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Industria colombiana: ha crecido, pero cada vez maquila más

En 2021, la industria colombiana se ubicó como el segundo sector con mayor aporte a la evolución del PIB. No obstante, se ha ido consolidando un perfil de maquila. Análisis.

Industria colombiana. Vidrio

La pandemia y situaciones como la ya famosa crisis de los contenedores generaron una discusión global sobre cómo y de dónde se proveen de bienes los países. 

Algunos países están destinando subsidios estatales para reubicar dentro de sus fronteras actividades o cadenas de valor que en el pasado incentivaron a trasladarse por fuera de sus territorios, buscando reducir los costos de producción y garantizar el acceso a productos esenciales para el desarrollo productivo. Es el caso, por ejemplo, de Estados Unidos y la Unión Europea.

En relación con la oferta de bienes industriales, ¿cómo está Colombia? Los datos más recientes del PIB manufacturero muestran una mejora sectorial y dejan ver una actividad con tendencia hacia una mayor dependencia de las compras externas. A continuación, un análisis sobre el tema.

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La industria y las importaciones se recuperan

Según el DANE (pág. 48), del 10,6% del crecimiento económico registrado en 2021 frente a 2020, la industria aportó 1,5 puntos de la variación, con lo que se ubicó como el segundo sector con mayor aporte a la evolución del PIB, detrás del comercio —que puso 4,2 puntos—. 

La contribución de la industria se dio en medio de una situación de fuerte rebote del sector, con lo cual creció más que la economía en su conjunto a lo largo de los cuatro trimestres del 2021 y en el año acumulado (16,4% versus 10,6%).

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Los periodos (ver gráfica No. 1) en los que la actividad manufacturera ha tenido mejores comportamientos que el PIB general se han presentado en 15 de los 64 trimestres completados entre 2006 y 2021. Esto significa que, en dieciséis años, el 23% del tiempo la industria ha crecido por encima de toda la economía, mientras que el 73% restante lo ha hecho por debajo de esta.

Cálculos hechos con base en datos del DANE muestran que la variación real trimestral promedio del PIB industrial entre 2006 y 2021 fue de 2,38% y la del PIB total de 3,68%, mientras que el consumo de los hogares ascendió a 4,26%, y el consumo de los hogares en alimentos y bienes industriales fue de 3,96%. Esto significa que el consumo ha crecido a mayor velocidad que la creación de riqueza en la manufactura colombiana, pues el PIB es el indicador empleado para medir la creación de riqueza y su evolución.

Los hogares no solo consumen alimentos y bienes industriales, también adquieren salud, vivienda, servicios públicos, transporte, etc. Sin embargo, la variación del PIB y del consumo por encima del desempeño de las manufacturas expresa un proceso en que la producción fabril se hace cada vez menos compleja y no se desarrolla como la columna vertebral del sistema económico que podría ser (Sarmiento P., 2020, pp. 31-66). Es conveniente recordar que la industria colombiana representa el 11,5% del PIB e irradia a todas las actividades productivas, pues los encadenamientos económicos le dan la capacidad de jalonar directamente la tercera parte de la economía nacional (Banco de la República, 2018).

Entre 2006 y 2021, las importaciones industriales son 451.900 millones de dólares mayores a las exportaciones

Desde 2014, el peso colombiano ha venido perdiendo valor frente al dólar. Este fenómeno se conoce como devaluación, una situación que, generalmente, se ve como una oportunidad para exportar más bienes y servicios. 

No obstante, durante el siglo XXI el país  ha comprado cada vez más manufacturas en el exterior, tanto en dólares como en términos relativos frente a la participación en el PIB industrial. Esto implica que, a pesar de la devaluación, ni se ha diversificado la canasta exportadora ni han crecido las ventas externas industriales más allá de los niveles récord de 2007 y 2008, cuando llegaron a 11.860 millones y 11.670 millones de dólares (DANE), respectivamente, jalonadas por el comercio con Venezuela.

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La balanza comercial industrial se ha hecho persistente y crecientemente deficitaria (ver gráfica No. 2). Entre 2006 y 2021 (DANE), las exportaciones de manufacturas sumaron 144.703 millones de dólares, mientras que las importaciones ascendieron a 596.603 millones de dólares, es decir, 4,12 veces más. Esto ha llevado a que el país acumule un desbalance comercial (diferencia entre lo que se vende y se compra en el exterior) de -451.900 millones de dólares en el período referenciado.

Por efecto de la crisis en el 2020, el déficit comercial disminuyó en 5.421 millones de dólares, pero en el 2021 volvió a subir, al pasar de -26.558 millones a -38.143 millones de dólares. La economía se recuperó comprando más lo que viene de afuera que lo que se produce dentro del país. En paralelo, las exportaciones industriales son cada vez menores, tanto en valor como en la participación en el PIB (ver gráfica No. 3).

Mientras en 2006 las exportaciones industriales equivalieron al 34% del PIB manufacturero, las importaciones manufactureras representaban el 84%. Al 2021, las ventas de bienes industriales al exterior bajaron al 25% y las compras de este tipo de bienes al extranjero subieron al 130% del PIB industrial. Lo que se trae del extranjero supera el valor de la riqueza que genera dentro del territorio colombiano en materia industrial.

Lo anterior significa que la expansión del consumo de los hogares, es decir, la mayor demanda por bienes como los manufacturados, está fuertemente ligada a las importaciones de bienes industriales para consumo final y a las de materias primas industriales. Con ello, queda en evidencia que la industria colombiana ha ido consolidando un perfil de maquila, que es aquella donde los insumos y los bienes de capital son mayoritariamente importados y se usa la fuerza de trabajo nacional para ensamblar productos hechos en el extranjero.

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A lo descrito se suma la evolución de la productividad laboral en la industria, la cual crece a una velocidad 4,8 veces superior a la del empleo. Entre el II trimestre del 2015 y el IV trimestre del 2021, el empleo industrial creció a una tasa promedio del 0,33%, mientras la productividad por trabajador lo hizo en 1,57% (cálculos propios con base en datos del DANE). Esta mayor productividad del trabajo se sustenta en las eficiencias derivadas del mejor uso de maquinaria importada para transformar materias primas, también importadas. 

Esta situación limita la reducción de costos y la mejora de la eficiencia a solo la innovación en los procesos productivos, pero en materia de desarrollo científico y tecnológico las posibilidades son mínimas porque todos los bienes relacionados con estos aspectos de la producción industrial (la maquinaria y equipo y las materias primas) son importados, es decir, se producen en otros países.

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