HomeIndustria“Otra Colombia es posible”: Darío I. Restrepo

“Otra Colombia es posible”: Darío I. Restrepo

Para Darío I. Restrepo y Jairo Orlando Villabona, editores del libro “Cambio de rumbo: hacia una Colombia más equitativa, incluyente y sustentable”, publicado por la Facultad de Ciencias Económicas de la UNAL, el país necesita abrirse a nuevas alternativas en materia económica, política y social.

El libro electrónico Cambio de rumbo: hacia una Colombia más equitativa, incluyente y sustentable, publicado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional y lanzado en la pasada Feria Internacional del Libro de Bogotá, ya se encuentra disponible para consulta en línea y descarga gratuita en la página web del Centro Editorial de la institución (puede descargarlo en este enlace).

Se trata de un volumen de 730 páginas y 24 capítulos escritos por el mismo numero de grupos de investigación, con el que se inaugura la colección Estudios y propuestas estructurales desde la coyuntura. Con esta colección, “la Universidad espera dar cabida a las reflexiones de profesores sobre diversas problemáticas de la realidad nacional e internacional”, así como “hacer propuestas de cambio que puedan impactar las estructuras económicas, políticas, sociales y culturales del país”, explica Álvaro Zerda, director del Centro Editorial y uno de los autores del libro.

Con el propósito de conocer con mayor detalle el contenido de la publicación, Más Colombia habló con los editores y con algunos autores. Aquí compartimos sus opiniones.

Los editores

Para Darío Indalecio Restrepo, profesor de la Escuela de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional y uno de los editores de la publicación, era necesario emprender esta investigación porque “tratar de regresar a la ‘normalidad’ anterior a la pandemia es indeseable”.  En su opinión, “Colombia debe dejar de ser un país repleto de riquezas y oportunidades y a la vez uno de los más inequitativos del mundo”. Asimismo, “debe dejar de ser una de las democracias más estables de América Latina y a la vez martirizado permanentemente por el desangre y la violencia; un país repleto de gente pujante, imaginativa y festiva y a la vez con un crecimiento mediocre que se basa en la extracción y destrucción de los recursos naturales”.

Por su parte, Jairo Orlando Villabona, profesor de la Escuela de Administración y Contaduría Pública de la Facultad de Ciencias Económicas, editor y autor del libro, señala que la publicación es útil no solo “para todos los políticos, los gobernadores y alcaldes sino para todas las personas que quieran decidir sobre política pública”. Allí, explica Villabona, “hablamos sobre impuestos, pensiones, industria, moneda, ciencia y tecnología, desarrollo territorial, economía campesina, género, seguridad farmacéutica, medio ambiente, paz y empleo, entre otros”.

En consecuencia, el volumen ofrece “un paquete de políticas públicas alternativas en política económica, política social y en fortalecimiento del Estado de Derecho”, porque “cambiar el rumbo de Colombia es, no solo deseable, sino también posible”, concluye Restrepo.

Los autores

Reformar para ordenar, ordenar para florecer. Política de tierra de largo aliento para un cambio estructural

De acuerdo con Marta Juanita Villaveces, profesora de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional y autora del capítulo en coautoría con Yesenia Parrado Rodríguez, la investigación “hace un recorrido por los últimos 40 años de la política de tierras en Colombia” e inclusive “va más atrás”. Dicha investigación, según la autora, permite comprender que, “si bien ha habido un interés de abordar el tema desde la agenda pública, la implementación de las políticas encuentra trabas en los intereses políticos y económicos de la tierra”.

Para Villaveces, el capítulo no plantea “un cambio revolucionario tipo reforma agraria”, sino un cambio desde tres aspectos que pueden favorecer la política de tierra: “la articulación institucional, el inventario certero y la transparencia en la información”. En su opinión, lo anterior debe generar “una política informada, transparente en el uso y responsabilidad tributaria y con entidades que dialoguen”.

Un nuevo modelo de industrialización y sustitución de importaciones para la reactivación de Colombia.

Para Mario Valencia, profesor de Economía de la Universidad Nacional y del CESA, el capítulo de su autoría “hace una reflexión sobre la importancia de la industria en el crecimiento y el desarrollo de los países”. En opinión del economista, “el mundo enfrenta grandes retos en materia de pobreza, desigualdad y clima”, y el crecimiento, hoy debe estar ligado a la “equidad y sostenibilidad ambiental”, pero también a una “alta dosis de intervención pública”. En este aspecto aclara que en el país “ha hecho carrera la idea de que el mercado lo resuelve todo”, pero “los hechos han demostrado que, para que exista un mercado, se necesita también del Estado”. En consecuencia, “no se trata de una competencia sino de una complementariedad: adecuados bienes y servicios públicos propician un mejor desempeño empresarial”, puntualiza el autor.

La otra discusión que presenta el capítulo “tiene que ver con qué produce Colombia”. Para Valencia, “el gran salto productivo, en las últimas siete décadas, ha sido pasar del café al aguacate, mientras el mundo desarrollado pasó de las lavadoras a los transbordadores espaciales. Si no hacemos algo como sociedad para cerrar esta brecha, no tendremos un futuro próspero”, concluye.

Acceso a medicamentos: entre la seguridad farmacéutica local y la construcción de bienes públicos globales

Por su parte, Claudia Vaca, química farmacéutica y profesora del Departamento de Farmacia, adscrito a la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional, señala que el capítulo que coescribió con Carolina Gómez “describe la problemática del acceso a medicamentos a nivel global”, un asunto causado fundamentalmente por “la forma como opera el modelo de innovación biomédica, que se centra casi exclusivamente en monopolios asociados a patentes”.

En opinión de la profesora Vaca, “no es posible atender los vacíos de tratamientos para atender enfermedades de los países pobres porque las prioridades de la investigación parecen estar determinadas por el potencial mercado en términos de ventas”. En consecuencia, el capítulo argumenta que, pese a que “el mercado logra desarrollos importantes con impacto en salud pública, no logra los resultados esperados porque los precios de los medicamentos son escandalosos y esto vuelve muy inequitativa su distribución. El ejemplo es crítico en medicamentos para hepatitis C o para las vacunas para Covid-19”, puntualiza.

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Hacia una gestión y políticas públicas ambientalmente sostenible

En palabras de Leonel Vega Mora, profesor de Ingeniería Civil y Agrícola de la Universidad Nacional, su investigación consiste “en una reflexión alrededor de la problemática y la dimensión ambiental del desarrollo, que pone en evidencia la insostenibilidad del actual modelo de desarrollo, evaluado exclusivamente en términos de “crecimiento económico y acumulación de riqueza”. Para el ingeniero, es necesario replantear el “concepto tradicional de desarrollo sostenible”, y reemplazarlo por el de “desarrollo sostenible multidimensional”. Bajo este nuevo concepto debe ser posible una “adecuada evolución, articulación y equilibrio equitativo entre las dimensiones del desarrollo (la pública, económica, social y ambiental) sin que el mejoramiento de una implique el detrimento de las demás”. Esta nueva concepción, a ojos de Vega Mora, debe marcar “el inicio hacia un nuevo paradigma de pensamiento que involucra la dimensión ambiental de manera transversal y sistémica en la gestión del desarrollo”, como “finalidad común de todas las políticas públicas, del Estado y la Nación en su conjunto”.

Propuestas para un cambio de rumbo

Tierras

Según Juanita Villaveces, el cambio de rumbo que propone el capítulo consiste en reconocer “que se pueden hacer cambios reales con los instrumentos existentes” y que no siempre debe hacerse un “borrón y cuenta nueva”, lo cual en su criterio “es utópico e irreal”.  El cambio de rumbo que propone consiste en “hacer un catastro real, con información de todo el país, en valores presentes y con áreas claras”, que dé cuenta de “qué se tiene, dónde, qué se produce y cuánto contribuye en predial”. Esto, de acuerdo con la autora, puede llevar “a cambios de mediano plazo en el uso y tenencia de la tierra que favorezcan la desconcentración y productividad de la tierra en Colombia”.

Industria

Para Mario Valencia, “no es cierto que todo en Colombia sea un desastre y que toca comenzar de cero en todos los aspectos”. En esa línea, entre las propuestas de cambio que propone en su capítulo, plantea tres principales: En primer lugar, “la necesidad de plantear una política pública de producción en todas las esferas: minería, agro, manufacturas y servicios, pero de manera articulada”. En segundo lugar, corregir fallas como la “alta desigualdad en todos los ámbitos: étnica, de tierra, de género, pequeñas, medianas y grandes empresas, mercado laboral”, así como “el crecimiento económico desde una óptica del impacto ambiental”. Por último, revisar la forma como se inserta comercialmente Colombia en el mundo. “Maravilloso exportar, pero para llegar a otros mercados necesitamos tener qué ofrecerles y para producir necesitamos cuidar a nuestras empresas”, puntualiza el autor.

Seguridad farmacéutica

Claudia Vaca señala que “los excesos de la globalización desarmaron la capacidad de producción local de medicamentos”, razón por la cual “la producción de medicamentos y vacunas se concentra en tres regiones del planeta (Estados Unidos, Europa y Asia), mientras América Latina y África están ausentes por completo en la cadena de abastecimiento de estos bienes esenciales”.

Ante este panorama, el capítulo plantea dos propuestas para cambiar el “rumbo de dependencia tecnológica y sanitaria” del país. La primera tiene que ver con la posibilidad de que “Colombia asuma una agenda diplomática activa para hacer que los medicamentos, en especial los antibióticos y las vacunas, se declaren bienes públicos globales”. En otras palabras, “que cesen los derechos de monopolio de patentes y se puedan producir en cualquier lugar sin temor a demandas de las farmacéuticas”. Y, la segunda, que “Colombia establezca una agenda de ciencia y tecnología con un enfoque de seguridad farmacéutica local, orientada al fortalecimiento de la producción de insumos y medicamentos esenciales con inversión pública y participación del sector privado”, concluye la experta farmacéutica.

Medio ambiente

El capítulo de Leonel Vega propone “una renovación de nuestro actual Estado —cooptado por un modelo de desarrollo neoliberal, sin control del Estado mismo, que no respeta la naturaleza, y por supuesto, caldo de cultivo para los monopolios, las mafias de lavado de dinero y del narcotráfico, y en general para la corrupción a todo nivel—, por un Estado democrático fundamentado en una amplia participación de población educada como ciudadana, con un marco institucional de gestión y políticas públicas orientado a la finalidad común del desarrollo sostenible multidimensional”.

Un cambio de rumbo general

Finalmente, para Darío I. Restrepo, el volumen en su totalidad propone un cambio de rumbo en la medida en que para ser incluyentes se requiere “descentralizar las oportunidades de desarrollo económico, las políticas de bienestar social y aumentar la representación política de los que no tienen voz”. Señala, asimismo, que para lograr mayor equidad es necesario “privilegiar un crecimiento económico que genere empleo de calidad y no uno que lo precarice y empobrezca sistemáticamente a los trabajadores”. Y, por último, advierte que para ser sustentables es necesario “acelerar la substitución del patrón energético y proteger los ecosistemas, así como fomentar circuitos cortos de producción, circulación y consumo que enaltezcan la diversidad territorial, cultural, de prácticas y saberes”.

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Para Darío I. Restrepo y Jairo Orlando Villabona, editores del libro “Cambio de rumbo: hacia una Colombia más equitativa, incluyente y sustentable”, publicado por la Facultad de Ciencias Económicas de la UNAL, el país necesita abrirse a nuevas alternativas en materia económica, política y social.

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Se trata de un volumen de 730 páginas y 24 capítulos escritos por el mismo numero de grupos de investigación, con el que se inaugura la colección Estudios y propuestas estructurales desde la coyuntura. Con esta colección, “la Universidad espera dar cabida a las reflexiones de profesores sobre diversas problemáticas de la realidad nacional e internacional”, así como “hacer propuestas de cambio que puedan impactar las estructuras económicas, políticas, sociales y culturales del país”, explica Álvaro Zerda, director del Centro Editorial y uno de los autores del libro.

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Para Villaveces, el capítulo no plantea “un cambio revolucionario tipo reforma agraria”, sino un cambio desde tres aspectos que pueden favorecer la política de tierra: “la articulación institucional, el inventario certero y la transparencia en la información”. En su opinión, lo anterior debe generar “una política informada, transparente en el uso y responsabilidad tributaria y con entidades que dialoguen”.

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La otra discusión que presenta el capítulo “tiene que ver con qué produce Colombia”. Para Valencia, “el gran salto productivo, en las últimas siete décadas, ha sido pasar del café al aguacate, mientras el mundo desarrollado pasó de las lavadoras a los transbordadores espaciales. Si no hacemos algo como sociedad para cerrar esta brecha, no tendremos un futuro próspero”, concluye.

Acceso a medicamentos: entre la seguridad farmacéutica local y la construcción de bienes públicos globales

Por su parte, Claudia Vaca, química farmacéutica y profesora del Departamento de Farmacia, adscrito a la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional, señala que el capítulo que coescribió con Carolina Gómez “describe la problemática del acceso a medicamentos a nivel global”, un asunto causado fundamentalmente por “la forma como opera el modelo de innovación biomédica, que se centra casi exclusivamente en monopolios asociados a patentes”.

En opinión de la profesora Vaca, “no es posible atender los vacíos de tratamientos para atender enfermedades de los países pobres porque las prioridades de la investigación parecen estar determinadas por el potencial mercado en términos de ventas”. En consecuencia, el capítulo argumenta que, pese a que “el mercado logra desarrollos importantes con impacto en salud pública, no logra los resultados esperados porque los precios de los medicamentos son escandalosos y esto vuelve muy inequitativa su distribución. El ejemplo es crítico en medicamentos para hepatitis C o para las vacunas para Covid-19”, puntualiza.

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Según Juanita Villaveces, el cambio de rumbo que propone el capítulo consiste en reconocer “que se pueden hacer cambios reales con los instrumentos existentes” y que no siempre debe hacerse un “borrón y cuenta nueva”, lo cual en su criterio “es utópico e irreal”.  El cambio de rumbo que propone consiste en “hacer un catastro real, con información de todo el país, en valores presentes y con áreas claras”, que dé cuenta de “qué se tiene, dónde, qué se produce y cuánto contribuye en predial”. Esto, de acuerdo con la autora, puede llevar “a cambios de mediano plazo en el uso y tenencia de la tierra que favorezcan la desconcentración y productividad de la tierra en Colombia”.

Industria

Para Mario Valencia, “no es cierto que todo en Colombia sea un desastre y que toca comenzar de cero en todos los aspectos”. En esa línea, entre las propuestas de cambio que propone en su capítulo, plantea tres principales: En primer lugar, “la necesidad de plantear una política pública de producción en todas las esferas: minería, agro, manufacturas y servicios, pero de manera articulada”. En segundo lugar, corregir fallas como la “alta desigualdad en todos los ámbitos: étnica, de tierra, de género, pequeñas, medianas y grandes empresas, mercado laboral”, así como “el crecimiento económico desde una óptica del impacto ambiental”. Por último, revisar la forma como se inserta comercialmente Colombia en el mundo. “Maravilloso exportar, pero para llegar a otros mercados necesitamos tener qué ofrecerles y para producir necesitamos cuidar a nuestras empresas”, puntualiza el autor.

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Claudia Vaca señala que “los excesos de la globalización desarmaron la capacidad de producción local de medicamentos”, razón por la cual “la producción de medicamentos y vacunas se concentra en tres regiones del planeta (Estados Unidos, Europa y Asia), mientras América Latina y África están ausentes por completo en la cadena de abastecimiento de estos bienes esenciales”.

Ante este panorama, el capítulo plantea dos propuestas para cambiar el “rumbo de dependencia tecnológica y sanitaria” del país. La primera tiene que ver con la posibilidad de que “Colombia asuma una agenda diplomática activa para hacer que los medicamentos, en especial los antibióticos y las vacunas, se declaren bienes públicos globales”. En otras palabras, “que cesen los derechos de monopolio de patentes y se puedan producir en cualquier lugar sin temor a demandas de las farmacéuticas”. Y, la segunda, que “Colombia establezca una agenda de ciencia y tecnología con un enfoque de seguridad farmacéutica local, orientada al fortalecimiento de la producción de insumos y medicamentos esenciales con inversión pública y participación del sector privado”, concluye la experta farmacéutica.

Medio ambiente

El capítulo de Leonel Vega propone “una renovación de nuestro actual Estado —cooptado por un modelo de desarrollo neoliberal, sin control del Estado mismo, que no respeta la naturaleza, y por supuesto, caldo de cultivo para los monopolios, las mafias de lavado de dinero y del narcotráfico, y en general para la corrupción a todo nivel—, por un Estado democrático fundamentado en una amplia participación de población educada como ciudadana, con un marco institucional de gestión y políticas públicas orientado a la finalidad común del desarrollo sostenible multidimensional”.

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