lunes, 6 de febrero de 2023
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Lo viral

Victoria E. González M., Columnista, Más Colombia

Victoria E. González M.

Comunicadora social y periodista de la Universidad Externado de Colombia y PhD en Ciencias Sociales del Instituto de Desarrollo Económico y Social (IDES) de la ciudad de Buenos Aires. Decana de la Facultad de Comunicación Social – Periodismo.

Dos eventos particulares han concentrado en los últimos días la atención de un gran número de usuarios de redes sociales en Colombia, al punto de convertirse en verdaderos fenómenos virales. 


El primero de ellos, la intervención de una joven fundadora de un emprendimiento que busca “orientar” a las mujeres para que sepan cuáles son las cualidades necesarias para elegir pareja, información que fue tendencia por varios días, especialmente en Twitter; la segunda, la canción que lanzó la cantante Shakira en la que se despacha contra su ex y que fue objeto durante casi una semana de todo tipo de comentarios.

Más que entrar a juzgar estos dos contenidos, que ya han recibido cientos de defensas y ataques, considero importante plantearse la pregunta de por qué resultan de tanto interés dos temas tan triviales, en particular en un país en el que hay tantos, pero tantos asuntos complejos, tales como el aislamiento de una amplia región del país por culpa del colapso de las carreteras o los desencuentros entre el gobierno y grupos armados en la construcción de un espacio de diálogo que busca lograr la paz en nuestro territorio.

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La primera respuesta que surge es que en este tipo de temas asumimos que no es necesario hacer análisis profundos para poder tomar la palabra y opinar. Aquí todos nos consideramos aptos para pontificar, amparados en la experiencia personal de haber tenido relaciones amorosas o de andar en la búsqueda de pareja. 


Entonces nos volvemos consejeros, jueces, orientadores con todo el desparpajo y utilizamos redes propias y ajenas, construimos memes, hacemos chistes, etc. Esto, porque el tratamiento se queda en lo casuístico, en lo anecdótico, incluso para aquellos que suponemos deberían tener una mirada más profunda. 

También, porque hay un marco imperante que promueve discursos patriarcales y la mayoría nos vamos enganchando en ese marco sin ningún cuestionamiento de si las cosas podrían ser diferentes. 

Pero, quizá, la razón más poderosa para explicar esto es que nos encontramos inmersos es ese círculo vicioso en el cual las redes y los medios promueven un tipo de información que se supone es la que prefieren las audiencias y las audiencias terminan prefiriendo ese tipo de información porque es el que mayor difusión tiene. Urge romper el círculo; el problema es que eso implicaría desmontar un gran negocio que nadie está dispuesto a desmontar.

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