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miércoles, 11 de febrero de 2026
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Embriones humanos sintéticos, entre legalidad y ética

Diva Criado, Columnista, Más Colombia

Diva Criado

Abogada y periodista, Master en Gestión Pública de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Coordinadora de la Sección de derechos humanos, redactora y editora de la Agencia de Noticias La Independent de España.

Hace unos días, The Guardian publicó la noticia de la creación de embriones humanos sintéticos a partir de células madre. Un tema tan espinoso como revolucionario, que genera reacciones de tipo legal, ético y de competencias científicas. 

Un grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge y del Instituto de Tecnología de California presentó en el Congreso anual científico de Boston los modelos que se asemejan a las primeras etapas del desarrollo humano sin necesidad de esperma o de óvulos, logrando crear modelos de embriones humanos sintéticos.


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Empapándome del tema, descubrí que no hay mucha información disponible más allá de la prensa. En la comunidad científica, los estudios se publican en revistas, después de la revisión de textos por parte de investigadores independientes que revisan posibles errores.

Encontré que la Sociedad Internacional para la Investigación de Células Madre reguló el límite de 14 días para estudiar modelos de embriones humanos, restringiendo su utilización en el laboratorio. 

Estipula que dichos embriones solo pueden ser cultivados in vitro durante un máximo de dos semanas. No es que esté permitido hacerlo; ocurre que realmente no hay ningún momento posterior a la fertilización del óvulo que suponga un cambio sustancial del ser vivo que está en proceso de desarrollo. 

De ahí que el inesperado anuncio lleve a que un sector de la comunidad científica mire con estupor la noticia y pida que se regule una tecnología prometedora en el estudio de la fertilidad, ya que ni son embriones humanos, ni son transferibles a un útero, por lo que están lejos de crear bebés.

El hallazgo se refiere a embriones sintéticos creados sin esperma ni óvulos a partir de células madre cultivadas en una placa de Petri (caja de cultivo de laboratorio). El hito científico plantea cuestiones legales y éticas cruciales, debido a que la creación y el manejo de embriones sintéticos carecen de regulación en muchos países. 


Estas prácticas están muy avanzadas en Israel, Estados Unidos y Reino Unido, donde juristas especialistas en ética y científicos trabajan para establecer directrices que garanticen que las investigaciones con embriones sintéticos se lleven a cabo de forma responsable y se ajusten a las normativas.   

Sin duda, los criterios están divididos. El ritmo acelerado del nuevo avance de la ciencia en este campo y el constante aumento de sofisticación hacen que expertos en bioética consideren que se acercan a pasos agigantados al umbral de la vida. Así que, en este sentido, la incertidumbre está servida. 

Otros ven con buenos ojos los avances científicos. Consideran que los modelos obtenidos a partir de células madre ofrecen una alternativa ética y de más fácil acceso que los logrados por fecundación in vitro. Alegan, y con razón, que ayudaría a conocer mejor el proceso del momento cuando el embrión comienza el proceso de implantación en el útero y se establece el embarazo, desarrollo del que poco se sabe. 

Colofón: ¿A esos embriones humanos sintéticos debemos concederles el mismo estatus moral, la misma protección, la misma supervisión que existe para los embriones naturales? Creo que sí. Nunca se sabe dónde van a parar.