«Necesitamos un plan económico de largo plazo en favor del sector textil»: empresarios

Según las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), el sector textil fue uno de los más golpeados con la pandemia. En 2020, su producción decreció un 21% y las ventas se redujeron un 18%. Sin embargo, varios empresarios y gremios han manifestado que el problema viene de antes y que se debe, en parte, a la falta de apoyo y garantías gubernamentales.
La plataforma de información económica, Con Criterio, realizó el foro ¿Cómo va el sector textil?, que contó con la participación de Guillermo Criado, gerente comercial de Pat Primo; Maria Alexandra Cristancho, empresaria del sector textil en Norte de Santander, y Juan Carlos Rueda, empresario del sector textil en Valle del Cauca. Los empresarios analizaron los problemas del sector, su situación actual y las proyecciones a futuro. Aquí le contamos los detalles.
Antes de la pandemia
Para Guillermo Criado, los problemas del sector textil y de las confecciones vienen de tiempo atrás. “Nosotros llevamos muchos años anestesiados. El problema tiene que ver con que nunca hemos sido considerados como un sector económico clave por parte del Gobierno, pese a que generamos grandes cantidades de empleo y producción. Hoy, por ejemplo, el sector tiene 1.600.000 empleos formales y cuenta con cerca de 70 mil fábricas”, explicó el gerente comercial de Pat Primo.
A su juicio, las dificultades iniciaron en la época de los noventa, con la Apertura Económica. En los años ochenta, Colombia contaba con aproximadamente 400.000 hectáreas sembradas de algodón, que eran consumidas en su mayoría por el sector textil y de confecciones nacional. En la actualidad, solo hay 10.000 hectáreas sembradas de algodón en el país. “Lo que hemos aumentado significativamente son las importaciones; mientras en 1982 las importaciones representaron en 10% del Producto Interno Bruto (PIB), en 2019 correspondieron al 22,9% del PIB”, afirmó Criado. En su concepto, lo que explica estas cifras es la ausencia de una política económica de largo plazo y la reducción de los aranceles, que pasaron de ser en promedio del 23,4% en la década de los 80, a ser en promedio del 2,8% en 2019.
Juan Carlos Rueda expresó un punto de vista similar. El empresario señaló que, con la Apertura y la firma de varios Tratados de Libre Comercio (TLC), el Gobierno se ha puesto del lado de los importadores y comercializadores, pero no de los productores. En el Valle del Cauca, donde trabaja en la actualidad, entre 2015 y 2017 las ventas disminuyeron en 120.000 millones de pesos, la utilidad bajó del 10% al 7% y la participación del sector en el PIB pasó del 3% al 2,3%. Rueda recordó que en el país se han perdido empresas claves del sector, como Quimtex, Pritiliana, El Cedro, Fabrisedas y La Garantía, entre otras. “Si antes el sector textil ya era una industria en coma, con la llegada de la pandemia era apenas obvio que los cierres definitivos serían numerosos”, afirmó el empresario.
¿Qué ocurre actualmente en el sector?
María Alexandra Cristancho se centró en la situación que se vive en la región fronteriza con Venezuela. Según explicó la empresaria, en el departamento de Norte de Santander “la situación viene creciendo desde hace unos años con el inicio de la crisis de Venezuela. Las consecuencias no solo tienen que ver con el aumento del empleo informal, sino con la disminución de las ventas. Toda la producción textil de Cúcuta ni siquiera depende de Colombia, sino de nuestro principal cliente: Venezuela. Y desde que esta entró en crisis, no hemos recibido ninguna ayuda del Gobierno”.
Por su parte, Guillermo Criado afirmó que, pese a los inconvenientes y la falta de apoyo institucional, “el sector textil ha demostrado ser lo suficientemente fuerte como para sobrevivir. Curiosamente, si miramos las cifras de este año, el sector textil ha reportado un crecimiento por una razón en particular: el contrabando disminuyó gracias a la pandemia, a la dificultad de traer productos de China y otros países asiáticos y al alto costo de los contenedores”. Sin embargo, Criado señaló que esta mejora es temporal y que la crisis podría agudizarse en unos años si las políticas públicas no empiezan a plantear soluciones o medidas que reactiven el sector.
De acuerdo con el gerente comercial de Pat Primo, Colombia no tiene posibilidades de competir con países como Vietnam y Bangladesh, al menos por ahora. Vietnam exportó en 2019 24,3 billones de dólares y reportó 7.000 fábricas textiles constituidas, y Bangladesh exportó 28,3 billones de dólares y reportó 4.000 fábricas textiles constituidas. En cambio, aseguró Criado, la situación en Colombia es diferente. “Nuestra balanza comercial es deficitaria desde hace tiempo, pues las importaciones superan con creces a las exportaciones. En cuanto al panorama empresarial, tenemos 70.000 empresas, casi todas micro y pequeñas, dedicadas a actividades relacionadas con la confección, calzado, cueros, telas y marroquinería, entre otras, que generan casi el 85% del empleo en el sector. Si observamos las cargas fiscales que tienen y las comparamos con las cargas fiscales que tienen las empresas en países como Vietnam y Bangladesh, encontramos otro aspecto clave en términos de competitividad: mientras las empresas en nuestro país deben lidiar con una de las tarifas más altas del Impuesto sobre la Renta, ahora del 31% y próximamente del 35%, en los países asiáticos esta no supera el 10%”.
Juan Carlos Rueda insistió en la necesidad de que el sector textil trabaje de la mano con el Gobierno. Por ahora, aseguró, cada Gobierno entrante trae su propia política económica y cambia la anterior. “Necesitamos que las medidas sean de largo plazo y que estén en favor del sector textil. Si miramos las propuestas y proyectos de los senadores y representantes a la cámara, ni uno solo se ha ocupado de velar por nuestros intereses. Esto debería alertar a todo el mundo, pues la industria textil es una de las que más genera empleo en el país, especialmente para las mujeres entre los 45 y 50 años”, concluyó el empresario.
Hacia el fortalecimiento del sector textil: ¿Qué proponen los empresarios para los años que vienen?
Para Criado, la revisión de la política de Apertura económica y la disminución significativa de los aranceles se debería complementar con inversión. A su juicio, varios países han podido fortalecer su industria textil a partir de la importación de bienes de capital, como las hilanderías. “En Colombia, podríamos aplicar una estrategia similar: financiar algunas empresas con tasas altas de productividad para que adquieran sus propias hilanderías y complementar esta medida con una estrategia integral que haga frente al contrabando y al contrabando técnico”, señaló el gerente comercial de Pat Primo.
María Alexandra Cristancho coincidió en esto y, además, hizo énfasis en la necesidad de reducir la carga fiscal de las empresas. A su juicio, lo primero que tendría que hacer el Gobierno es establecer tarifas diferenciales del Impuesto sobre la Renta para las empresas pequeñas, medianas y grandes. “Todos estos costos adicionales que tenemos que cargar los empresarios no solo nos afectan a nosotros, sino que se trasladan de alguna forma al consumidor, pues para que sea rentable producir, debemos aumentar los precios”, aseguró la empresaria.