Ciudades colombianas requieren más naturaleza para la adaptación a eventos climáticos extremos y cambio climático
Liliana Cediel
Directora ejecutiva de Dignidad Arrocera.
Colombia, en especial sus entornos urbanos son vulnerables ante eventos climáticos extremos que se agravan en frecuencia e intensidad por el cambio climático.
El país no avanza en la tarea de adaptación a los cambios del clima, se presentan fenómenos como el de la niña y el niño que son más intensos y frecuentes en comparación con años anteriores, fenómenos ante los cuales, a pesar de conocer su ocurrencia y de contar con información meteorológica disponible, no está preparado para prevenir y mitigar los efectos de esta variabilidad climática.
Vemos como se presentan incendios forestales que afectan la fauna y los ecosistemas de los cuales dependemos o inundaciones que golpean la economía, el ambiente y la supervivencia de las personas en regiones como el caribe y la Orinoquia.
No han habido acciones suficientes por parte del gobierno y de las autoridades encargadas de gestionar los riesgos por los fenómenos climáticos y los eventos climáticos extremos, más que respuestas, mitigación y adaptación, lo que se ha visto son ríos de dinero que quedan en la corrupción, es muy alarmante el último informe de la contraloría sobre la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres donde se han perdido alrededor de 5 billones de pesos.
Plata que debió invertirse en llevar agua a la guajira, prevenir las inundaciones en la Mojana, la Orinoquia, dotar al sistema de bomberos con mano de obra y herramientas para enfrentar los eventos de emergencia que se presenten, comprar maquinaria amarilla, invertir en ayuda humanitaria y en atender a miles de familias que perdieron sus casas y cultivos en medio de las catástrofes ocurridas en los últimos años.
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No es con menos naturaleza en las ciudades, si no con más
Las regiones Andina y Caribe de Colombia, son las que presentan mayor densidad poblacional debido a su desarrollo económico, lo cual ocasiona una mayor transformación y reemplazo de ecosistemas a un paso muy acelerado en las ciudades. Por esto, de manera prioritaria se requiere una estrategia de adaptación en ciudades que establezca una planificación seria que replique los procesos y estructuras de los sistemas naturales que permita a las ciudades incrementar su resiliencia y adaptación a cambios como precisamente la naturaleza lleva millones de años haciendo.
Es un hecho que la biodiversidad juega un papel fundamental en la necesidad de adaptarnos de la mejor manera ante el cambio climático, todos los organismos vivos participan del ciclo de carbono por ejemplo en su almacenamiento y emisión y en la dinámica de los principales gases de efecto invernadero, proteger y gestionar la riqueza natural tanto en la zona continental como en el mar ayudan a que estos ciclos no se sigan modificando aceleradamente.
Incrementar la naturaleza en las ciudades permite mejorar la conectividad ecológica entre la ciudad y la ruralidad lo que favorece la conservación de la biodiversidad. Tecnologías basadas en los procesos naturales como “soluciones basadas en la naturaleza” o “infraestructura verde, son estrategias que cada vez más países implementan a la hora de reducir la contaminación del agua urbana, reducir las inundaciones e islas de calor, conservar la biodiversidad urbana etc.
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Ejemplos de ciudades
El rio Thames en Londres, por siglos contaminado y muy desagradable, se pudo recuperar con una combinación de infraestructura gris y un gran humedal/parque a las afueras de la ciudad que permite educación ambiental, purificación de una buena parte del rio Thames y hábitat de especies. Por otro lado, tenemos las “ciudades esponja” en China, donde se ha logrado combinar la planificación del territorio con áreas inundables en plena ciudad con el fin de almacenar y reducir la velocidad del agua de inundación que evite serios daños a infraestructura.
De modo que es urgente y necesario el acompañamiento técnico y financiero del gobierno nacional para la adaptación de nuestras ciudades ubicadas en regiones donde fácilmente se encuentra el 70% de la población. Estas nuevas medidas requieren una transformación profunda de las instituciones que están acostumbradas a la pavimentación e implementación de infraestructura gris. Sin embargo, nuestra realidad social, económica y ambiental nos obliga a la implementación de medidas convencionales (infraestructura gris) y recuperar los procesos naturales con nuevos diseños de sistemas naturales o conservarlos que se encuentren en las ciudad.
El factor ambiental entonces debe jugar un papel preponderante en la planificación de las ciudades, de la ruralidad y de la riqueza natural que poseemos para prevenir, mitigar y contrarrestar los efectos de los eventos climáticos extremos, todo lo anterior unido a la idea de que no se puede perder la plata en corrupción destinada a atender la gestión del riesgo y el ambiente.