En sectores estratégicos, está aumentando el proteccionismo económico y cediendo el libre mercado

La producción de alimentos, automóviles, energía y los desarrollos tecnológicos a nivel mundial dependen cada vez más de la acción del Estado.
En el caso de las tecnologías limpias y los semiconductores, la creación de capacidades de producción no depende de la evolución de la libre competencia global.
Le puede interesar: Startups en Colombia: estas son las 5 más destacadas
Es clara la voluntad política del gobierno de Estados Unidos de usar importantes recursos del presupuesto nacional para controlar no solamente la fabricación sino las cadenas de suministros.
Incluso, esta política de industrialización limpia y con tecnologías de punta acude no solamente al poderío económico sino al uso de la influencia geopolítica de la potencia del norte.
Proteccionismo climático
Estados Unidos adoptó dos leyes en 2022 que se han constituido en medidas para subsidiar y competir en áreas estratégicas.
Una de ellas es la Ley para la Reducción de la Inflación, adoptada en agosto de 2022 para enfrentar la crisis climática.
Esta Ley destinará USD $400.000 millones en los próximos 10 años a asegurar créditos para los proyectos de energía limpia eólica, solar, nuclear e hidrógeno limpio, así como para subsidiar a las pequeñas empresas.
Asimismo, incluye una reducción en los costos de los medicamentos y otras medidas para que la población vulnerable tenga acceso a los servicios de salud. A la par, subsidia la compra de electrodomésticos más eficientes y menos contaminantes.
La otra es la Ley de Ciencia y CHIPS (Creating Helpful Incentives to Produce Semiconductors). Expedida en febrero de 2022, destina USD $50.000 millones para promover la fabricación nacional de semiconductores.
La ley para la Reducción de la Inflación promueve lo «hecho en Estados Unidos»
Esta ley beneficia a las empresas de origen estadounidense. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la ley aborda los riesgos de seguridad y energéticos derivados del predominio chino en las cadenas de suministro, que van desde paneles solares hasta baterías para automóviles eléctricos.
La Ley promueve el proteccionismo porque para acceder a los subsidios exige que los vehículos eléctricos se ensamblen en América del Norte y que las baterías que contienen sean fabricadas con componentes extraídos o procesados en Estados Unidos o por parte de sus socios en Tratados de Libre Comercio.
La Ley también establece que se otorguen mayores subsidios a la energía renovable si los proyectos utilizan materiales como el acero o el hierro procedentes de fabricantes estadounidenses o de Norteamérica.
Le puede interesar también: Sector del papel y sus productos: a Colombia le va bien exportando, pero importa mucho más
En nombre de la lucha contra el cambio climático, la ley busca aumentar la influencia de Estados Unidos sobre las cadenas de suministro. Esto suscitó reacciones de países aliados de Estados Unidos, especialmente de la Unión Europea y de Corea del Sur, en particular sobre los vehículos eléctricos.
En septiembre de 2022, Frans Timmermans, Vicepresidente Ejecutivo de la Comisión Europea, quien es responsable del Pacto Verde Europeo, advirtió sobre el proteccionismo incluido en esta ley.
Según la Comisión Europea, esta ley distorsiona la competencia y discrimina contra las empresas europeas, al otorgar beneficios a empresas estadounidenses o radicadas allí. Se trata de beneficios con los que no los productores europeos, por ejemplo en Francia y Alemania, que tienen fuertes exportadores de automóviles.
Incluso, varias empresas europeas han manifestado su deseo de invertir en proyectos de hidrógeno verde en Estados Unidos para aprovechar el generoso subsidio, y muchas han indicado que podrían cancelar proyectos existentes en otros países y trasladarlos a Estados Unidos.
La Ley de Ciencia y CHIPS promueve la innovación estadounidense
Por su parte, la Ley de Ciencia y CHIPS busca que las empresas más avanzadas en semiconductores inviertan en fábricas en Estados Unidos, pues ese país fabrica en Taiwan más del 90% de los semiconductores.
Está ley responde a la preocupación de los Estados Unidos por la posición de China sobre Taiwán y por la creciente participación del gigante asiático en el mercado mundial de Chips, lo cual amenaza su hegemonía en esta rama.
Así, la ley promueve la creación de dos grandes centros de fabricación de chips en Estados Unidos, país que ya cuenta con factorías de TSMC en Arizona, de Samsung en Texas, de Micron en Texas y un megaproyecto de Intel en Nueva York.
Las empresas que reciban los apoyos deben comprometerse a no realizar inversiones durante 10 años en China. El proteccionismo, en este caso, tiene que ver con la disputa del país del norte con la potencia asiática.
Estas dos leyes están teniendo un impacto global y marcan un hito en el reemplazo de la defensa de la libre competencia por una fuerte intervención del Estado cuando se enfrentan condiciones difíciles en materia de competitividad, está en juego la seguridad nacional y es necesario promover el avance tecnológico.