La deuda externa en Colombia no para de crecer: con los días el país está más y más endeudado
La deuda externa en Colombia no deja de acaparar titulares. Según un reciente informe del Banco de la República, su monto es enorme y su peso en la actividad económica merece mayores análisis.
La deuda externa de Colombia ha experimentado un crecimiento vertiginoso y, lo que es aún más preocupante, está aumentando más rápidamente que la economía del país. Mientras que el Producto Interno Bruto (PIB) decreció 0,8% entre abril de 2022 y abril de 2023, la deuda externa aumentó 7,5% en el mismo periodo.
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El peso de la deuda en la economía
Si bien dentro de los promedios mundiales y en relación con el Producto interno Bruto el monto de la deuda externa no es muy grande al compararla con la deuda de países como España —en España es el 113,20% del PIB y en Reino Unido el 102,6%—, su evolución es preocupante.
En abril de 2023, la deuda externa de Colombia se situó en USD $187.318 millones, un aumento del 7,50% frente a los USD $174.248 millones del mismo mes del 2022, según el portal Datos Macro y el Banco de la República.
La deuda externa en abril de 2023 representó el 55,3% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, luego de que en el mismo mes del 2022 fuera de 53,3%. De continuar a este ritmo, Colombia podría estar enfrentando una situación crítica en los próximos años.
Por su parte, en abril de 2023 la deuda pública registró un monto de USD $106.387 millones, lo cual representa un aumento del 5,77% en comparación con los USD $100.581 millones del mismo mes del año anterior.
Por su parte, la deuda privada llegó a los USD $80.931 millones en abril, un aumento del 9,86% en comparación con los USD $73.667 millones registrados en el mismo mes de 2022.
Lo anterior significa una tendencia a un aumento mayor de la deuda privada en comparación con la pública. Además, refleja una tendencia mundial a un crecimiento de la deuda debido al aumento sostenido de las tasas de interés, el aumento en la inflación y la disminución en las tasas de crecimiento, según un análisis del Banco Mundial.
Desde ahora se está hablando de una crisis mundial de la deuda, especialmente en los países emergentes y en desarrollo, de los cuales forma parte Colombia.
Aumentan las alarmas: La deuda externa en Colombia no para de crecer
La deuda externa en Colombia y el déficit comercial son las únicas variables de la economía que crecen permanentemente. Para mediados del 2012, la deuda externa era de USD $76.534 millones. Un año más tarde llegó a los USD $85.140 millones, de acuerdo con los datos del Banco de la República.
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En abril de 2015, la deuda externa alcanzó los USD $106.305 millones, lo que representó un 32,9 % del PIB. En abril de 2016, la deuda externa en Colombia llegó al 42.4% del PIB. En dólares el monto fue de USD $114.699 millones.
Hoy, la deuda externa representa más de la mitad del Producto Interno Bruto del país y el servicio de la misma ocupa el 19% del Presupuesto General de la Nación. Los gastos de inversión calculados, según el presupuesto nacional, apenas ocupan el 16% del mismo, lo cual disminuye la capacidad del Estado de influir en el desarrollo social y productivo.
Los alivios ofrecidos por las entidades internacionales, como el FMI o el Banco Mundial, se limitan a los países muy pobres y no llegan a los de medianos ingresos. A esto se suma la crisis actual que enfrentan varios bancos de importancia internacional, lo cual agrava aún más la situación.
Restricciones y condicionamientos
Además del monto neto de la deuda, preocupan las restricciones presupuestales y los condicionamientos que las entidades aplican para la adquisición de nuevos préstamos.
Estos condicionamientos incluyen aumentos en las tarifas de servicios públicos, restricciones presupuestales para lograr equilibrios fiscales a costa del gasto social o productivo y limitan significativamente el aumento del gasto público para estimular la economía.
Dentro de las exigencias está el cumplimiento estricto de la regla fiscal, que limita la capacidad de acción estatal y que parece como una medida de autodisciplina, pero que en realidad sigue las orientaciones de organismos multinacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y las calificadoras de riesgo, que inciden en el otorgamiento de nuevos créditos por parte de la banca internacional.
La insistencia del FMI en que Colombia se rija por la regla fiscal y tenga un manejo macroeconómico supeditado a garantizar el pago de la deuda, limita considerablemente el margen de acción del gobierno.