Davos 2026 ¿el regreso de la ley del más fuerte?
El Foro Económico Mundial de Davos 2026 dejó en evidencia el colapso del orden internacional de posguerra y el retroceso hacia la lógica del más fuerte.
El Foro Económico Mundial de Davos 2026 estuvo marcado por diagnósticos coincidentes sobre el deterioro del orden internacional construido tras la Segunda Guerra Mundial y el debilitamiento de las instituciones multilaterales que lo sostienen.
Durante las sesiones plenarias y los encuentros bilaterales, varios jefes de Estado y de Gobierno coincidieron en que el sistema basado en reglas enfrenta una crisis estructural, mientras aumentan las decisiones unilaterales, las disputas comerciales y el uso del poder económico y militar como herramienta política por parte de Estados Unidos.
Las declaraciones de Estados Unidos, China, la Unión Europea y Canadá mostraron enfoques divergentes frente a este escenario y dejaron en evidencia las dificultades para sostener el multilateralismo.

Estados Unidos y el cuestionamiento al multilateralismo
La delegación estadounidense en Davos 2026, encabezada por el presidente Donald Trump, adoptó un tono crítico frente a los organismos multilaterales. Trump cuestionó el papel de la Organización de las Naciones Unidas, señalando que no ha cumplido sus objetivos en la resolución de conflictos internacionales.
Durante su intervención, Trump presentó la propuesta de una “Junta de Paz” con participación limitada y financiación directa de los países miembros. Según lo expuesto en Davos, el organismo tendría un rol activo en la gestión de conflictos, comenzando por Oriente Medio, y operaría por fuera del marco institucional de la ONU.
La iniciativa generó reservas entre varios países europeos y fue rechazada públicamente por China y Brasil, que reiteraron la necesidad de fortalecer el sistema multilateral existente.

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Davos 2026 y la crisis del orden internacional
Uno de los temas recurrentes en Davos 2026 fue la pérdida de efectividad de las instituciones multilaterales. En distintos paneles se mencionó la parálisis de organismos como la ONU y la OMC frente a conflictos armados, tensiones comerciales y disputas territoriales.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney, señaló que el escenario actual representa una ruptura del modelo vigente y no una transición gradual. En su intervención afirmó que las grandes potencias están utilizando la interdependencia económica como mecanismo de presión, mediante aranceles, sanciones y control de cadenas de suministro.
El presidente francés, Emmanuel Macron, coincidió en que el funcionamiento de las agencias multilaterales se ha debilitado y advirtió que la competencia entre potencias se desarrolla cada vez más sin marcos de arbitraje efectivos. En la misma línea, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que el cambio del sistema internacional es permanente y que la Unión Europea debe adaptar sus políticas económicas y de defensa a este nuevo contexto.
China defiende el multilateralismo y la globalización
China utilizó su participación en Davos 2026 para reafirmar su apoyo al multilateralismo y al libre comercio. Sus representantes advirtieron que el proteccionismo y las guerras arancelarias afectan la estabilidad económica global y que los conflictos comerciales no tienen ganadores.
Al mismo tiempo, China reconoció la existencia de fricciones con Estados Unidos y la Unión Europea, pero insistió en que estas deben resolverse mediante diálogo y negociación dentro de los marcos multilaterales. En sus intervenciones, subrayó que el desarrollo económico no debe entenderse como un juego de suma cero.

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Europa entre la autonomía estratégica y la dependencia
Los líderes europeos reiteraron en Davos la necesidad de avanzar hacia una mayor autonomía estratégica. Sin embargo, las discusiones dejaron en evidencia las limitaciones estructurales del bloque, especialmente en materia de defensa y tecnología.
La guerra en Ucrania, la dependencia de la OTAN y la competencia tecnológica con Estados Unidos y China condicionan la capacidad de acción de la Unión Europea dentro del orden internacional actual. Aunque se anunciaron planes de inversión en inteligencia artificial, transición energética y defensa, no se presentaron cambios inmediatos en el esquema de seguridad vigente.
En asuntos como Groenlandia y la seguridad en el Ártico, la UE expresó respaldo a Dinamarca, pero mantiene una coordinación estrecha con Estados Unidos a través de la OTAN.
Potencias intermedias y alianzas flexibles
Canadá planteó en Davos la necesidad de que las potencias intermedias coordinen posiciones para evitar quedar subordinadas en la rivalidad entre grandes bloques. La propuesta incluye la creación de alianzas variables según los temas, como defensa, comercio, minerales críticos o tecnología.
Este enfoque, que coincide con el del bloque de los BRICS, busca preservar márgenes de autonomía dentro del orden internacional en transformación.
El foro dejó en evidencia que el orden internacional atraviesa una etapa de redefinición, marcada por tensiones geopolíticas, disputas comerciales y una creciente fragmentación del poder global.
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