Peluches de Ernesto Pérez: ¿La salvación del páramo (y de la industria)?
Además de los súperfamosos ositos de peluche, hoy en día los peluches adoptan la forma de toda clase de animales y plantas, y el mercado colombiano no es la excepción. Además de estos mamíferos gigantes, es posible comprar peluches de especies nativas como chigüiros, murciélagos, colibríes y, desde hace un tiempo, frailejones.
En la década de los años ochenta, Ivar da Coll dio vida al personaje de Chigüiro, un mamífero ingenuo y con gran imaginación de los Llanos Orientales. Chigüiro —que por esa época ya se encontraba en vía de extinción— nació como respuesta a la necesidad de promocionar una bebida achocolatada, y después se convirtió en uno de los personajes más importantes de la literatura infantil colombiana, editado y publicado por el Grupo Editorial Norma.
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¿Ha nacido una estrella?
Desde hace algunos meses, la estrella del momento es el Frailejón Ernesto Pérez, un personaje de la serie Cuentitos Mágicos, coproducida por Piragna y Señal Colombia. El 7 de marzo de 2022, el saludo de Ernesto Pérez alborotó las audiencias de las redes sociales con su canción “Hola, mi nombre es Frailejón Ernesto Pérez…” y, a partir de ese momento, generó todo un fenómeno social: empezó a hacer parte de los stickers de los usuarios de aplicaciones de mensajería instantánea y fue protagonista de memes, montajes en portadas de libros y revistas, y muchas otras formas de expresión visual.
Chigüiro y Frailejón Ernesto Pérez surgieron primero con un propósito pedagógico, para divulgar la importancia de la conservación y el cuidado de las especies que representan, y luego salieron de los libros o de las pantallas para convertirse en peluches, una compañía tangible para chicas y chicos de todas las edades.
Para Rodrigo Mutis —biólogo de la Universidad Nacional, editor de La Zarigüeya Lectora y comercializador de muñecos en forma de este amenazado marsupial y de otras especies nativas— los peluches cumplen una función importante en la educación ambiental. Según explicó, ellos no solo permiten realizar divulgación científica sobre las especies existentes y sus amenazas, sino también generar vínculos afectivos duraderos y actitudes de cuidado hacia estas.
“Cuando nosotros lanzamos nuestra línea de peluches de animales nativos, lo hicimos bajo el lema de abrázalos en peluche, déjalos en su hábitat natural. Y es que en países como Colombia el tráfico de fauna es un problema muy grande, que puede generar otras problemáticas como poner especies en algún grado de peligro de extinción, la llegada de especies invasoras y sufrimiento animal. Es por eso que queremos generar conciencia sobre el tema”.
Ernesto Pérez
Ernesto Pérez es un frailejón. Nació hace cien años en Páramo Nuboso colombiano, a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar. Ernesto Pérez es amigo y colega de los guardianes del páramo. A su lado, trabaja para conservar este frágil ecosistema. Asimismo, es “tu amigo” y, como explica en la canción, cuida de todos al proteger el agua y el medio ambiente.
Perteneciente a la familia de las asteráceas y al género espeletia, Ernesto Pérez baja del páramo para convertirse en guía y compañía de colombianos y colombianas de todas las edades.

Para el editor de La Zarigüeya Lectora, Frailejón Ernesto Pérez es “una revolución sin precedentes en la educación ambiental en Colombia”. Antes de darse a conocer este personaje con su canción, “había muchas personas que no sabían qué era un frailejón ni su relación con el ciclo del agua. Ahora es una figura pública que ha aportado en la divulgación de la importancia de los frailejones y de sus ecosistemas”, pues los páramos son vitales para “la regulación hídrica de nuestro país, a pesar de ser uno de los ecosistemas más amenazados del mundo”, explica Mutis.
Hoy en día, Chigüiro y Frailejón Ernesto Pérez hacen parte de una industria creciente, que genera miles de empleos y muestra lo mejor de nuestro país en el extranjero.
Peluches: una industria creciente pero acosada por las importaciones
La industria de los peluches en Colombia, que ayer fabricó a Chigüiro y hoy produce y comercializa a Ernesto Pérez en versión acolchada y suavecita, ofrece este personaje con precios que oscilan entre $20.000 y $60.000.
Estos y otros personajes son producidos tanto en el país como en el extranjero, y en Colombia se comercializa una gran cantidad de marcas. Según los datos publicados por el Mapa Regional de Oportunidades —MARO—, una plataforma de Colombia Productiva, las exportaciones de la industria de la fabricación de juguetes (juguetes que representen animales o seres no humanos) tuvieron un valor, entre enero y mayo de 2021, de 112 mil dólares. En el mismo periodo de 2022, estas ascendieron a 1,2 millones de dólares, un crecimiento significativo.
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Sin embargo, las importaciones fueron mayores a las exportaciones. Entre enero y abril de 2021, las importaciones fueron de 2,9 millones de dólares, cifra que aumentó a 5,1 millones de dólares en el mismo periodo de 2022, es decir, más de cuatro veces el valor exportado.
¿Peluches, compañeros para la protección del medio ambiente?
Frente a la discusión sobre si la fabricación de peluches de Ernesto Pérez afecta el ambiente que se quiere proteger, Mutis asegura que “cada vez más se está avanzando hacía producciones más limpias”. Además, señala que “hay una fuerte discusión en el ambientalismo sobre las externalidades que genera la producción de diferentes bienes, porque a pesar de que es imposible hacer productos que no tengan externalidades negativas con el ambiente —como señala el reconocido académico Martínez Alier— y que pretender eso va incluso en contravía de leyes de la física como la entropía, sí se pueden minimizar esos impactos ambientales. Es lo que se debe tener en cuenta cuando se produce cualquier bien. Incluso, se debe pensar si es posible hacer algún tipo de compensación ambiental por los impactos negativos que tiene la producción de dicho bien”, concluye Rodrigo.
Ante este panorama, se espera que más frailejones Ernesto Pérez encuentren compañeras y compañeros que trabajen en el cuidado del medio ambiente. Y, si de paso se quiere apoyar la industria de peluches nacional y contribuir a generar empleo en el país, comprar a Ernesto Pérez en su versión made in Colombia puede ser una buena opción.
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