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sábado, 10 de enero de 2026
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Colombia podría ser un gran proveedor para la transición energética mundial

En el epicentro de la lucha contra el cambio climático, la transición energética en Colombia enfrenta una etapa crucial. Este cambio hacia fuentes de energía más limpias es un camino lleno de retos y oportunidades.
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La transición energética en Colombia y el mundo se ha convertido en una prioridad para abordar los desafíos del cambio climático y la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI).

En términos generales, esta implica cambiar gradualmente de fuentes de energía basadas en los combustibles fósiles hacia fuentes más limpias y sostenibles, como las energías renovables. 

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Sin embargo, es importante destacar que para que esta transición sea efectiva y factible, la industria de la energía renovable también depende en gran medida de productos mineros.

En el corazón de la transición energética se encuentran las tecnologías de energía renovable, como la energía solar y eólica. Estas tecnologías dependen críticamente de minerales estratégicos para su producción y funcionamiento.

Por ejemplo, los paneles solares requieren minerales como el silicio, el indio y el telurio, mientras que los aerogeneradores necesitan imanes de tierras raras, como el neodimio y el disprosio, de las cuales China es el principal productor y transformador.

Los minerales estratégicos para la transición energética en Colombia

Colombia es un país rico en recursos naturales y minerales. Tiene depósitos significativos de carbón, níquel, oro, cobre y otros minerales que son fundamentales para diversas industrias, incluida la transición energética. Sin embargo, nuestro país poco los procesa.

Al aprovechar de manera responsable estos recursos, la transición energética en Colombia recibiría un fuerte impulso, y nuestro país podría convertirse en un proveedor estratégico de las manufacturas necesarias para la producción de tecnologías renovables y de almacenamiento de energía, con lo que se fortalecería significativamente su capacidad exportadora.

La transición energética en Colombia requiere de grandes cantidades de minerales menos exóticos. Daniela Quintero, socióloga y reportera de medioambiente, señala que, para el caso de descarbonización de Termoguajira, se requieren 45 toneladas de cobre por megavatio (MW) de capacidad solar instalada. 

Y, de acuerdo con la Asociación Colombiana de Minería (ACM), para la construcción de un molino de viento con capacidades de generación de 3MW se requieren 1.200 toneladas de concreto, 47 toneladas de cobre, 335 toneladas de acero y 3 toneladas de aluminio, entre otros minerales.

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El crecimiento de la industria de renovables a nivel mundial representa una oportunidad para Colombia, pues nuestro país tiene condiciones estratégicas para desempeñar un papel clave en las cadenas de valor que impulsan la transición energética.

Colombia tiene la oportunidad de unirse a la vanguardia de la revolución energética

El crecimiento exponencial en la demanda de materiales y equipos para la transición energética está creando un espacio atractivo para el país.

La estrella indiscutible en este escenario es la energía solar fotovoltaica, cuya capacidad instalada superó a todas las demás tecnologías en 2018, según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA, por sus siglas en inglés).

De acuerdo con IRENA, regiones como África, India y el Sureste asiático impulsarán la ampliación en la capacidad de energía solar fotovoltaica en las próximas dos décadas.

El Plan para la transición energética en Colombia no es claro

Hasta ahora, ha habido muchos anuncios y pocos resultados en materia de transición energética en Colombia, pero lo que más dudas genera es el enfoque de acelerar la transición. De momento, hay varios vacíos ambientales y normativos, y no está clara la política de explotación y procesamiento de los minerales estratégicos.

Para Amat Zuluaga, geólogo analista de sistemas energéticos y experto en transición energética, existe una preocupante falta de exploración y medición de los recursos naturales presentes en Colombia. Además, señala que la perspectiva no es alentadora, ya que el Servicio Geológico Colombiano ha cancelado programas de exploración mineral en todo el país debido a una visión que considera equivocada de su nuevo director.

Esto resulta paradójico, teniendo en cuenta que mientras en Colombia parece haber una renuencia a explorar y desarrollar la minería, otros países están avanzando para convertirse en actores cruciales en la producción de minerales necesarios para la transición energética mundial.

Un segundo problema identificado por Zuluaga es de índole tecnológica. El experto destaca que las infraestructuras requeridas para las nuevas energías verdes demandan tecnología avanzada, grandes fábricas, ensambladoras, siderúrgicas y metalúrgicas. 

Lo que resulta irónico es que, a pesar de la voluntad de Colombia de transicionar hacia fuentes de energía más limpias, parece haber una falta de atención en la industrialización de estos sectores en el país, lo que podría dificultar el avance de la transición energética en Colombia.

Otro problema que poco ha considerado el gobierno tiene que ver con las metas del Plan Nacional de Desarrollo (PND) en materia social y energética, pues las necesidades de recursos para cumplirlas superan las posibilidades productivas y de importación del país.

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De acuerdo con la ACM, para cumplir las metas sociales y energéticas del PND se requiere  multiplicar por 10 la producción colombiana de cobre, triplicar la producción nacional de cemento y contar con dos minas adicionales, de tamaño similar a las más grandes que hay actualmente en Colombia, donde se puedan extraer materiales para la construcción como arcillas y arenas.

Se necesitan, además, de “17 mil toneladas de níquel, 56 mil toneladas de aluminio, 10 mil toneladas de manganeso, 11 mil toneladas de silicio, 5 mil toneladas de zinc, 5 mil toneladas de cobalto, 4 mil de litio, 3,4 millones de toneladas de acero, arenas, recebos, arcillas, entre muchísimos otros minerales”, explica el gremio.

Por lo tanto, cumplir las metas del PND implica una demanda de minerales que el país no puede cubrir en el corto plazo, de manera que tendría que importarlos.

Qué requiere la transición energética en Colombia

Para expertos como Diego Otero, Manuel Rodríguez Becerra y Jorge Robledo, el plan del presidente Petro, al proponer renunciar a la explotación minera y de petróleo, no es estratégico, teniendo en cuenta la capacidad de Colombia para abastecer sus propias necesidades de materias primas para la transición energética y el cierre de las brechas sociales. 

Si bien la idea de reducir la dependencia de los combustibles fósiles parece loable, lo cierto es que una transición abrupta podría tener implicaciones negativas para la economía y el desarrollo del país, y reducir significativamente los recursos que requieren las políticas sociales del Gobierno.

En lugar de renunciar por completo a la explotación minera y petrolera, Colombia podría adoptar un enfoque más equilibrado. Esto implica promover la inversión en energías renovables y tecnologías limpias, al tiempo que se garantiza una explotación responsable de los recursos mineros. 

De esta manera, podría abastecer tanto las necesidades internas como potencialmente convertirse en un proveedor de productos y servicios estratégicos en el mercado energético mundial.

Alejandra Osorio, Directora Ejecutiva Acopi Bogotá – Cundinamarca, señala que hay empresas con las capacidades para aprovechar el potencial productivo nacional que demanda una política de transición, reindustrialización y de cierre de brechas socioeconómicas. 

En su concepto, muchas empresas están en capacidad de aprovechar una mayor capacidad de refinación de petróleo y de transformación de minerales en Colombia. Osorio insiste en que, “con el apoyo del Estado, es posible ligar el desarrollo de las mipyme a la transformación productiva que la transición energética requiere”.

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