Crisis en las EPS colombianas: ¿cómo impacta en la atención médica de los pacientes?
Según la Contraloría la mayoría de las EPS presentan prácticas financieras cuestionables e insuficientes reservas técnicas.
Un reciente informe de la Contraloría General de la República ha causado conmoción en el sector salud en Colombia, revelando una situación alarmante que podría tener consecuencias graves para los colombianos.
Como pacientes, es importante comprender cómo afecta esta situación a la atención médica que recibimos y qué implicaciones tiene para el futuro del sistema de salud y las EPS.
El informe emitido por la Contraloría cobra gran importancia en medio de la discusión sobre la reforma del sistema de salud que actualmente se lleva a cabo en el Senado y confirma los graves problemas financieros que han aquejado a las EPS durante años y que, lamentablemente, no han sido subsanados.
De las 26 EPS del país, solo 5 cumplen con los requisitos legales mínimos para operar, lo que deja en una situación precaria a la mayoría de los afiliados, pues las EPS que cumplen solo atienden al 20% de los colombianos, mientras que las que tienen problemas de reservas técnicas agrupan al 80% de los afiliados. Es decir 8 de cada 10 colombianos enfrentan el riesgo de profundizar la negación de servicios.
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Reservas Técnicas obligatorias: ¿Por qué son importantes?
Las reservas técnicas, son fondos destinados a garantizar la estabilidad financiera y la capacidad de respuesta de las EPS ante las necesidades de atención médica de sus afiliados.
Cada año las EPS reciben recursos de la UPC para administrar servicios de salud, la ley les exige que un porcentaje lo destinen a reservas técnicas, que deben mantenerse en títulos o bonos de deuda para generar inversiones y estabilidad en el sector.
Las reservas técnicas, se han convertido en un punto crítico, pues lamentablemente, la mayoría de las EPS no han cumplido con este requisito.
Esto pone en riesgo la atención médica de los colombianos, ya que, sin las reservas adecuadas, la capacidad de respuesta del sistema de salud se ve comprometida.
Es preocupante ver cómo algunas de las EPS más grandes como Compensar EPS Sanitas, Salud Bolívar y la NUEVA EPS, esta última con mayoría accionaria del Estado, no están cumpliendo con estas obligaciones.
Impacto en la atención médica
La situación descrita en el informe tiene consecuencias directas en la calidad y disponibilidad de la atención médica. El hecho de que la mayoría de las EPS no cumplan con las reservas técnicas obligatorias significa que existe un riesgo real de que no puedan cubrir los costos de los tratamientos y servicios médicos necesarios para los pacientes. Esto se traduce en una posible negación de servicios médicos vitales y un aumento en el número de tutelas presentadas cada año, lo que refleja la insatisfacción de los pacientes con la atención recibida.
Prácticas cuestionables de las EPS
En entrevista con Daniel Coronell, el Contralor General (e) afirmó que el informe de la Contraloría evidencia que las EPS no son eficientes al gestionar los recursos destinados a la atención de pacientes, pero sí en destinar grandes sumas de dinero a gastos administrativos, como anticipos o para pagar deudas de otras vigencias a algunas IPS de su propiedad, lo que podría constituir una práctica de integración vertical.
El contralor (e) señaló que de los 13 billones de pesos disponibles en fondos para reservas técnicas, solo se constituyeron 1.3 billones de pesos. Estos hechos nos recuerdan las prácticas que derivaron en el escándalo que posteriormente llevó al colapso de SaludCoop.
Es preocupante que estos fondos no se inviertan adecuadamente mientras persisten deudas significativas con las IPS y una cartera general por valor de 25 billones de pesos, lo que señala la urgente necesidad de revisar la gestión financiera en el sector de la salud.
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Incidencia de la Pandemia
La Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral (Acemi) le salió al paso al informe argumentando que las dificultades para cumplir con los requisitos mínimos se deben al impacto de la atención durante la pandemia y a los retrasos en los pagos por parte del gobierno.
Según el contralor encargado, Carlos Zuluaga, el Estado ha transferido los recursos a través del ADRES a las EPS, y está al día, con unos pocos pendientes referentes a presupuestos máximos.
El contralor Zuluaga indicó que las EPS recibieron los fondos de la UPC íntegros, durante la pandemia y que la Contraloría está analizando el destino de estos recursos, ya que muchos servicios médicos fueron suspendidos durante ese período, con excepción de las urgencias vitales.
A pesar de ello, el Estado efectuó pagos adicionales a las EPS por la atención de la pandemia, que se suman a los recursos destinados a la medicina general y consulta externa, que fueron suspendidos durante el confinamiento.
Es importante destacar que los recursos asignados para la pandemia son distintos de los de la UPC, por lo que no debieron ser utilizados en su totalidad durante ese período. Algunas de las EPS alegan haber utilizado estos fondos para saldar deudas antiguas, aunque la Corte ha señalado que esta práctica no es válida, manifestó el Contralor.
El Contralor anunció que se divulgará un nuevo informe que detallará las posibles irregularidades en el uso de los recursos estatales destinados a la atención de pacientes durante la pandemia, así como los recursos generados por la UPC en ese período. Dado que hubo una suspensión temporal de algunos servicios de salud durante la pandemia, las EPS deberán rendir cuentas sobre cómo utilizaron dichos recursos. En la actualidad, la Contraloría está llevando a cabo una investigación exhaustiva al respecto.

Ante el inminente colapso
Es evidente que la crisis en las EPS colombianas requiere una acción inmediata y coordinada por parte de las autoridades y los actores involucrados en el sistema de salud. No se trata sólo de intervenir o liquidar EPS, sino de abordar las fallas estructurales que han llevado a esta situación.
El informe de la Contraloría deja en claro que el sistema de salud en Colombia requiere atención urgente. La falta de liquidez, las prácticas financieras cuestionables y la insuficiencia en las reservas técnicas son sólo algunos de los problemas que amenazan la estabilidad y eficacia del sistema.
En última instancia, la salud de los colombianos no puede seguir siendo sacrificada en aras de intereses económicos. Es hora de priorizar el bienestar de la población y construir un sistema de salud sólido, transparente y centrado en las necesidades de los pacientes.