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jueves, 16 de abril de 2026
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Consulta Popular: TV Show y campaña anticipada, la apuesta de Petro para el 2026

Andrés Pachón, Columnista, Más Colombia, @AndrésPachónTor

Andrés Pachón

Abogado investigador, magíster en Derecho Público con experiencia en litigio estratégico. Medio ambiente, derechos y desarrollo. Twitter: @AndresPachonTor

La inseguridad está disparada en el Catatumbo, el Plateado, Cauca y varios puntos del país; los arroceros al borde de la quiebra; los servicios públicos disparados; las cuentas de la nación embargadas… Mientras tanto, Petro ya no gobierna: hace campaña anticipada para 2026.

Su gobierno está más concentrado en la propaganda y el TV Show que en las políticas públicas y su ejecución. Sus consejos de ministros no son para tomar decisiones sino para lanzar candidaturas, renovar caras y entretener a todo el país en asuntos insulsos, para que olvide sus penas y no discuta sobre sus problemas profundos.


Consulta popular: ¿participación ciudadana o jugada electoral?

La nueva aventura propagandística es embarcar al país en una consulta popular, una jugada electoral disfrazada de participación ciudadana. Esta apuesta surgió como reacción a la decisión de la Comisión 7ma del Senado de archivar el proyecto de reforma laboral, que si bien recupera unas garantías básicas eliminadas desde las épocas de Uribe, tampoco es que resuelva los problemas estructurales de empleo del país ni los problemas de los trabajadores.

Es absolutamente legítimo que el Congreso decida archivar un proyecto de ley. Está dentro de sus opciones y así ha pasado con un sinnúmero de iniciativas. Convertir un archivo en un “bloqueo institucional” es un nuevo capítulo de la táctica de victimización que ha usado Petro durante todo su mandato y desconoce la independencia de la rama legislativa.

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Además, la finalidad de la consulta popular no es aprobar las reformas, que en todo caso necesitarían pasar por el Congreso. Su finalidad verdadera es absolutamente electoral y consiste en anticipar la campaña y cambiar los términos del debate. “Nos dieron un papayaso”, confesó Benedetti. Ese objetivo deslegitima el uso del mecanismo democrático y lo convierte en un ejercicio abusivo de este derecho. ¡Demagogia y populismo puro!

Agotada la narrativa del golpe blando, hacen un cambio de tercio y aparecen con el “bloqueo institucional” para sustentar uno de los pocos argumentos que aún agitan sus bases: “es que a Petro no lo dejan gobernar”.

Consulta popular, Más Colombia
Senado de la República. Imagen de referencia.

El verdadero objetivo: allanar el camino para la campaña anticipada de 2026

Con el nuevo capítulo de la consulta popular, tal como lo hicieron en su momento con la amenaza de la Asamblea Constituyente, intentan desviar el debate sobre la falta de ejecución del Gobierno, la corrupción rampante que lo rodea, el clientelismo de siempre, los incumplimientos a todas las promesas de campaña, su financiación ilícita, Papá Pitufo y, en general, intentan tapar el pésimo gobierno que adelanta Petro.


Para aprobar la consulta popular se requieren no menos de 13.654.456 de votos y, de estos, 6.827.229 tendrían que ser positivos. Teniendo en cuenta que Petro ganó con 11 millones de votos, y que según los últimos sondeos su aprobación cayó al 32%, con una desaprobación del 63%, es probable que pierda este nuevo pulso electoral. Pero lo cierto es que el cálculo político de Petro-Benedetti va más allá de aprobar las reformas.

Con la consulta popular podrían iniciar la campaña anticipada a fondo. Podrían usar medios de comunicación, pauta en TV, radio, prensa, etc., e ingentes recursos para promover el , solo que ahora como dueños de la chequera del Estado.

La consulta popular también les permite activar a sus bases y cerrar filas en torno al Gobierno, a pesar de las crisis e incoherencias; cohesiona y les da una bandera a sus candidatos, y refuerza la narrativa de Petro como víctima a quien no dejan gobernar, en la que el villano de la película no es su incapacidad, su inejecución y el incumplimiento de sus promesas, sino una clase política no lo deja hacer los cambios que prometió.

El alto precio de la consulta popular en medio del déficit de la nación

Las reformas de Petro tienen el aval del FMI, la OCDE y de los Estados Unidos, pero les ha faltado consenso en Colombia, soporte técnico, aval fiscal, análisis, estudios rigurosos, debates serios. Y todas esas carencias las intentan superar a punta de Benedetti, que llegó con toneladas de mermelada. Pero ni así les alcanza.

Por otra parte, la consulta popular necesita tener concepto previo del Senado. ¿Cuántos carrotanques ofrecerá Benedetti para conseguir esos votos en el Senado? ¿Cuántas Unidades de Gestión del Riesgo demandará superar ese primer obstáculo de la consulta popular? Lo anterior, sumado a los 500.000 millones de pesos que podría costar este evento electoral.

Para los arroceros no hay plata, ni para los usuarios de la luz en la Costa. Para la crisis en el Catatumbo y el Plateado tampoco, por lo que decretaron impuestos de emergencia en el marco de un estado de excepción, pero para iniciar la campaña anticipada están dispuestos a invertir lo que sea.

Colombia necesita soluciones, no más shows políticos

Toda esta situación deja en evidencia que lograr el cambio que Colombia necesita pasa por alejarse de la corrupción que nos ha gobernado siempre. Esto solo será posible dialogando y llegando a consensos, y no mediante matonería en redes sociales y descalificaciones a los contradictores.


Sin embargo, el juego del Presidente es otro. Petro no sabe gobernar ni generar consensos, pero sí sabe de campañas y de aliarse con el que sea para lograr sus propósitos. En campaña está en su salsa y se hace fuerte. Esa es su apuesta. Los derechos laborales los tienen sin cuidado.

La consulta popular no resolverá los problemas del país. Solo alargará la campaña anticipada de Petro. Colombia no necesita más shows políticos. Necesita soluciones reales. ¿Caeremos en la trampa de la distracción electoral?