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viernes, 16 de enero de 2026
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El interés de Trump por Groenlandia reabre un conflicto global en el Ártico

El interés de Trump por Groenlandia volvió a sacudir la geopolítica global: el deshielo del Ártico, la carrera por los recursos estratégicos y las tensiones dentro de la OTAN marcan un nuevo pulso internacional.

Donald Trump habla durante una reunión con altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos en la Casa Blanca.

El interés de Trump por Groenlandia dejó de ser una excentricidad diplomática para convertirse en una señal clara de cómo el Ártico se está transformando en uno de los principales escenarios de disputa global del siglo XXI. La combinación entre cambio climático, recursos naturales estratégicos y rivalidad entre potencias ha elevado el valor geopolítico de la isla a niveles inéditos.

Lejos de tratarse solo de una provocación política, el interés de Trump por Groenlandia se inserta en una competencia mayor entre Estados Unidos, Rusia y China por el control de rutas marítimas, minerales críticos y posiciones militares clave en el extremo norte del planeta.


Interés de Trump por Groenlandia y la nueva geopolítica del Ártico

El interés de Trump por Groenlandia no puede entenderse sin el contexto del Ártico como nueva frontera estratégica. El Círculo Polar Ártico, que representa cerca del 6 % de la superficie terrestre, está dejando de ser una región periférica para convertirse en un espacio central del poder global.

El deshielo acelerado está desbloqueando el acceso a enormes reservas de recursos: se estima que el Ártico alberga alrededor del 13 % del petróleo y el 30 % del gas natural aún sin descubrir del mundo, además de minerales estratégicos como tierras raras, níquel, cobre y cobalto. Esta transformación ha convertido una frontera helada en un territorio codiciado por las grandes potencias.

Interés de Trump por Groenlandia
El vicepresidente JD Vance con la coronel Susan Meyers discuten la importancia de la Base Espacial Pituffik, en Groenlandia.

Seguridad del Ártico y presencia militar de Estados Unidos

Uno de los pilares del interés de Trump por Groenlandia es la seguridad. La isla se encuentra en la ruta más corta entre Eurasia y Norteamérica, lo que la convierte en un punto clave para la detección temprana de misiles, aviones y submarinos.

Estados Unidos mantiene desde hace décadas la Base Espacial Pituffik, esencial para los sistemas de alerta temprana y vigilancia espacial. Desde la lógica del Pentágono, reforzar el control sobre Groenlandia significa blindar el hemisferio occidental frente a Rusia y China en un escenario de creciente militarización del Ártico.

Recursos naturales de Groenlandia y la carrera económica

El interés de Trump por Groenlandia también responde a una dimensión económica cada vez más decisiva. Bajo el hielo de la isla se esconden algunas de las mayores reservas de tierras raras del planeta, minerales indispensables para la transición energética, la industria tecnológica y la producción de armamento avanzado.


Para Washington, asegurar el acceso a estos recursos permitiría reducir su dependencia de China, que actualmente controla cerca del 80 % del mercado global de tierras raras. En este punto, Groenlandia aparece como una pieza clave para reconfigurar las cadenas de suministro estratégicas del siglo XXI.

Mapa que muestra la ruta del Ártico como atajo marítimo entre Asia y Europa frente a la ruta tradicional.
La ruta marítima del Ártico reduce tiempos y costos frente a los corredores tradicionales.

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Groenlandia y Estados Unidos: una ambición histórica

Aunque el tono de Donald Trump sorprendió a la opinión pública, el interés de Trump por Groenlandia tiene raíces históricas. Desde el siglo XIX, Estados Unidos ha evaluado la posibilidad de incorporar la isla a su esfera de influencia como parte de su doctrina de seguridad continental.

En 1946, el presidente Harry Truman ofreció USD $100 millones en oro por Groenlandia. Décadas después, Trump retomó la idea, primero en 2019 y luego nuevamente durante su campaña de 2025, reforzando además la presencia diplomática con la reapertura del consulado estadounidense en Nuuk tras 67 años de cierre.

Groenlandia, OTAN y fracturas en Europa

El interés de Trump por Groenlandia ha generado tensiones dentro de la OTAN. Dinamarca y el gobierno autónomo groenlandés han reiterado que la isla no está en venta, mientras varios aliados europeos cerraron filas en defensa de la soberanía danesa.

Sin embargo, el debate expuso fisuras internas. Algunos gobiernos europeos apuestan por una cooperación pragmática con Washington para reforzar la defensa del Ártico, mientras otros ven en el interés de Trump por Groenlandia una amenaza directa al equilibrio interno de la alianza.

Buque navega entre bloques de hielo en aguas del Ártico durante una expedición marítima.
El deshielo en el Ártico abre nuevas rutas marítimas y despierta interés estratégico, comercial y geopolítico entre las principales potencias.

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Rusia y China en el Ártico: competencia y alianzas

La reacción de Rusia y China confirma que el Ártico ya es un escenario de competencia abierta. Moscú, que posee la costa ártica más extensa, ejecuta el programa de militarización más ambicioso desde la Guerra Fría: reactivación de bases, despliegue de sistemas antiaéreos y una flota ártica con submarinos nucleares.

China, por su parte, se ha autoproclamado “estado Ártico” y avanza con su proyecto de la “Ruta de la Seda Polar”, integrando las nuevas rutas marítimas del norte a su estrategia global de comercio. Su alianza con Rusia inquieta a Estados Unidos y refuerza la lógica de confrontación tripolar.


Rutas marítimas y el valor estratégico de Groenlandia

El deshielo también está revolucionando el comercio mundial. La Ruta Marítima del Norte, que recorre la costa rusa, reduce hasta en diez días el trayecto entre Europa y Asia frente a rutas tradicionales como el canal de Suez.

En este contexto, Groenlandia se consolida como una de las “llaves del Ártico”. El interés de Trump por Groenlandia apunta a controlar no solo recursos y defensa, sino también las futuras arterias del comercio global.

Groenlandia, en ese tablero, dejó de ser una periferia congelada para convertirse en un epicentro estratégico. La disputa por su control anticipa un escenario de tensiones prolongadas en el Ártico, con consecuencias que se sentirán mucho más allá del deshielo.

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