Congreso Cerealista discutió preocupante panorama del maíz
Comenzó el 28° Congreso Gremial Cerealista, Leguminosas y Soya. Llamado “Competitividad y seguridad alimentaria” y organizado por la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya (Fenalce), durante dos días reunirá tanto a productores del sector como a expertos nacionales e internacionales.
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La apertura del Congreso contó con la participación la ministra de Agricultura y Desarrollo Rural, Cecilia López, quien realizó la instalación oficial del evento; el director de la Unidad de Planificación Rural y Agropecuaria (UPRA), Felipe Fonseca Fino; el gerente general de Fenalce, Henry Vanegas, y el presidente de la junta directiva de Fenalce, Fernando Ramos.

En la instalación, la ministra López anunció que el gobierno se propone “tener unos cien mil pequeños productores. Tendremos créditos asociativos para que produzcan eficientemente. Queremos a los pequeños asociados a esa cadena”.
Plan de Ordenamiento Productivo de Maíz
Uno de los principales puntos de la agenda del primer día del Congreso fue el Plan de Ordenamiento Productivo (POP) de Maíz, un cereal en el que Colombia ha venido perdiendo terreno desde hace décadas.
El Plan, formulado en el marco del Plan Nacional de Desarrollo del gobierno Duque por el Ministerio de Agricultura, la UPRA y los actores de la cadena del maíz para los próximos veinte años, fue presentado a los asistentes del Congreso por Felipe Fonseca Fino, director de la UPRA.
De acuerdo con el director de la UPRA, a través de la ejecución de un plan de ordenamiento productivo para la cadena de maíz, que articule la oferta institucional, pública y privada, el país puede mejorar las condiciones de productividad en la cadena de maíz con miras a ser más competitivo y sostenible desde el punto de vista ambiental, social y económico, en un plazo de 20 años.

En concreto, la visión del POP para la cadena establece que “en 20 años el sector maicero colombiano, contará con una cadena competitiva y sostenible en lo económico, social y ambiental; que ha alcanzado niveles de productividad cercanos a los competidores internacionales, que ha fortalecido el desarrollo en las regiones maiceras y ha consolidado una efectiva articulación entre sus actores. Gracias a esto, la cadena atiende la mayor parte de las crecientes demandas de los consumidores y de la industria nacional, con productos de alta calidad, inocuidad y precio competitivo”.
A continuación, presentamos algunas de las cifras incluidas en el POP de maíz.
Maíz: panorama poco alentador
De acuerdo con el Plan de Ordenamiento Productivo de Maíz, “Colombia es un mercado dinámico y de alto crecimiento”, como lo muestra el comportamiento del consumo nacional entre 1961 y 2019. En ese periodo, se pasó de consumir 837 mil toneladas a 7,2 millones, para una tasa de crecimiento del 4% anual.
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Pese a este dinamismo, el panorama no es muy alentador: “a pesar de que la producción de maíz en Colombia viene de tiempos precolombinos y de que el producto forma parte importante en la dieta alimentaria de los consumidores, la producción nacional no se ha podido acomodar a las nuevas exigencias de la demanda de materias primas para la producción de carnes de aves y cerdo principalmente. La producción nacional se destina en su totalidad al consumo de alimentos para humanos teniendo el país que suplirse con importaciones para atender la demanda del consumo para animales”, puede leerse en el informe.
Por una parte, se señala que la producción nacional de maíz ha caído considerablemente. Mientras en los últimos 58 años el mundo ha venido aumentando el área cosechada de maíz, en Colombia disminuyó, al pasar en ese periodo de 711 mil hectáreas a 372 mil, una reducción cercana al 48%. Sobre este tema, Fonseca Fino precisó que Colombia tiene 16.046.413 ha aptas para el cultivo de maíz tecnificado en climas cálidos, y que en 2021 se sembraron 223.710 ha, con una producción de 1.018.552 toneladas.
Por otra parte, el documento señala que, debido a que Colombia no atiende “con suficiencia su demanda de maíz [para el consumo humano y animal]”, no es considerado “un actor importante en la producción”. Nuestro país ocupa el puesto 55 entre cerca de 186 países que reportan sus cifras a la FAO. De las 1.157 millones de toneladas producidas a nivel mundial en 2019, Estados Unidos, el principal productor, aportó 350 millones de toneladas. Le siguieron China (261 millones), Brasil (110 millones) y Argentina (57 millones), mientras que Colombia solo contribuyó con 1,4 millones de toneladas.
El documento señala que el maíz encabeza las importaciones de alimentos en Colombia. En 2020, se importaron 6,13 millones de toneladas de maíz, por un valor CIF de USD $1.184 millones. Datos de la plataforma MARO muestran que las importaciones de maíz (maíz para la siembra, maíz duro amarillo y maíz duro blanco) ascendieron a USD $1.763 millones en 2021.
Sobre las razones del aumento de las importaciones, el informe apunta a la apertura económica:
“Hasta finales de los ochenta, el abastecimiento del consumo era cercano al 100%. Como la economía era cerrada al comercio internacional, la producción de alimentos para animales se nutría con la producción nacional de sorgo. Con la apertura a nuevos mercados, el sorgo nacional dejó de ser atractivo para las industrias de alimentos para animales quienes se inclinaron por las importaciones de maíz que ofreció una mejor relación en sus nutrientes frente a otras materias primas. Ello explica que, en la suma del consumo humano y animal, el índice de abastecimiento de maíz en Colombia haya caído al 19% rápidamente, y que la tendencia apunte a que este indicador se estabilice alrededor de esta cifra, a no ser que aumente la producción nacional, principalmente la destinada a la industria pecuaria nacional, como la avicultura y porcicultura”.
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