viernes, 12 de agosto de 2022
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Fertilizantes químicos para la agricultura: ¿Se volverán un lujo?

Colombia es fuertemente dependiente de las importaciones de urea. El país necesita 400.000 toneladas de este fertilizante al año.

Agricultura colombiana

De acuerdo con la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), Colombia necesita 400.000 toneladas de urea cada año. El 29% de la urea que compra el país proviene de Rusia, 20% de Venezuela, 14% de Trinidad y Tobago, 13% de Ucrania y el 24% restante proviene de otros países. Esto significa que el 42% de este producto proviene de dos países que afrontan actualmente un conflicto internacional, según el análisis de la Universidad Nacional de Colombia.

Dada la dependencia que tiene Colombia en materia de urea importada, Manuel Iván Gómez, docente de la facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia, explicó que es de esperar que el actual conflicto entre Rusia y Ucrania genere un incremento en los costos de la urea. 

Sobre el aumento de los costos, Gómez aseguró que, con los precios del año pasado, los fertilizantes pesaban entre un 30% y un 40% en los costos de producción del agro colombiano. Sin embargo, este panorama cambió porque los precios de los fertilizantes se han cuasi duplicado. “Entonces, si se llega a aplicar la misma cantidad de fertilizante por hectárea, con el doble de costo, se va a incrementar proporcionalmente el costo [de producción]”, aseguró.



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El docente explicó que, si bien el cálculo de que el fertilizante aporta un promedio de 30% a 40% de los costos de producción en el agro local depende del tipo de cultivo, es acertado para los cultivos más comunes en Colombia, los cuales son café, palma, banano, hortalizas y frutales. 

Dado el esperado aumento en los precios de la urea, el académico advirtió que se podría registrar una disminución en el uso de este fertilizante en los cultivos colombianos. Esto, en su concepto, tendría un impacto negativo en los rendimientos, pues “este [fertilizante] es de los que mayor aporta nitrógeno para el crecimiento y desarrollo de las cosechas en los cultivos”.

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No obstante, de manejarse adecuadamente, la reducción en el uso de urea podría traer oportunidades para el campo colombiano, aseguró el docente. Por una parte, “se podría trabajar en alternativas para hacer un uso [más] eficiente de los fertilizantes nitrogenados, a través del manejo integral de suelos, de las plantas y de los cultivos. Por medio de asistencia técnica se pueden generar alternativas para un manejo más sostenible del nitrógeno, junto con abonos orgánicos, rotación de cultivos, abonos verdes e incorporación y uso eficiente de nutrientes”.

Por otra parte, Colombia podría proponerse producir urea en el futuro próximo, de manera que deje de depender —al menos en parte— de los fertilizantes importados. Gómez recordó que en el mercado nacional prácticamente se abandonó la producción de urea debido a que los costos de su elaboración, a nivel mundial, eran muy bajos y Colombia no tenía una producción competitiva y el país no consideró estratégico mantenerla. 

“Cuando Colombia produjo Urea no producía más de 15.000 o 20.000 toneladas al año, alrededor de la década de los 90. La planta principal fue la de Fertilizantes Colombianos (Ferticol). Hoy en día, esa planta está en liquidación, luego de que se le entregó al sindicato. Después de los 90, prácticamente se dejó de producir, porque comprarla afuera salía más económica que producirla aquí en Colombia, debido a la tecnología y la eficiencia tecnológica”, contó.

Actualmente, en Colombia “no hay un plan para establecer plantas de urea. Realmente, el país tiene una planta de urea, a lo sumo dos, pero con una muy baja capacidad y, por ello, prácticamente el 99% de la urea se importa”, agregó. 

En concepto de Gómez, Colombia debe superar dos retos para producir urea:

1.  El reto estratégico – técnico. Para la producción de urea, el país requiere de infraestructura, maquinaria, ingeniería civil y procesos industriales de alta tecnología.

2. El reto de la reserva de gas. También se necesita tener una alta reserva de gas. Se debe determinar que dicho inventario de gas sea sostenible en el tiempo —en décadas o al menos en años—, con el objetivo de que se pueda garantizar la producción.

Sobre estos dos aspectos, Gómez considera que “el país podría tener la reserva de gas, pero el mayor reto está en la parte de infraestructura y de ingeniería. Para superar esto, se tendrían que unir la academia, la empresa privada y el sector público. Además, se debería incluir a empresas extranjeras que sepan producir urea y apoyen el proceso”.  

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Para Gómez, es importante formular una política de Estado que aborde de manera efectiva la sostenibilidad y la seguridad alimentaria. Dicha política debe ser integral, es decir, debe incluir la “implementación de una planta de fertilizantes en Colombia, para que seamos más autosostenibles. Además de esa política, se debería tener un manejo más eficiente de los nutrientes, con otras alternativas como los abonos orgánicos”, dijo Gómez.

¿La dependencia de la importación de urea podría afectar la seguridad alimentaria en el país?

La dependencia de las importaciones de fertilizantes afecta la producción de los cultivos, tanto de aquellos que se destinan al consumo humano como de aquellos con los que se alimentan cerdos, aves y otros sectores claves de la producción pecuaria. 

Dado que los fertilizantes son claves para lograr rendimientos adecuados en la agricultura, aumentos en sus precios o problemas de suministro serían problemáticos para el sector. La eliminación o incluso la reducción de su uso perjudicarían la producción y la productividad, pues o bien el agricultor deja de producir, con lo que se reducen las áreas de cultivo, o bien se disminuye la fertilización, con lo que se reducen los rendimientos. Con esto, se vería afectada la seguridad alimentaria del país. 

La eliminación o reducción del uso de la urea “redunda o trae como consecuencia una disminución en la producción. No en todos los casos, ya que esto depende del sistema de cultivo que se utilice. Sin embargo, no se puede perder de vista que un manejo inadecuado de la nutrición, de la aplicación de fertilizantes, de los suelos y de los cultivos a nivel agronómico afecta de una manera notable la seguridad alimentaria”, concluyó Gómez. 

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