Decreto de emergencia económica 2026 en la tormenta perfecta fiscal y climática
El decreto de emergencia económica 2026 busca recaudar $8 billones para atender las inundaciones por La Niña, pero se expide en medio de un hueco fiscal de $16 billones, recaudo incumplido, deuda elevada y el escándalo de corrupción en la UNGRD.
A comienzos de 2026, Colombia enfrenta una tormenta perfecta. Las lluvias asociadas al fenómeno de La Niña han provocado 131 emergencias en 181 municipios de 16 departamentos, con más de 69.000 familias damnificadas, 87.054 hectáreas afectadas y graves daños en infraestructura crítica. Para atender la emergencia el gobierno expidió el decreto de emergencia económica 2026.
Pero el país no llega a esta emergencia con una caja fiscal sólida. El Presupuesto General de 2026 quedó con un faltante cercano a $16 billones que dependen de la fallida Ley de Financiamiento en el Congreso. En 2025 el recaudo tributario quedó $9,9 billones por debajo de la meta, el déficit fiscal ronda el -6,3 % del PIB y la deuda pública alcanza niveles históricamente altos. No es que falte dinero únicamente por las lluvias, el faltante responde a una planeación optimista de ingresos que no se cumplió.
En ese contexto se expidió el decreto de emergencia económica 2026, bajo el decreto 0150, con el que el Gobierno busca reunir al menos $8 billones mediante ajustes tributarios y medidas extraordinarias. La decisión ocurre semanas después de que la Corte Constitucional suspendiera provisionalmente una emergencia anterior con la que se pretendían recaudar cerca de $11 billones para cubrir el mismo hueco presupuestal.

El actual Gobierno llegó al poder prometiendo combatir la corrupción, el contrabando y la evasión fiscal. En Colombia se estima que entre esos tres fenómenos se pierden al menos $160 billones anuales. Sin embargo, mientras esas fuentes estructurales de evasión no muestran resultados contundentes, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres quedó envuelta en un escándalo por presuntos desvíos de al menos $1,7 billones, que podrían superar los $5 billones según la Contraloría, justo en el sector encargado de prevenir este tipo de tragedias.
El decreto de emergencia económica 2026 no solo responde a una crisis climática, sino que emerge en medio de debilidades fiscales acumuladas y cuestionamientos institucionales profundos.
Decreto de emergencia económica 2026 en un panorama fiscal exigente
El decreto de emergencia económica 2026 se decreta en un escenario de presión estructural sobre las finanzas públicas.
Datos clave:
- Hueco presupuestal 2026: $16 billones.
- Déficit fiscal estimado: -6,3 % del PIB.
- Deuda externa: USD 238.721 millones (54,8 % del PIB).
- Recaudo 2025: $9,9 billones por debajo de la meta.
- Recorte en inversión pública: $9,6 billones.
Además, el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) advirtió que el aumento del 23% del salario mínimo en 2026 podría sumar al menos $5,3 billones adicionales al déficit.
La emergencia anterior ya había sido suspendida por la Corte Constitucional el 29 de enero, dejando en pausa impuestos creados bajo esa figura. Hasta entonces, la DIAN había reportado un recaudo cercano a $1,2 billones.
El uso reiterado de la figura excepcional coloca al decreto de emergencia económica 2026 bajo una lupa constitucional y política.

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Impuesto al patrimonio y ajustes tributarios
El eje financiero del decreto de emergencia económica 2026 es la modificación del impuesto al patrimonio.
Características:
- Tarifa general de 0,5 % para personas jurídicas con patrimonio superior a 200.000 UVT (≈ $10.474 millones).
- Tarifa diferencial de 1,6 % para el sector financiero y minero-energético.
- Pago en dos cuotas: 1 de abril y 4 de mayo de 2026.
El Gobierno sostiene que el recaudo se destinará exclusivamente a la atención de la emergencia.
Críticos, como académicos de la Red de Trabajo Fiscal, advierten que gravar activos empresariales puede afectar la inversión y generación de empleo.
Agro, tierras y alivios financieros
El decreto 0175 crea el Plan de Alivio a la Deuda Agropecuaria (PADA) para pequeños productores hasta por $12 millones en créditos con el Banco Agrario.
Medidas incluyen:
- Refinanciación de deuda.
- Subsidios a tasa.
- Suspensión temporal de cobros.
- Compra de cartera agropecuaria vía CISA.
El decreto 0174 faculta la adquisición de predios rurales para reubicación productiva y agiliza trámites ante oficinas de registro.
Estas disposiciones buscan evitar la descapitalización del campo y sostener la economía rural tras la emergencia.

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Inversiones forzosas y tensión con la banca
Paralelamente, el Gobierno ha planteado obligar a los bancos a destinar parte del ahorro del público a sectores estratégicos.
El sector financiero propone en su lugar:
- Periodos de gracia de 12 meses.
- Suspensión de cobros jurídicos.
- Mantenimiento de calificación crediticia.
Seis exministros de Hacienda han advertido que las inversiones forzosas podrían encarecer el crédito general y afectar la rentabilidad del ahorro.
El pulso entre Ejecutivo y banca añade otra capa de incertidumbre alrededor del decreto de emergencia económica 2026.
Inundaciones 2026, La Niña y prevención fallida
Las cifras del desastre:
- 131 emergencias registradas.
- 181 municipios afectados.
- Más de 69.000 familias damnificadas.
- 87.054 hectáreas afectadas.
- 4.100 viviendas destruidas.
Córdoba, Antioquia, La Guajira, Sucre, Bolívar, Cesar, Magdalena y Chocó concentran los mayores daños.
El Gobierno había planteado el ordenamiento territorial en torno al agua como eje estructural de política pública. Sin embargo, las obras de mitigación, drenaje y protección no avanzaron al ritmo necesario.
El escándalo en la UNGRD agrava el panorama: recursos destinados a prevención no se ejecutaron o fueron presuntamente desviados. Hoy el decreto de emergencia económica 2026 intenta atender consecuencias que pudieron haberse mitigado parcialmente.
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