Las personas sacaron licencias pensando que era una oportunidad de negocio, pero luego no pudieron hacer nada con ellas.
En el último informe del Ministerio de Justicia había cerca de 3.000 licencias solicitadas. Ha sido difícil saber cuántas licencias están funcionando, porque los informes de MinJusticia son acumulados. De todas maneras, de esas 3.000 licencias se espera que queden unas 100, como mucho, funcionando en los próximos años.
En el periodo de 2018 a 2022, 7 de cada 10 empresas del sector del cannabis en Colombia cerraron operaciones.
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¿Cuáles son los principales problemas del sector del cannabis medicinal?
Tenemos problemas para acceder al sistema bancario y financiero. Nosotros duramos en un proceso con un banco tres años; tuvimos visitas, pero fue imposible sacar esa cuenta. Y ese no es el mayor problema. Una vez tienes la cuenta, te van a poner problema por cualquier plata que ingrese por ser una empresa de cannabis.
Hemos conocido casos de personas a las que les han bloqueado la cuenta y han tenido que entrar a demostrar que son transacciones lícitas. En una exportación se debe notificar con anterioridad que se va a realizar una exportación de Cannabis y el banco puede aceptar o no el ingreso de los dineros por la venta.
Entonces, los bancos y el uso de las cuentas han limitado el desarrollo del sector, pues sin cuenta bancaria no podemos ingresar dineros por los negocios que podríamos hacer.
Nos gustaría mucho saber cómo hacen las grandes empresas con el uso de bancos y sus transacciones económicas relacionadas con el sector, para que a nosotros, dentro de los principios de igualdad y equidad, nos permitan hacer lo mismo.
Es algo absurdo porque este sector es de los más vigilados que hay. Para sacar una licencia te investigan desde la cabeza hasta los pies. Cualquier venta hay que reportarla en el sistema de seguimiento MICC (Mecanismo de Información para el Control de Cannabis) y solo se le puede vender a quien tenga licencia. Entonces, es un sector muy cerrado y vigilado.
Creemos que parte del problema es no tener un CIIU (código de la actividad económica) del sector, pues esto hace que nuestra actividad empresarial no sea reconocida por el Estado Colombiano y, por ende, que los bancos impidan las cuentas bancarias. Luego de analizar la información, encontramos cerca de 61 CIIU utilizados en el sector y ninguno hace mención a Cannabis Medicinal.
En compañía de ACOPI Bogotá-Cundinamarca ya hemos tenido mesas de trabajo con el DANE y con la DIAN sobre los códigos CIIU. Esperamos poder reunirnos con el Ministerio de Hacienda, con Asobancaria y con la Superfinanciera.
¿Cuáles son los temas normativos que mencionó antes?
Otro caso es el Invima, que no tiene los recursos para hacer las investigaciones necesarias y se queda esperando las directrices o lineamientos de la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos). Por todo esto, ha sido un proceso muy lento con el Invima.
Sería una buena estrategia que el Invima tuviera los recursos suficientes para hacer el análisis de los productos a exportar y, claro está, sería clave que tuviera más personal que sepa y entienda del tema, pues este es un aliado estratégico.
Cabe destacar que hay dos velocidades: la velocidad del Estado colombiano y la velocidad de los empresarios. Nosotros queremos ir muy rápido para sacar el negocio a flote y cumplir con el pago de impuestos, el pago a empleados, la renovación de licencias, el cubrimiento de costos y gastos, etc.
Por otro lado, el Gobierno funciona con contratistas desde los meses de abril-mayo hasta parte de diciembre (siempre y cuando tengan contrato sin interrupciones). Debido a todo esto, mientras se constituyen los Comités Departamentales y luego las Cadenas Productivas de cannabis medicinal, pueden pasar varios meses o varios años.
¿Cómo se organizan gremialmente los empresarios del cannabis medicinal?
Para la organización gremial, existen asociaciones o corporaciones y federaciones. Estas asociaciones pueden ser municipales o departamentales, que aún no son muy visibles por lo joven del sector y por el grado de madurez gremial y empresarial de estas organizaciones.
Por su parte, las federaciones “cannábicas” que he visto y que se están constituyendo tienen de base un “multi-universo” de actores, incluidos empresas licenciadas y otros actores no licenciados (colectivos cannábicos, y productores artesanales, entre otros).
Son federaciones que no siguen la lógica de su naturaleza: cinco organizaciones departamentales conforman una federación. Incluso, hay federaciones que, para cumplir el requisito de agrupar cinco organizaciones, incluyen personas naturales. Eso es de desconfiar.
Como Colectivo Empresarial de Empresas del Cannabis Medicinal del Eje Cafetero nos inclinamos por ACOPI Bogotá-Cundinamarca, un gremio que desde hace cerca de 70 años representa y defiende los intereses de las pequeñas y medianas empresas, tiene ya un capital social, networking y con esta trayectoria saben cómo funciona un gremio.
Por esto y mucho más ACOPI Bogotá-Cundinamarca es un aliado estratégico para nosotros como pequeños y medianos empresarios, y junto con ellos queremos hacer una agremiación empresarial que represente a las pequeñas y medianas empresas del sector del cannabis medicinal.
¿Qué esperan para el sector en el 2024?
Cuando llegó Gustavo Petro al gobierno teníamos la esperanza de que comenzaría a avanzar el sector del cannabis medicinal. Pero no ha sido así. La normatividad aún no está muy clara para el sector ni tampoco para el gobierno y algunas entidades del Estado.
Realizamos grandes inversiones en el inicio y durante la puesta en marcha. Sabemos que el sector fue un boom y que bajo ese fenómeno necesita irse asentando para ver quiénes realmente quedan, pero ya son cerca de 6 años, como decimos, “nadando y empujando la maleta”.
Esperamos a corto plazo la solución a las causas que ocasionan el problema del acceso y uso de las cuentas bancarias para poder comercializar nuestros productos. El mercado existe; afuera hay una fuerte demanda de este tipo de productos en los mercados internacionales.
Nosotros, como empresa, tenemos una licencia para 17 hectáreas y tenemos bajo invernadero solamente una. En esa hectárea bajo invernadero contratamos durante 5 a 6 meses que dura el proceso de siembra y beneficio cerca de 20 personas. El potencial de nuestro colectivo, que cobija 12 empresas, son 2.300 hectáreas. Esa es la potencialidad, pero estamos amarrados principalmente por el tema de las cuentas bancarias.
¿Algún comentario final?
Invitar a los pequeños y medianos empresarios del cannabis medicinal que están en funcionamiento y que están en una situación similar, a que nos unamos en un solo gremio empresarial para impulsar el sector. Nosotros queremos ir más rápido, pero, si cada uno se comporta como una isla, no lo logrará y será otra empresa que cierre pronto.
Esa unidad se puede dar mediante ACOPI Bogotá-Cundinamarca. Hay muchas experiencias aisladas, pero no hay un canal para que podamos trabajar de manera conjunta. Invito a todos los empresarios con licencia a encontrarnos en ACOPI.