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viernes, 2 de enero de 2026
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¿Cómo recuperar nuestra Universidad?

Diego Torres, Columnista, Más Colombia

Diego Torres

Doctor en Física de la Universidad Nacional de Colombia. Miembro del Consejo Superior Universitario de la UNAL.

Las dos preguntas que más me hacen cuando camino por los pasillos de la Universidad Nacional de Colombia son ¿cuando se acaba esto? ¿cómo vamos a recuperar la universidad? Mientras la primera pregunta es simplemente imposible de responder, la segunda es mucho más facil, aunque tambien es la más difícil de implementar, y el recuperar la Universidad se asemeja mucho a la labor de recuperar un país de un régimen autoritario.

Lo primero es que debemos reconocer que estamos ante un régimen autoritario. La administración de la Universidad, que llegó bajo la promesa de que iba a hacer las cosas diferente, ha llevado la autocracia, la concentración de poder y el aislamiento a grados insospechados. No hay una sola división de la Universidad en donde no existan casos de persecución, imposición de planes de desarrollo y acciones abiertamente autoritarias. El sintoma más claro de este fenómeno es que se piensa dos veces antes de criticar las acciones por parte de la administración.


El columnista Nicholas Kristof hace una magnifica referencia al autor Gene Sharp, en su libro “De la Dictadura a la Democracia”, mencionando una serie de acciones no violentas para recuperar la democracia, acciones que bien implementadas son más poderosas que una bomba nuclear.

Universidad Nacional de Colombia
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De más de cien propuestas, tres acciones no violentas son claves para iniciar la recuperación de nuestra academia. La primera es el mantener el buen sentido del humor, la segunda es el mostrar las acciones claramente antidemocraticas del régimen, y la tercera es resaltar el ejemplo de una persona que representa todo lo que está mal en el regimen autoritario.

Los represores odian que se burlen de ellos, porque ellos no se pueden burlar de sí mismos y, por supuesto, el humor los pone en una posición incomoda ante la cual no pueden responder. La sátira y la ironía son las primeras atacadas por los régimenes autoritarios. ¿Recuerdan cuando fue la ultima vez que usted vio a un tirano burlarse de si mismo?

Todo régimen llega al poder prometiendo reemplazar todo lo mal que estaba en el gobierno anterior, para terminar haciendo exactamente lo mismo pero de forma exponencial. La corrupción es un ejemplo fácil de mostrar. Contrataciones para pagar favores, ofrecer y aceptar cargos sin tener la capacidad técnica, aumento desmesurado de personas que nadie sabe que hacen, pago de favores a organizaciones que los apoyaron por medio de legislaciones que los favorecen, contratos a familiares o allegados. Mostrar estas contradicciones es precisamente una de las cosas que más les duele a los régimenes autoritarios. Despues de todo, ¿de qué sirve el poder si no puedes abusar de el?

El ejemplo de una persona es más poderoso que miles de denuncias. Un ejemplo claro es el de Sudafrica, que cambió el eslogan “liberen a Sudafrica” por “liberen a Mandela”. El poder de un individuo es algo que no se debe menospreciar, porque no hay nada que genere más empatía que una clara injusticia contra una persona originada por la obsesión de un regimen autoritario.


No hay una formula mágica para recuperar nuestra academia, así como no existe tal formula para recuperar un país, pero lo único cierto es que la academia no debe detenerse. Las clases deben continuar, los laboratorios y consultorios deben seguir operando, las discusiones académicas se deben dar en los pasillos de la misma academia sin miedo y con el más alto respeto, se deben continuar con los proyectos de extensión e investigación, debemos seguir llenando de orgullo a la sociedad sin deternernos sin importar el cansancio, porque cuando la noche es más oscura, es señal de que pronto va a amanecer.

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