El Pacto Verde y el comercio con la Unión Europea
El Pacto Verde, adoptado el 11 de diciembre de 2019, pretende proteger la biodiversidad y los ecosistemas saludables, y en especial los pueblos indígenas que se consideran los defensores de tales ecosistemas.
Con el Pacto Verde la Unión Europea busca promover que aquellos países con los cuales tiene relaciones comerciales adopten políticas ambientales similares a las propias.
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Aunque en principio suenan bien, las estipulaciones de la nueva legislación pueden convertirse en nuevos condicionamientos para el comercio y la imposición de una agenda climática que no necesariamente se corresponde con las necesidades y prioridades de estos países.
La disminución de la emisión de Gases Efecto Invernadero
La exposición de Mercedes Blázquez en el taller conjunto de los Grupos de Consulta Interna de la Unión Europea, Ecuador, Colombia y Perú, creados para el seguimiento del TLC con la Unión Europea, ahondó en los detalles del Pacto Verde que se explican a continuación.
La agenda climática europea establecida en este Pacto se concentra en la mitigación —o sea la disminución de las emisiones— por parte de los países andinos.
Sin embargo, las exigencias derivadas del Pacto Verde no establecen ninguna medida para apoyar o financiar los procesos de adaptación, es decir, la disminución de los efectos que el cambio climático está teniendo sobre estas economías en vías de desarrollo.
Medidas contenidas en el Pacto Verde
Dentro de la estrategia de la Unión Europea, un aspecto importante es la lucha contra la deforestación y en pro del cuidado de los bosques, pues la sola deforestación es causante del 11% de las emisiones de gases efecto invernadero, de acuerdo con el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPPC).
En esa dirección, el Parlamento y el Consejo Europeo emitieron el reglamento 2023/115, sobre la comercialización en el mercado de la Unión —así como sobre la exportación desde la Unión— de determinadas materias primas y productos asociados a la deforestación y la degradación forestal.
La Unión Europea identifica diez subsectores agropecuarios —arroz, maíz, papa, ganadería de carne, ganadería de leche, caña panelera, cacao, banano, café y caña de azúcar— como aquellos sobre los cuales debe intervenir para promover la adaptación al cambio climático y detener la conversión de bosques en tierras agrarias.
Para ello, el reglamento del Pacto Verde emitido por el Parlamento Europeo exige que en cada cadena de suministro exista un operador que esté establecido en la Unión Europea y al que pueda exigirse responsabilidad en caso de incumplimiento.
Además, el Pacto Verde promueve un etiquetado nutricional obligatorio armonizado en la parte frontal del envase, de manera que los consumidores puedan elegir los alimentos teniendo en cuenta consideraciones relacionadas con la salud y el origen de ciertos productos.
El Pacto Verde y el comercio agrícola
La Unión Europea reconoció que, entre 1990 y 2008, importó y consumió una tercera parte de los productos agrarios objeto de comercio mundial asociados a la deforestación.
Además, Europa es uno de los mayores importadores de materias primas vinculadas a la deforestación, entre ellas el 50% del café mundial y el 60% del cacao, según la misma Unión Europea.
La amplia revisión de la bibliografía científica sobre la huella ambiental de las materias primas consumidas en la Unión Europea, realizada por esa misma entidad, encontró que las que tienen el mayor peso como motor de la deforestación y la degradación forestal a nivel mundial son la palma aceitera (34,0%), soja (32,8%), madera (8,6%), cacao (7,5%), café (7,0%), ganado bovino (5,0%) y caucho (3,4%).
La evaluación de impacto de este comercio de productos agrícolas realizada por el bloque estimó que, sin una intervención, el consumo y la producción de seis materias primas (ganado bovino, cacao, café, palma aceitera, soja y madera) solo en la UE harían que de aquí a 2030 la deforestación aumentara aproximadamente 248.000 hectáreas cada año.
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Pacto Verde ha pasado por alto las consecuencias de sus medidas en países andinos
Esta reglamentación del Pacto Verde entrará en vigor (artículo 38, apartado 1) el 30 de diciembre de 2024. Cuando esto ocurra, ninguna mercancía o producto incluido en el ámbito de aplicación del Reglamento podrá comercializarse dentro de la UE o exportarse desde el mercado de la UE si se ha producido en tierras sometidas a deforestación o degradación forestal.
La Unión Europea adoptará mecanismos muy estrictos para el control de los productos que importe, tales como la recopilación de las coordenadas geográficas de las parcelas de tierra en las que se produjeron las mercancías, para demostrar que no existe deforestación.
La información obtenida por teledetección (fotos aéreas, imágenes por satélite) u otro tipo de información (por ejemplo, fotografías en el campo con geoetiquetas y marcas de tiempo vinculadas), podrá utilizarse para verificar si la geolocalización de las materias primas y los productos declarados está relacionada con la deforestación.
El efecto de las reglamentaciones europeas podría contribuir ligeramente a la disminución de la emisión de Gases Efecto Invernadero, pero también tendría un efecto devastador sobre las finanzas de los países andinos, que no podrían exportar a ese mercado productos claves para sus economías.
Es el caso del café, la palma aceitera, la soya, la madera, el cacao, el ganado bovino y el caucho. Colombia es responsable del 18,38% del cacao, el 26,53% del café, del 26,43% del cuero y del 49,57% del aceite de palma que entra a la Unión Europea, según un estudio realizado por Luisa Rivera-Basques.
El Pacto Verde tiene una legítima preocupación por el origen de los productos que consumen los europeos, pero ninguna sobre las implicaciones sociales de sus exigencias.
Además, no contiene medidas que contribuyan a la eliminación de las causas estructurales que determinan la dependencia de los países andinos de la exportación de productos agropecuarios.
Factores como la proliferación de cultivos ilícitos, el atraso del desarrollo industrial, las limitaciones para acceder al mercado interno en un contexto de importaciones masivas y el déficit comercial producto de un intercambio desigual, no son tenidos en cuenta.
El Pacto Verde tampoco establece ninguna medida para la compensación de la deuda climática, dado que históricamente los países europeos han contribuido mucho más que los latinoamericanos a las emisiones de Gases Efecto Invernadero.