Caso Pelicot: el coraje de una mujer que logró que la vergüenza cambiara de bando
Se hizo justicia en el caso Pelicot. Tras una década de abusos, y luego de haber admitido drogar y abusar de su esposa, Dominique Pelicot fue condenado a la pena máxima en Francia.
Dominique, de 72 años, admitió haber combinado somníferos con los alimentos y bebidas de su esposa, Gisèle Pelicot, antes de que él y otros hombres abusaran sexualmente de ella, mientras se encontraba sin conocimiento.
Fueron las miles de grabaciones e imágenes de los encuentros capturadas por el mismo agresor las que permitieron llegar al fondo del caso Pelicot e identificar a otros agresores involucrados. Este jueves el tribunal francés falló a favor de Gisèle y condenó a Dominique a pasar los próximos 20 años en prisión y a otros 50 abusadores implicados.
El juicio, que inició el pasado 6 de septiembre y se celebró públicamente por deseo de Gisèle, para que en sus palabras “la vergüenza cambie de bando”, le dio la vuelta al mundo y sentó un precedente en la justicia francesa.
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Una denuncia que se convirtió en hito
Al hacer pública su denuncia Gisèle también elevó su voz en favor de las millones de mujeres que sufren violencia sexual alrededor del mundo. Desde el inicio del mediático juicio varias mujeres han denunciado a sus agresores como parte de lo que se convirtió en un movimiento feminista que ha conmocionado al mundo.
Con valor y determinación Gisèle rechazó el derecho al anonimato y exigió que el juicio se llevara a cabo públicamente, exhibiendo los atroces actos de sus agresores. El fin era claro: visibilizar en detalle los abusos que padeció para que, contrario a lo que suele ocurrir, a los agresores no les quede más remedio que sufrir el escrutinio de sus acciones.
Según declara la misma Gisèle, espera que esta decisión cambie la forma en la que la sociedad percibe la violación, para que la vergüenza recaiga en el victimario y no en la víctima y para que cada vez más mujeres abusadas se atrevan a alzar su voz y a denunciar a sus agresores.
Miles de mujeres salieron a las calles en la más pura manifestación de sororidad para demostrar su apoyo en el caso Pelicot y exigir justicia. Hoy, y desde el inicio del proceso penal, la posición de Gisèle ha sido firme y admirable, y marca un avance en la incansable lucha contra la violencia de género.

Justicia para Gisèle
Con la frente en alto y reafirmando su decisión de hacer público el juicio contra su ahora exesposo y otros 50 hombres, Gisèle Pelicot celebró el apoyo que recibió durante el proceso penal que acabó en la condena máxima para su agresor y afirmó no arrepentirse de haber renunciado a la Ley de anonimato.
El juicio también halló culpable a Dominique de violar a la esposa de uno de los hombres condenados, y de tomar y distribuir fotos ilícitas de Gisèle Pelicot, de la hija de ambos y de dos nueras.
El caso estremeció a toda Francia. Ha convocado múltiples protestas en apoyo a Gisèle y resaltado la necesidad de revisar el código penal francés, pues comprende una definición vaga e insuficiente de violación. Colectivos feministas han sugerido reformar la ley para que establezca explícitamente que toda relación sexual sin consentimiento debe ser considerada violación, buscando mayor claridad y contundencia en la protección de las víctimas.
Además de la condena máxima para Dominique, otros agresores implicados recibieron penas de prisión de entre ocho y diez años, menores a las recomendaciones iniciales del fiscal, que oscilaban entre 10 y 18 años.
En el caso de Jean-Pierre Maréchal, quien admitió haber seguido el ejemplo de Dominique Pelicot al drogar y violar a su propia esposa, la condena fue de 12 años de prisión, frente a los 17 que había solicitado la fiscalía. Algunos de los condenados incluso obtendrán la libertad próximamente debido al tiempo que ya han cumplido en prisión preventiva.

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Caso Pelicot: de principio a fin
El estremecedor caso Pelicot lleva ya varios años bajo investigación. El caso que dio paso a la batalla legal ocurrió el 2 de noviembre de 2020, cuando Dominique fue arrestado en un supermercado en Carpentras, después de que un guardia de seguridad lo sorprendiera grabando debajo de la falda de las mujeres con su teléfono.
Durante el operativo, la policía confiscó dos celulares, una cámara, una grabadora de video, una computadora portátil, una memoria USB y una tarjeta SD. Tras ser liberado y con la investigación en curso, Pelicot informó a Gisèle sobre el incidente.
Al día siguiente, Gisèle fue convocada a una comisaría en Carpentras, a la que asistió creyendo que le darían más detalles del caso del supermercado. Sin embargo, la policía le reveló el hallazgo de videos en los que se registraba el abuso que había estado sufriendo a manos de su esposo. Para los agentes era claro que Dominique había estado drogando a su esposa durante años e invitando a decenas de hombres a su casa para abusar sexualmente de ella mientras él grababa los encuentros.
Gisèle se mudó fuera de casa y fue entonces cuando la policía le comunicó el hallazgo de fotografías extraídas de los dispositivos de Pelicot que involucraban a su hija. Dominique negó las acusaciones de abuso hacia su hija y afirmó no haber tomado las fotos.
Para febrero de 2021, la policía comenzó a arrestar a otros hombres implicados, utilizando fotos, registros de conversaciones por Skype, llamadas telefónicas y mensajes de texto como evidencia. Dominique había indicado a los agentes la existencia de un disco duro en su garaje. Allí encontraron miles de imágenes y videos que él mismo había grabado y editado, muchos almacenados en una carpeta titulada “Abuso”.
No fue sino hasta septiembre de este año que inició el juicio. Desde el inicio Gisèle Pelicot se mostró contundente y valiente, y explicó ante el estrado el porqué de su renuncia al anonimato que garantiza la legislación francesa a las víctimas de agresión sexual. La decisión de hacer el juicio público dejó un claro mensaje: debe cambiar la forma en que la sociedad entiende y enfrenta el delito de violación.
“Quiero que, si otras mujeres se despiertan sin memoria, puedan recordar este testimonio”, declaró Gisèle. “Ninguna mujer debería sufrir por haber sido drogada y victimizada”.
Sus declaraciones causaron profunda admiración entre la ciudadanía, por lo que días después del inicio del juicio, miles de mujeres en toda Francia salieron a las calles para mostrar su solidaridad y exigir justicia. Hoy Gisèle es vista con admiración alrededor del mundo y el caso Pelicot un recordatorio de la intensa lucha que todavía se libra contra la violencia sexual.

Así va la violencia de género en Colombia
El director general del INS, Giovanny Rubiano García, enfatizó que la violencia de género es un problema de salud pública que golpea principalmente a las poblaciones más vulnerables: mujeres y niños.
Según registros del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (SIVIGILA) del Instituto Nacional de Salud (INS), hasta junio del 2024 se reportaron 66.621 casos de violencia de género en el país. De esta avasalladora cifra 50.374 (73%) fueron casos en los que la víctima de violencia fue una mujer y 8.203 casos (12,3%) en los que la víctima fue un menor de entre 0 y 4 años de edad.
Pese a que las cifras registradas son de por sí alarmantes, es importante recordar que muchos de los casos de violencia de género no llegan a ser denunciados, por lo que no es posible tener estimaciones reales de la situación en el país. Tanto el Instituto Nacional de Salud como otras instituciones hacen un llamado a denunciar cualquier caso conocido de violencia de género, pues la pronta atención en estos casos es fundamental para la recuperación de la víctima y el enjuiciamiento del agresor.
En Colombia, las mujeres que sufren casos de violencia de género pueden acudir a Comisarías de Familia, Centros de Atención Integral a Víctimas de Violencia Sexual (CAIVAS), instituciones de salud y la Fiscalía General de la Nación. También pueden comunicarse a través de la línea 155 de orientación a mujeres víctimas de violencia.