Jóvenes sin trabajo: una realidad en el mundo entero
En el lanzamiento del informe Tendencias mundiales del empleo juvenil 2022: invertir en la transformación del futuro de los jóvenes, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) alertó sobre el incremento del desempleo juvenil, una problemática que aqueja al mundo entero, pero que toma más fuerza en los países de menores ingresos y que se suma a otros factores, como la pobreza, el nivel de educativo y la brecha de género.
Se estima que, en 2022, el desempleo juvenil será de 14,9% a nivel mundial. Si bien este porcentaje sería menor al del año pasado (15,6%) y al de 2020 (15,2%), aún no alcanzaría los niveles previos a la pandemia. En 2019, este indicador se situó en 13,5%.
Mujeres, vulnerables, primerizos y con bajos niveles de escolaridad: los más afectados
Según el organismo internacional, este año el número de jóvenes —entre los 15 y los 24 años— que no pueden encontrar trabajo ascenderá a 73 millones, frente a los 67 millones que no podían hacerlo antes de la pandemia de Covid-19.
Las probabilidades de que un joven se enfrente al desempleo, sin embargo, varían dependiendo de otros factores sociales:
“La pandemia expone una serie de deficiencias en la forma en que se abordan las necesidades de los jóvenes, especialmente para los más vulnerables, los que buscan trabajo por primera vez, los que abandonan la escuela, los recién graduados con poca experiencia y aquellos que permanecen inactivos porque no tuvieron elección”, señaló Martha Newton, directora general adjunta de Políticas de la OIT, quien también se mostró preocupada por la brecha de género que existe en el acceso al mercado laboral.
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Estos factores, además, se entrelazan. El informe encontró, por ejemplo, que la brecha laboral de género está relacionada con el nivel de riqueza de los países. En 2021, el 27,1% de las mujeres jóvenes del mundo estaban empleadas, en comparación con el 39,6% de los hombres jóvenes. Sin embargo, la brecha de género “es mayor en los países de renta media-baja, con un 17,3%, y menor en los países de renta alta, con un 2,3%”. Lo más preocupante es que la brecha de género “ha mostrado pocas señales de reducción en las últimas dos décadas”.
En América Latina se manifiesta esta tendencia. De acuerdo con el informe, “históricamente, las tasas de desempleo de las mujeres jóvenes han sido más altas que las de los hombres jóvenes (en los países de América Latina), pero la crisis exacerbó esta tendencia”.
Desempleo juvenil: una cuestión geográfica
La OIT encontró que solo las regiones del planeta de altos ingresos verán probablemente para fines de año una recuperación en los niveles de desempleo juvenil, aproximándose «hacia los niveles de 2019».
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En los países de bajos ingresos se prevé que las tasas de desempleo juvenil se mantengan más de un punto porcentual por encima de los valores anteriores a la crisis.
La pandemia exacerbó el problema
No solo el desempleo juvenil aumentó con la emergencia sanitaria generada por el Covid-19.
La directora general adjunta de Políticas de la OIT recalcó que la proporción de jóvenes sin empleo, educación o formación (NEET, por sus siglas en inglés) en 2020 aumentó al 23,3%, una tasa de desempleo que no se había visto en al menos 15 años y que representa un aumento del 1,5% desde 2019.
“Este grupo de jóvenes corre un riesgo especial de que sus oportunidades y resultados en el mercado laboral se deterioren también a largo plazo, a medida que se afianzan los efectos de ‘cicatrización’ de la Covid-19 ”, señaló Newton.
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