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viernes, 16 de enero de 2026
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Era una chica plástica

María Isabel Henao, Columnista

María Isabel Henao Vélez

Comunicadora Social y Periodista de la Universidad Javeriana. Especialista en Manejo Integrado del Medio Ambiente de la Universidad de los Andes. Twitter e Instagram: @maisamundoverde

Entre los miembros del sistema solar, hay una chica de esas que van por ahí, forrada en plástico. Le llaman Tierra y es vox populi que sus más recientes regentes, los humanos, son la única especie de la galaxia conocida por generar “basura”. Tales desperdicios han venido in crescendo porque estos Homo basurans (la verdad no se sabe si alguna vez fueron sapiens) derivaron en culturas de tener en vez de ser, que los volvió consumidores compulsivos. Tal es el nivel de basura, que hasta el espacio que circunda la Tierra tiene ya 10.100 toneladas de residuos dejados desde la década de 1950 cuando comenzaron las misiones espaciales.

A esta chica invadida por basura se le apodó plástica porque la masa de todos los plásticos fabricados por los humanos es ahora el doble de la masa de todos los animales terrestres y marinos juntos. El plástico se ha filtrado en todos los entornos de la Tierra y ahora se puede encontrar en todas partes, desde las alturas del Monte Everest hasta las profundidades de la Fosa de las Marianas. Si se mantienen las tendencias actuales, en 2040 la producción mundial de plástico se habrá duplicado y las fugas de plástico al océano se habrán triplicado. 


Superar la pandemia y sucumbir ante la inflación: el riesgo de miles de cafeterías y restaurantes que ofrecen alimentos saludables

Y así nos convertimos como dice la canción de Rubén Blades, en “…una ciudad de plástico de esas que no quiero ver, de edificios cancerosos y un corazón de oropel. Donde en vez de un sol amanece un dólar, donde nadie ríe, donde nadie llora, con gente de rostros de poliéster que escuchan sin oír y miran sin ver. Gente que vendió por comodidad su razón de ser y su libertad”

Tal es el nivel que cada 3 de julio es el Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico, con el objetivo de reducir el consumo de las bolsas de plástico de un solo uso, por el daño que causan al ambiente y a los seres vivientes. Pero hoy no me voy a quedar pidiéndole que cargue bolsa de tela para no recibir la bolsa plástica que estamos pasados de haber dejado en el olvido; hoy quiero que amplíe su percepción de un problema que tiene que ver con todos y por el que todos debemos trabajar para resolver.

El plástico es económico y versátil, sí, y con innumerables usos en muchas industrias. Tan económico, que resulta más barato fabricar cosas con plástico nuevo, que con plástico reciclado. Casi la mitad de todo el plástico producido en el planeta se utiliza para crear productos de un solo uso, de corta duración o de una vida útil de menos de tres años. Acuérdese de la obsolescencia programada, si se daña pronto, el bobo del consumidor comprará uno nuevo. A diferencia de esa corta vida útil, los productos de plástico pueden persistir enteros en el ambiente durante décadas o incluso siglos. Ese cepillo de dientes con el que su mamá le brilló el primer dientecito… todavía está enterito en algún basurero. No crea que el reciclaje es la solución y que su separación de residuos en casa es el gran aporte a la salud planetaria. A nivel mundial, menos del 10% de los productos plásticos se reciclan; así que la única manera sensata de bajar el impacto es reducir o eliminar su uso, reusar el material ya hecho, pero sobre todo innovar (o volver a viejas costumbres) para usar materiales inocuos o menos nocivos. A propósito, voy a dejarle en mi Instagram @maisamundoverde las estrategias que tengo para por lo menos, no recibir bolsa plástica de ahora en adelante.  

El plástico contamina, envenena y mata

El plástico tiene un ciclo, no digamos de vida sino de permanencia, bastante largo porque nunca se “degrada” o “descompone” como una planta o un animal que se transforman en materia orgánica y nutrientes disponibles para integrarse de nuevo en la cadena de la vida. El plástico simplemente se desbarata hasta tamaños micro y nano, partículas muy pequeñitas que terminan en nuestro torrente sanguíneo y hasta en la leche materna. Está tan omnipresente en el ambiente que nos rodea, que así no usáramos nada plástico en nuestras casas, literal, lo respiraríamos del aire, lo beberíamos del agua.

Si no tiene empatía por las aves que vomitan masas retorcida de plásticos que confundieron con alimento o mueren retorcidas de dolor en las playas de mares y ríos, o por las ballenas y delfines con aletas cercenadas en redes de pesca; cada vez que pedalee la rueda del consumo de plásticos innecesarios piense en su salud y la de su familia. En todas las etapas que pasa el plástico, desde la extracción de los combustibles fósiles con los que se fabrica, pasando por la fabricación, el uso de los objetos y su gestión como residuos en reciclaje, vertederos e incineradores, se emiten tóxicos al ambiente que llegan a nuestros cuerpos por inhalación, ingestión o contacto con la piel. Entre ellos: benceno, HAPs, estireno, metales pesados, agentes cancerígenos, dioxinas y furanos que ocasionan daños al hígado, riñones, cánceres, problemas neurológicos y reproductivos, irritación de mucosas, daños a los sistemas endocrino, reproductivo y cardiovascular, y problemas para el desarrollo en neonatos y niños. 


Un tratado global para quitarle el plástico a la chica

Los humanos creamos este problema, pero tenemos los conocimientos y los medios para solucionarlo. Hacer un frente común para lograrlo es imperativo, por eso en marzo de 2022, tras años de campaña, la Asamblea de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente acordó elaborar un tratado global para acabar con la contaminación por plásticos. Su meta, acordar regulaciones vinculantes en todo el ciclo de vida del plástico para prohibir los más perjudiciales, reducir la producción y el consumo, fomentar la reutilización y el reciclaje, y gestionar adecuadamente los residuos. Este año los países trabajan sobre las medidas que se incluirán realmente en el tratado, y los negociadores esperan finalizar el texto a finales de 2024. 

Este tratado es importante porque unas regulaciones globales facilitarán la igualdad de condiciones al afrontar los retos de la prohibición, eliminación paulatina y reemplazo por nuevos materiales que a la vez fomentarán la innovación y facilitarán el comercio. Y a corto plazo, motivará el descenso inmediato y necesario de algunas de las formas más comunes de plástico que acaban en el ambiente. El tratado también deberá planificar y garantizar la financiación de los procesos, especialmente para en los países en desarrollo, para ayudar a crear una economía circular y más justa compromisos y compensaciones cuando proceda. En particular con los trabajadores informales del sector de los residuos que desempeñan un papel clave en la recogida, clasificación y reciclaje de plásticos, a quienes los gobiernos deben dar a la hora de establecer regulaciones nuevas, sólidas y equitativas.

Para aportar a esta tarea global, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) encargó a la consultora de sostenibilidad Eunomia una investigación que presentó dos reportes identificando los productos plásticos con mayor riesgo de contaminación y la mejor forma de controlarlos. Ambos documentos resultan un insumo de la mayor utilidad no solo para los países que participan de la redacción del tratado sino para que la sociedad civil dimensione el tamaño del problema que afrontamos. 

La investigación propone con carácter prioritario la prohibición global inmediata de la producción y venta de los productos más nocivos, especialmente cuando ya existen alternativas sin plástico. Por ejemplo, fibras de plástico innecesarias en productos como toallitas húmedas, filtros de cigarrillos o bolsitas de té; artículos innecesarios de un solo uso, como cubiertos, platos y vasos de plástico, copitos para los oídos o cigarrillos electrónicos desechables; microplásticos añadidos como las microperlas en dentífricos y productos cosméticos, aplicaciones antiincrustantes en cascos de barcos y microplásticos en aplicaciones industriales.

Para los productos de alto riesgo que no pueden eliminarse fácilmente, la investigación recomienda medidas para prevenir la contaminación, promover la circularidad, minimizar los residuos y gestionarlos de forma segura. Medidas como normas y requisitos armonizados a nivel global, incentivos económicos, medidas para mejorar la recolección y el reciclaje de residuos, sistemas de responsabilidad extendida del productor (en los que los productores asumen el costo de la gestión de los plásticos que ponen en el mercado) y sistemas de depósito, devolución retorno.

Si bien los productos plásticos de alto riesgo son los que la organización propone para priorizar y abordar con urgencia, son apenas el punto de partida de un tratado eficaz e impactante, que debe reforzarse con el tiempo para abarcar todos los productos, aplicaciones y materiales. La investigación de WWF desglosa cuatro grandes categorías de productos plásticos de los cuales quiero rescatar aquí información porque a veces no dimensionamos el mundo de plástico que hemos creado. 

  1. El sector de los envases, responsable del mayor porcentaje de la producción de plástico. Se estima que entre el 31% y el 44% de los 460 millones de toneladas de plástico producidas en todo el mundo en 2019 se utilizaron para envases. Estos se dividen en sensibles al contacto o el tipo de envase que puede afectar las propiedades del producto que contiene como alimentos (redes para frutas, bolsas para alimentos a granel, paquetes de “mecato”), cosméticos o productos farmacéuticos (tubos de dentífrico, perfumes en aerosol, frascos de champú y jabón, botes y frascos de cremas, lociones y exfoliantes y productos de belleza como tubos de pintalabios y pestañina), y los no sensibles al contacto como papelería, artículos domésticos o electrónicos y su embalaje.
  2. Productos de características específicas. Se dividen en productos que contienen fibras de plástico no tejidas como productos higiénicos absorbentes (pañales, compresas higiénicas, protectores para la incontinencia o tampones), filtros en sistemas de ingeniería, toallitas húmedas, colillas, filtros desechables de aspiradora o bolsas plásticas de té. Y en plásticos rígidos o flexibles como vasos, cubiertos, platos, bolsas y productos más duraderos como muebles, juguetes, neumáticos de los coches y textiles sintéticos.
  3. Productos de sectores (productivos) específicos donde se destacan especialmente dos cuyos productos plásticos se desechan en los ecosistemas naturales y sus alrededores: la pesca – acuicultura y la agricultura. En la pesca, las redes, artes de captura y otros equipos perdidos o desechados (conocidos como “redes fantasma”) resultan mortíferos para la fauna acuática. En la agricultura, plásticos como láminas (film) pueden entrar en contacto directo con la tierra (film mulch, film para ensilado y túneles de invernadero) y las partículas de microplásticos pueden filtrarse en suelos y cursos de agua. 
  4. Los microplásticos -partículas diminutas de plástico de hasta 5 mm de tamaño- y los nanoplásticos -partículas microscópicas de plástico de hasta 0,0001 mm- son la forma menos visible pero más insidiosa de contaminación por plástico. Se ingieren fácilmente y tienden a bioacumularse en la cadena alimentaria, con los efectos nocivos para la salud de la fauna y las personas que ya les conté. Se dividen en primarios o fabricados así pequeñitos para ser usados en microperlas de dentífricos, productos para el cuidado de la piel y exfoliantes; los revestimientos antiincrustantes de los cascos de los barcos; y los microplásticos utilizados en aplicaciones industriales como tintas para impresoras, pinturas en aerosol y moldes de inyección. Esta categoría también incluye los pellets, copos y polvos producidos para fabricar otros tipos de plástico. Y están los microplásticos secundarios que proceden de la descomposición de otros productos.

¡Qué cantidad tan impresionante de productos tienen plástico! A veces me pregunto si podremos rescatar lo mínimo necesario de él en sectores como los de la salud, quizá, y si tendremos la suficiente inventiva y sensatez para darle la bienvenida a una era sin un material que se salió de madre y volvió chica plástica a la Tierra. Dice Rubén Blades,


“Del polvo venimos todos y allí regresaremos como dice la canción … Recuerda que el plástico se derrite, si le da de lleno el sol”. 

Recoger la basura espacial está difícil, así que por lo menos justifiquemos el sapiens y comprometámonos a limpiar este planeta de paisajes y ecosistemas maravillosos que volvimos un vertedero. Retornémosle a la Tierra la integridad de su belleza y salud para que un día podamos decir en aliviado tiempo pasado que “era un chica plástica”. 

Puede descargar y leer los reportes completos, el primero, “Identificación de productos plásticos de alto riesgo”, y el segundo “Regulación de productos plásticos de alto riesgo” en los siguientes enlaces:

Enlace 1.

Enlace 2.

https://mascolombia.com/la-mejor-inversion-del-planeta-en-el-dia-de-la-tierra/amp/