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miércoles, 11 de febrero de 2026
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Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia: el recorte que puede frenar a las investigadoras

Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia: entrevista a científica revela cómo el bajo presupuesto afecta a mujeres investigadoras.

Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia

En el marco del Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, las cifras oficiales muestran avances en participación femenina en investigación, pero también evidencian tensiones profundas que atraviesan la ciencia en Colombia.

Según datos de organismos internacionales, América Latina alcanza aproximadamente un 33% de mujeres entre el personal investigador, un porcentaje mayor que hace décadas aunque todavía con brechas fuertes en cargos de liderazgo y financiación.


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Sin embargo, el contexto económico afecta la sostenibilidad de esos avances, particularmente cuando los presupuestos de ciencia y tecnología están por debajo de los promedios internacionales y enfrentan recortes en tiempos de ajuste fiscal.

En entrevista exclusiva con Más Colombia, Clara Viviana Rua Bustamante, zootecnista y magíster en Biología, advierte que el verdadero desafío del Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia es garantizar inversión sostenida para que las mujeres no solo accedan a la investigación, sino que puedan consolidar trayectorias y asumir liderazgos.

Clara Viviana Rua Bustamante,
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Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia: avances frágiles frente a la realidad presupuestal

En el contexto regional, este 11 de febrero, Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, destaca que las mujeres representan una proporción importante del personal científico, pero esto no garantiza condiciones iguales de participación, liderazgo y estabilidad.

En Colombia, la inversión en investigación y desarrollo ronda alrededor de 0,25–0,3% del PIB, un nivel muy inferior al promedio de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que está cerca del 2,3% del PIB, y también por debajo de varios países de América Latina como México, Argentina o Chile.


“Los proyectos de investigación requieren años para generar impacto real. Cuando hay recortes, esos procesos se caen y prácticamente se pierde el trabajo realizado con comunidades y grupos de investigación”, advierte Rua Bustamante. Esto es especialmente sensible en investigaciones que implican trabajo de campo, procesos biológicos o políticas de apropiación social del conocimiento.

El bajo nivel de gasto en ciencia en Colombia está documentado en estadísticas internacionales que muestran que, incluso en años recientes, el porcentaje destinado a investigación ha permanecido por debajo del 0,5% del PIB, muy lejos de metas como la de llegar al 1,5% para 2026 que algunas políticas públicas plantearon hace años.

Mujeres investigadoras en América Latina: participación pero no liderazgo pleno

En este Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, también es clave mirar no solo el número de mujeres científicas sino el tipo de roles que ocupan. Aunque la participación de las mujeres ha aumentado, la realidad de liderazgo y toma de decisiones sigue siendo desigual.

“Las limitaciones estructurales en universidades, centros de investigación e instituciones públicas hacen que los roles de dirección y manejo de recursos estén todavía dominados por hombres”, sostiene la investigadora.

En Colombia, aunque existe una mujer al frente del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (una representación positiva en comparación con la historia reciente) esto no elimina las barreras institucionales que enfrentan muchas otras investigadoras para ascender a posiciones de liderazgo.

Las brechas de género en ciencia no sólo se expresan en números globales. También se manifiestan en quién decide qué proyectos se financian, qué temas de investigación son prioritarios y cómo se distribuyen los recursos disponibles.

Clara Viviana Rua Bustamante,
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El presupuesto de ciencia en Colombia: entre avances y recortes

El Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia también obliga a revisar un tema estructural, el financiamiento de la ciencia en Colombia y la sostenibilidad real de esos recursos en el mediano y largo plazo. Aunque en 2025 el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación reportó una ejecución presupuestal superior al 95% (la más alta en los últimos siete años), el contexto fiscal del sector sigue siendo frágil. 


Sin embargo, el debate no se agota en la eficiencia del gasto ni en los anuncios programáticos. La discusión de fondo es si los montos asignados resultan suficientes frente a las necesidades del sistema científico nacional y frente a los estándares internacionales de inversión en investigación y desarrollo.  Ejecutar con eficiencia un presupuesto limitado no corrige el rezago estructural acumulado durante años ni garantiza la continuidad de proyectos que exigen estabilidad financiera y horizonte de largo plazo.

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Las cifras recientes muestran una tendencia preocupante. El financiamiento del Ministerio de Ciencia ha venido reduciéndose desde 2023, cuando el presupuesto se ubicó alrededor de 484 mil millones de pesos, hasta cerca de 397 mil millones en 2024, según los montos aprobados en el Presupuesto General de la Nación de esos años. Para 2025, aunque se reportó una alta ejecución de los recursos disponibles, distintos análisis advirtieron que el techo presupuestal seguía siendo limitado frente a las necesidades del sistema de investigación.

Aunque en 2025 el Ministerio de Ciencia reportó una ejecución presupuestal superior al 95%, el techo aprobado para 2026 se mantiene en apenas 120.709 millones de pesos (equivalente al 0,02% del Presupuesto General de la Nación), lo que confirma una tendencia restrictiva frente a las necesidades estructurales del sector de ciencia, tecnología e innovación. 

Si bien esta asignación se complementa con más de 2,7 billones de pesos provenientes del Sistema General de Regalías a través del OCAD para convocatorias específicas en 2025–2026, estos recursos no sustituyen un presupuesto base robusto y estable, pues dependen de ciclos económicos y de asignaciones concursables, lo que deja abierta la discusión sobre la sostenibilidad financiera del sistema científico y la posibilidad de consolidar procesos investigativos de largo plazo en el país.

Niña y microscopio
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Niñas en ciencia rural: una brecha educativa desde temprana edad

En Colombia, la mayoría de los programas de iniciación científica se concentran en instituciones urbanas y privadas, mientras que en las zonas rurales el acceso a semilleros de investigación y a procesos de ciencia desde la educación básica sigue siendo limitado. El Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia pone en evidencia esta brecha territorial, que no solo restringe oportunidades educativas, sino que también condiciona quiénes pueden proyectarse hacia carreras científicas y tecnológicas en el país.

“Si no conectamos la educación media con la universidad y no demostramos que la ciencia es una opción real para nuestros territorios y comunidades, muchas niñas nunca considerarán ese camino”, señala Rua Bustamante.


Promover a las niñas en ciencia rural no solo amplía las oportunidades individuales, sino que también fortalece la capacidad de las regiones para resolver sus propios problemas sociales, productivos y ambientales con soluciones científicas y tecnológicas.

Economía del cuidado y permanencia de las niñas y mujeres en la ciencia

Otro aspecto que atraviesa la vida de muchas investigadoras es la responsabilidad desproporcionada sobre tareas de cuidado que aún recae en mujeres. La ciencia, especialmente en campos como biología o investigaciones de campo, exige tiempos prolongados, trabajo fuera de horarios tradicionales y altos niveles de compromiso personal. 

Esto, en contextos donde las mujeres suelen asumir mayor carga de cuidados familiares, puede limitar su permanencia y desarrollo profesional. “Hay que avanzar más en transformar las condiciones sociales que permiten que las mujeres puedan dedicar tiempo a la ciencia sin sacrificios extremos”, afirma Rua Bustamante.

Colombia cuenta con talento, universidades de calidad y capacidad de innovación. Pero para que las mujeres no solo participen, sino que lideren y sean decisivas en la ciencia del mañana, es imprescindible resolver los cuellos de botella presupuestales, educativos y sociales que hoy persisten.