La amenaza de los flujos financieros ilícitos está creciendo en el mundo

La preocupante proliferación de flujos financieros ilícitos, como se les conoce a las transferencias de dinero cuyo origen, transferencia o uso es ilegal, se ha convertido en un desafío global que subvierte el desarrollo sostenible de numerosos países.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), en colaboración con la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) y otros socios, ha arrojado luz sobre esta problemática que afecta a naciones como Afganistán, México, Colombia y muchos otros.
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Estos flujos financieros ilícitos, relacionados principalmente con actividades como el tráfico de drogas y la trata de personas, están dejando a su paso una estela de devastación económica y social.
Panorama de los flujos financieros ilícitos en Colombia
Colombia, al igual que otros países, se ve profundamente afectada por los flujos financieros ilícitos, no solo a nivel social sino a nivel económico, pues el tráfico de personas, los cultivos de uso ilícito, la comercialización ilegal de oro y el tráfico de maderas, entre otros, ocupan un lugar importante en la actividad económica y en las relaciones económicas con el exterior y en el país.
El tráfico de cocaína ha generado flujos financieros ilícitos entrantes que oscilan entre USD $1.152 y USD $8.619 millones anuales entre 2015 y 2019, incluyendo la importación de insumos para su producción, según datos del informe de la UNCTAD.
Las consecuencias de estos flujos financieros ilícitos se evidencian en alteraciones del manejo macroeconómico, el desarrollo de una economía subterránea, el aumento de la inflación y la proliferación de actividades y sectores ilegales cuyas ganancias no son reportadas al fisco.
Estas actividades no pagan impuestos, con lo cual el presupuesto del gobierno se reduce y aumenta el peso de rubros como la deuda externa, la cual, según el Banco de la República, alcanzó los USD $187.529 millones en el segundo trimestre de 2023, equivalentes al 56,1% del PIB.
En consecuencia, el impacto de los flujos financieros ilícitos en las finanzas públicas termina dificultando la resolución de los problemas relacionados con la generación y la distribución de la riqueza.
Impacto de los flujos financieros ilícitos en varios países pobres
El informe de la UNCTAD destaca la severidad de los flujos financieros ilícitos en varios países del mundo.
México, por ejemplo, ha experimentado flujos financieros ilícitos estimados en un promedio de USD $12.084 millones anuales entre 2015 y 2018 debido al tráfico de drogas, incluyendo sustancias como la heroína, la cocaína y las metanfetaminas.
A su vez, el tráfico ilícito de migrantes generó en ese país flujos financieros ilícitos entrantes y salientes por un promedio de USD $1.116 millones y USD $13,8 millones de dólares anuales, respectivamente, entre 2016 y 2018.
Ecuador, por su parte, ha visto cómo el tráfico ilícito de migrantes generó flujos financieros ilícitos salientes de aproximadamente USD $13,6 millones anuales entre 2016 y 2018.
Entretanto, en Perú los flujos financieros ilícitos entrantes, relacionados con el tráfico de cocaína, promediaron los USD $1.482 millones anuales entre 2015 y 2017.
En Asia, Bangladesh registró flujos financieros ilícitos salientes promedio de USD $481 millones al año entre 2017 y 2021 debido al tráfico de drogas, que incluye metanfetaminas, heroína y opioides sintéticos.
Las Maldivas estimaron flujos financieros ilícitos salientes de USD $16,4 millones en promedio por año entre 2020 y 2021, incluyendo sustancias como cannabis, heroína, cocaína y éxtasis.
En Nepal el tráfico de heroína generó flujos financieros ilícitos salientes de USD $4,6 millones en promedio anual entre 2019 y 2021, además de ingresos relacionados con migrantes explotados en trabajos forzados en el extranjero por valor de USD $3,3 millones en 2021.
Afganistán, por su parte, enfrenta ingresos potenciales de entre USD $1.300 y USD $2.233 millones en flujos financieros ilícitos entrantes entre 2018, 2019 y 2021, derivados de las exportaciones de opiáceos, mientras que Myanmar generó entre USD $508 y USD $1.347 millones en flujos financieros ilícitos entrantes relacionados con exportaciones potenciales de opiáceos entre 2018 y 2022.
Estos datos, alarmantes, resaltan la necesidad urgente de abordar el crimen organizado, el tráfico ilícito y la facturación comercial fraudulenta para prevenir la erosión de las economías nacionales y promover la seguridad y la justicia en todo el mundo.
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Esfuerzos para combatir los flujos financieros ilícitos
La Asamblea General de las Naciones Unidas ha reconocido avances significativos en la lucha global contra los flujos financieros ilícitos.
Con el apoyo de la UNCTAD y la ONUDD, se han promovido conceptos y métodos estadísticos que mejoran las capacidades de las naciones para rastrear y combatir estos flujos ilegales.
Hasta ahora, 22 países han aprovechado estos esfuerzos para unirse en la lucha contra los flujos financieros ilícitos, reuniendo a organismos y entidades de diversos sectores para analizar datos y rastrear estos flujos.
Además, se encuentra en desarrollo un proyecto mundial de cuatro años destinado a fortalecer aún más estas capacidades y acercar a las naciones al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
El FMI ha incluido dentro de sus objetivos la lucha contra los flujos financieros ilícitos, los cuales incluyen la financiación del terrorismo y el lavado de activos entre otros. Sin embargo, la falta de transparencia en las operaciones bancarias, la multiplicación de los paraísos fiscales y la liberalización del sistema financiero, hacen que esta lucha sea muy difícil.
Se deben tomar medidas urgentes
La revelación de estos datos por parte de la UNCTAD sobre los flujos financieros ilícitos es un llamado de atención para la comunidad internacional. Es imperativo que las naciones se unan y tomen medidas urgentes para abordar este problema que socava el desarrollo sostenible.
Como afirmó Théodora Aleka-Laban, miembro de Comisión Nacional de Lucha contra la Corrupción y el Enriquecimiento Ilícito de Gabón (África), “la erradicación de los flujos financieros ilícitos les permitiría a los países autofinanciar su desarrollo y avanzar hacia un futuro más próspero y sostenible para todos”. La cooperación global y el compromiso son esenciales para lograr este objetivo.
El control de los flujos supone una reforma de la arquitectura financiera, hacia una mayor transparencia y una reforma de la fiscalidad internacional, buscando el control de la evasión.