Comunidades indígenas serán afiliadas a riesgos laborales en Colombia
A menudo, los miembros de las comunidades indígenas realizan trabajos que pueden poner en peligro su salud y bienestar, pero no cuentan con una adecuada afiliación al sistema de riesgos laborales. Frente a esto, el Gobierno Nacional decidió afiliarlos.
Por primera vez, doce comunidades del resguardo indígena Kankuamo, de la Sierra Nevada de Santa Marta, serán las beneficiadas en adquirir esta afiliación a riesgos laborales. Para ello, en la Sierra Nevada de Santa Marta 100 familias de estas comunidades indígenas se están capacitando en temas de seguridad en el trabajo y salud para atender las situaciones de riesgos laborales.
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Este proceso de afiliación al sistema de riesgos laborales empezó en el resguardo indígena Kankuamo, en el departamento del Cesar.
Simultáneamente, durante las capacitaciones también se realiza una feria de servicios con entidades del orden nacional, en la cual participan la Dirección de Riesgos Laborales del Ministerio de Trabajo y la Comisión Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo del Sector Agropecuario.
El viceministro de Empleo y Pensiones, Iván Daniel Jaramillo, señaló, “Estamos aquí para explorar y compartir las mejores alternativas en materia de extensión y garantía de protección social del Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el trabajo y todo el ámbito de estándares del trabajo decente”.
La situación y riesgos laborales de las comunidades indígenas en Colombia
Las comunidades indígenas están expuestas a condiciones de trabajo precarias en las que a menudo no cuentan con las protecciones a riesgos laborales adecuadas. Además, están expuestos a sustancias peligrosas ya que en la mayoría de ellos trabajan en agricultura, ganadería, minería, construcción, caza y pesca, según el DANE.
Es importante informar que durante los últimos años la comunidad indígena mostró un comportamiento muy bajo en actividades profesionales, científicas, técnicas y de servicios administrativos.
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en Latinoamérica y el Caribe “55 millones de personas indígenas enfrentan ‘potentes barreras’ para acceder al trabajo decente. Por ejemplo, la tasa de informalidad laboral de la población indígena de la región es de 82,6%, muy por encima de la estimada para el total de población (51,0%)”, aseguró la organización.
Según el DANE, estas poblaciones indígenas continúan concentrándose mayoritariamente en las zonas rurales del país, lo que hace que el acceso al sistema de riesgos laborales sea más difícil, en comparación con el acceso que hay en las zonas urbanas. Asimismo, en estas comunidades existe un desconocimiento sobre las buenas prácticas laborales, lo que aumenta el riesgo de accidentes y enfermedades.
A la poblaciones étnicas, entre ellas los pueblos indígenas de Colombia, les es más difícil el acceso a la educación superior, y sus trabajos tienden a ser informales donde no serán afiliados a riesgos laborales, según cifras reportadas por el DANE:
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“Para el 2019, el 13,6% de la población indígena logró un nivel educativo universitario o superior; en el caso de la población afrodescendiente, los datos indican que aproximadamente el 20% de la población alcanza un nivel educativo universitario o superior, señaló el DANE en el informe titulado Mercado Laboral de los Grupos Étnico-Raciales.
Cabe resaltar que en las estadísticas reveladas por el DANE en 2019 y 2021 las mujeres indígenas, negras y afrocolombianas presentan menores niveles educativos, en comparación con los hombres, con una brecha de 27 puntos porcentuales.
Una cifra alarmante sobre el mercado laboral indígena es que en 2019 y 2021 “más del 60% de la población indígena trabaja por cuenta propia y tiene menores niveles de obreros de empresas particulares, pero una más amplia proporción de trabajadores sin remuneración”, según el DANE.
La entidad también evidenció que es muy común en la comunidad indigena que hayan prácticas laborales no remuneradas para el mismo hogar o incluso para hogares ajenos.
Entre los grupos étnicos en Colombia, los indígenas son los que más destacan en condiciones laborales informales, y son los que mayor tendencia tienen a no tener un régimen de seguridad social, explicó el DANE.
“La problemática en la informalidad lleva a las comunidades afrodescendientes e indígenas a permanecer en situaciones laborales adversas que persisten en el tiempo, imposibilitan la movilidad social ascendente y conforman una trampa de pobreza y vulnerabilidad”, resaltó el DANE.
Frente a los ingresos mensuales promedio por hogar en las comunidades étnicas, se destaca que el promedio en las familias indígenas es de $521.849 mientras que en los hogares no étnicos el promedio de ingresos mensual es de $1.249.000.