Paro arrocero en Colombia: protestas de julio se dieron tras incumplimiento de acuerdos de marzo
El paro arrocero que empezó el 14 de julio de 2025 es, en realidad, el segundo cese de actividades del sector en lo que va del año. Los productores iniciaron un paro similar en marzo, pero señalan que el gobierno de Gustavo Petro incumplió los compromisos pactados, lo que desencadenó el nuevo movimiento de protesta.
El paro arrocero ha generado bloqueos intermitentes en departamentos como Tolima, Huila, Meta, Casanare y Arauca. Las organizaciones campesinas exigen al Gobierno la fijación de un precio mínimo de entre $205.000 y $220.000 por carga, subsidios directos, acceso a financiamiento, controles efectivos al contrabando e incluso la revisión de los acuerdos comerciales vigentes.
Óscar Gutiérrez, de Dignidad Agropecuaria, calificó como “sumamente positiva” la participación del primer día. No obstante, los gremios han advertido que no se sentarán en nuevas mesas de diálogo sin la presencia directa de altos funcionarios de los Ministerios de Agricultura, Comercio, Ambiente, y representantes de la industria molinera. Hasta ahora, sostienen, no se ha conformado un comité nacional de negociación con capacidad resolutiva.
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Cultivo de arroz en crisis: caída de precios e insumos al alza
El sector del cultivo de arroz en Colombia vive una situación crítica. Tras el primer paro en marzo que duró nueve días, los productores alcanzaron un acuerdo con el Ministerio en temas como subsidios al Fondo de Acceso a Insumos Agropecuarios (Faia), apoyo financiero y medidas contra el contrabando. Sin embargo, cuatro meses después, aseguran que ninguno de esos compromisos se ha cumplido y que los apoyos no se han materializado.
En julio, el precio del arroz paddy verde se sitúa entre $170.000 y $185.000 por carga de 125 kg, muy por debajo del costo de producción (cerca de $230.000), una brecha que obliga a productores a operar a pérdidas. A esto se suman los elevados costos de insumos como fertilizantes, agua, logística y arrendamientos.

Ministra de Agricultura ausente en mesa del paro arrocero
El Gobierno de Gustavo Petro ha respondido a la crisis del sector con un llamado al diálogo. A través del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y del Ministerio de Comercio, se convocó una mesa de diálogo de alto nivel para el jueves 17 de julio, con el fin de atender las demandas de los arroceros y buscar soluciones conjuntas.
Sin embargo, a pesar del anuncio de un diálogo “prioritario”, la mesa fue liderada únicamente por los viceministros Luis Felipe Quintero (Comercio) y Geidy Ortega (Asuntos Agropecuarios), lo que generó el rechazo inmediato de los manifestantes.
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Ante la ausencia de los ministros titulares de Agricultura, Comercio, Ambiente y representantes de la industria molinera —cuya presencia había sido solicitada previamente—, los delegados del movimiento Dignidad Agropecuaria se levantaron de la mesa y anunciaron su retiro del proceso.
Como consecuencia, las organizaciones en paro decidieron mantener los bloqueos en las principales vías del país, insistiendo en que solo una interlocución directa con altos funcionarios y decisiones vinculantes pueden destrabar el conflicto.

Contexto global de la cosecha de arroz y precios internacionales
La crisis del sector arrocero colombiano ocurre en un momento de caída generalizada de los precios internacionales del arroz. El arroz tailandés, una referencia global, ronda los 400 dólares por tonelada, muy por debajo de los picos de 2023. Esta baja se explica por cosechas abundantes en Asia y el fin de restricciones a las exportaciones por parte de India, que controla el 40% del mercado mundial.
Si bien esta tendencia favorece a países importadores, también reduce los márgenes de rentabilidad para los productores, desincentivando la siembra. La economista de la FAO, Shirley Mustafa, advierte que los bajos precios podrían generar menor oferta en el futuro si no se adoptan políticas que protejan a los agricultores.

Fragilidad estructural del sector arrocero en Colombia
El paro arrocero pone de manifiesto la fragilidad estructural del cultivo de arroz en Colombia frente a factores como la volatilidad de precios, la dependencia de insumos importados y los desequilibrios de poder en la cadena de comercialización.
La poca disposición al diálogo del gobierno de Gustavo Petro impide que se tomen las acciones concretas que respondan a las demandas de los arroceros y aseguren la viabilidad económica de la producción nacional, sostiene Dignidad Agropecuaria.
En un entorno internacional marcado por la baja en los precios y el aumento de la competencia, la sostenibilidad del sector dependerá de políticas integrales que combinen apoyo directo al productor, regulación inteligente del mercado y estrategias de modernización agrícola.