Inflación en 2026: la razón por la que su plata rendirá menos este año
En Colombia la inflación en 2026 enfrenta presiones persistentes por aumento del salario mínimo, indexación y servicios. Analistas advierten que el IPC seguirá lejos de la meta del Banco de la República.
La inflación en 2026 arranca con un problema de fondo: el proceso de desinflación se agotó antes de llegar a la meta. Tras cerrar 2025 en 5,1 %, el país entra a un nuevo año con presiones estructurales que mantienen elevado el costo de vida, pese a la desaceleración económica.
El fuerte aumento del salario mínimo, la alta indexación de precios y el peso dominante de los servicios en la canasta del IPC están configurando un escenario en el que la inflación en 2026 no solo dejará de bajar, sino que podría acelerarse nuevamente.
Los análisis de centros económicos y entidades financieras coinciden en un diagnóstico incómodo: Colombia será, una vez más, el país con la inflación más persistente de la región, y el regreso al rango meta del 3 % se aplazaría hasta después de 2027.

inflación en 2026: un nuevo piso más alto
La inflación en 2026 no parte de cero. Parte de cinco años consecutivos por encima del rango meta del Banco de la República, una anomalía regional que refleja problemas estructurales más profundos.
A diferencia de otros países de América Latina, donde la inflación logró normalizarse tras el choque global de 2021–2022, Colombia mantiene una inercia inflacionaria elevada. El IPC no cae porque una gran parte de los precios no se ajusta por condiciones de mercado, sino por reglas automáticas.
Este nuevo “piso” inflacionario implica que, incluso con menor crecimiento económico, los precios siguen subiendo a un ritmo superior al deseable.
El salario mínimo como detonante central de la inflación en 2026
Uno de los factores clave de la inflación en 2026 es el aumento del salario mínimo, que superó ampliamente la suma de inflación y productividad. Este ajuste opera como un choque de costos que se transmite, casi de forma automática, a los precios de los servicios.
Sectores como restaurantes, educación no formal, cuidado personal, vigilancia, aseo y servicios domésticos son altamente intensivos en mano de obra. En ellos, el aumento salarial se traslada directamente al consumidor final.
Según estimaciones económicas, el salario mínimo podría aportar más de 150 puntos básicos adicionales a la inflación total en 2026, concentrados principalmente en el componente de servicios.

Servicios: el verdadero problema del IPC
La inflación en 2026 será, sobre todo, una inflación de servicios. Este componente representa cerca del 60 % de la canasta del IPC y es el más rígido a la baja.
A diferencia de los alimentos o los bienes transables, los servicios no se benefician fácilmente de un peso fuerte ni de mejores condiciones externas. Sus precios dependen de contratos, salarios, tarifas reguladas y decisiones administrativas.
Esto explica por qué, incluso cuando los alimentos bajan o los bienes se estabilizan, el IPC general sigue elevado.
Indexación: el círculo que no se rompe
Otro factor estructural de la inflación en 2026 es la indexación. Arriendos, matrículas, cuotas de administración, tarifas de transporte y múltiples servicios se ajustan automáticamente con base en la inflación pasada o el salario mínimo.
Este mecanismo convierte la inflación en un fenómeno autorreforzado: los precios suben porque ya habían subido antes. Así, cada año hereda presiones inflacionarias del anterior.
Mientras este esquema no se revise, la política monetaria tiene un margen muy limitado para acelerar la desinflación.

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¿Ayuda el dólar barato? Solo parcialmente
La apreciación del peso colombiano puede aliviar algunos precios, especialmente en bienes importados y alimentos procesados. Sin embargo, su efecto sobre la inflación en 2026 es acotado.
Los bienes transables pesan menos del 20% del IPC, mientras que los servicios y los precios regulados concentran la mayor parte del gasto de los hogares. En la práctica, un dólar más barato no compensa el impacto de la indexación interna.
Consecuencias: tasas altas y menor crecimiento
El panorama inflacionario de 2026 complica las decisiones del Banco de la República. Con expectativas desancladas, la autoridad monetaria enfrenta el dilema de mantener tasas altas por más tiempo, incluso en un contexto de bajo crecimiento.
Esto encarece el crédito, frena la inversión y presiona las finanzas públicas, cerrando un círculo complejo entre inflación, tasas y actividad económica.
Un problema estructural, no coyuntural
La inflación en 2026 no es un accidente ni un fenómeno transitorio. Es el resultado de decisiones acumuladas: alta indexación, ajustes salariales desalineados de la productividad y una economía donde los servicios dominan el gasto.
Mientras estos factores no se aborden de forma estructural, el país seguirá atrapado en un nivel de inflación más alto que el de sus vecinos, con efectos directos sobre el poder adquisitivo y la estabilidad económica.
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