Precio del ACPM en Colombia llegaría a $15.200 con anuncio del Gobierno
En época electoral, no
Generaron revuelo las declaraciones del ministro de Hacienda, Ricardo Bonilla, cuando expresó que el precio del ACPM en Colombia “no lo vamos a tocar en plena jornada electoral”. Con esta afirmación dejó entrever que detrás de las decisiones sobre el precio de este energético hay una cuestión de economía política.
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Las cuestiones que rodean a la fórmula para calcular el precio del ACPM en Colombia (Aceite combustible para motores) incluye parámetros y componentes legales, técnicos y también políticos. Pero ¿cuál es la importancia de este energético que sirve para mover camiones, buses, maquinaria y generar electricidad? y ¿cuáles serían los impactos de igualar el precio nacional al que se paga en el Golfo de México en Estados Unidos?
La importancia del diésel, conocido en Colombia como ACPM
El nombre de este energético se debe al ingeniero francés Rudolf Christian Karl Diesel (1858-1913), quien en 1893 presentó en sociedad su motor térmico encendido por presión, el cual se extendió en uso a plantas eléctricas y de agua, automóviles y camiones, embarcaciones marinas, las minas, trenes, campos petroleros, construcción, agricultura, fábricas y al transporte transoceánico.
El nombre de este tipo de motores se le transmitió al derivado del petróleo empleado para su combustión y que hoy es la base para mover carga y pasajeros dentro de países, entre países y entre continentes.
Según datos del Energy Institute en 2022, el mundo consumió 28,21 millones de barriles diarios de diésel, 29% del total del consumo global de combustibles destilados de petróleo, lo que lo convierte en el combustible de mayor demanda global, donde los principales consumidores son Estados Unidos (3,9%) y China (3,7%), naciones que además concentran la mayor capacidad refinadora de crudo a nivel mundial.
El 81% de las necesidades de consumo de energía de camiones y buses en el globo corresponde a diésel, 11% a gasolina, 3% a gas natural y 4% a biocombustibles, según la Agencia Internacional de Energía (AIE).
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En Estados Unidos, según ATRI (Instituto Norteamericano de Investigación en Transporte), el combustible representa el 22% de los costos operativos del transporte en camiones.
En Colombia, de acuerdo con el DANE, los combustibles representan el 40,2% de los costos del transporte de carga y el 31% del transporte intermunicipal de pasajeros.
El gasto financiero en energía por parte de los transportadores de carga y pasajeros depende de factores tecnológicos, la eficiencia en el consumo del parque automotor –afectado por la edad de este– y de las políticas de precios de los energéticos en cada país.
En el mundo estas actividades son altamente sensibles a los cambios en el precio del diésel. En 2022, por ejemplo, en Portugal, España, Italia, Francia y Alemania, los camioneros hicieron movilizaciones y huelgas por la subida en los precios del combustible.
Ese mismo año, en Colombia, los transportadores de carga le han expresado su descontento al gobierno del presidente Gustavo Petro por contemplar la posibilidad de igualar el precio del ACPM en Colombia al que se paga en Estados Unidos, decisión que está en el congelador desde octubre de 2022.
El diésel mezclado con biodiésel es el principal producto industrial del país. En 2021, las ventas industriales de este hidrocarburo llegaron a $17,7 billones, seguido de la gasolina mezclada con etanol, la carne de pollo, la cerveza y el café trillado, como se puede ver en la siguiente tabla.

Las ventas de este energético equivalen al 1,5% del PIB y al 2,15% del gasto de los hogares de 2021.
Para Ecopetrol, en 2022, el ACPM representó la cuarta parte de las ventas al mercado nacional y el 3% de los ingresos percibidos por ventas externas.
Además, durante el siglo XXI la empresa estatal ha hecho billonarias inversiones en las refinerías de Cartagena y Barrancabermeja para cumplir, entre otros propósitos, con estándares ambientales de carácter legal en materia de presencia de azufre (partículas por millón) en los combustibles que comercializa, especialmente en el diésel.
Según datos de la cuenta ambiental y económica de flujos de energía (DANE-Cuentas Nacionales, 2021), para los procesos de cada una de las actividades económicas, la industria manufacturera es la que tiene más demanda de este combustible, el 53% del consumo nacional, con el que se producen y transportan mercancías.
A esta industria le sigue el comercio y el transporte (28,45%); en tercer lugar está la minería (13%), en cuarto lugar los servicios del Estado y otros (administración pública, seguridad y defensa, servicios sociales, etc.).
En quinto lugar, está el sector agropecuario (2%), seguido por la construcción (1%) y los servicios públicos de agua y electricidad (0,43%).
En resumen, el diésel está presente en toda la vida económica y social del mundo y del país.
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Cuáles serían los impactos de aumentar el precio del ACPM en Colombia
Actualmente el precio del galón de diésel para el público es de $9.358 (excepto en zonas de frontera), de los cuales a Ecopetrol y a los productores de biodiésel les corresponde el 64% y al Estado, a través de impuestos (nacional, IVA, carbono y sobretasa) el 14%.
De acuerdo con el último Marco Fiscal de Mediano Plazo, a junio de 2023 el precio del combustible estuvo $5.454 por debajo del monto establecido por la fórmula vigente para el precio del energético. Según estos valores, el costo del combustible debería ser de $15.200 aproximadamente, es decir, 64% más caro.
Llevarlo a ese valor afectaría la capacidad adquisitiva de la sociedad, pues seis de cada diez trabajadores reciben uno o menos de un salario mínimo. Con un ingreso de este nivel, un trabajador puede comprar 124 galones de diésel, pero con el precio objetivo del gobierno nacional alcanzaría para 76,3 galones, una reducción en -38,4% de la capacidad de compra.
El Marco Fiscal también contempla que desde enero de 2024 se incrementará el precio del ACPM en Colombia, , aunque el ministro Bonilla ha dicho que esto podría ser antes. Además, este documento evalúa la posibilidad de imponer un sobreprecio a la gasolina a través de una contribución fiscal de $5,4 billones para el próximo año.
Es decir, el precio del combustible que sirve para mover al sector productivo y el transporte, y que tiene importante impacto en los índices de inflación y en las decisiones del Banco de la República en materia de tasas de interés, tendría ajustes entre este y el próximo año de más de cinco mil pesos por galón acompañados de mayores cargas fiscales a la gasolina corriente.
Según cálculos de Defencarga, gremio de transportadores de carga afiliado a la Cámara Intergremial del Transporte Unidos, cada cien pesos de aumento en el diésel empujan al alza en 0,37% el Índice de Costos del Transporte de Carga (ICTC), cambios que se trasladarían a los valores cobrados por los fletes que pagan las actividades económicas que demandan el servicio ofrecido por los camioneros y que se sumaría a un problema estructural del sector: cada vez mueve menos mercancía por viaje, como se puede ver en la siguiente gráfica.

De acuerdo con el Ministerio de Transporte, el 85% de la carga que se mueve en el país lo hace por carretera, proceso que junto con el transporte de pasajeros y otras actividades productivas y comerciales consume más de 6 millones de galones de ACPM al día.
Ahora bien, en caso de que se asumiera plenamente el aumento de precio estimado por el Ministerio de Hacienda, el gasto diario del país en este combustible subiría en $35.100 millones, lo que dejaría como un gasto adicional acumulado por año de cerca de $10,5 billones.
El mayor costo del combustible impactaría los costos operacionales de los más de 400 mil camiones, volquetas y tractocamiones, y los de los cerca de 200 mil buses, busetas y microbuses que transitan por las vías colombianas. Esto se transferiría al costo de todos los bienes, como los alimentos, vestido, vehículos, insumos para la construcción, entre otros, así como al de los servicios de transporte público y privado de pasajeros.
En el proceso de igualar el precio del ACPM en Colombia al de Estados Unidos parte de aumentar en 88% el valor pagado por los grandes consumidores de 67 actividades económicas, como la producción de panela y azúcar, obras de ingeniería civil, productos lácteos, la acuicultura, aceites y grasas animales y vegetales, servicios de transporte, producción de muebles, y a la minería y las actividades petroleras, entre otras.
Según los cálculos del Ministerio de Hacienda, como choque efectivo de la medida, a estos sectores los costos se les elevarían en 26,9%, la inflación total crecería en 0,018% y al gobierno nacional le ingresarían $557.000 millones más en 2023.
Como lo mencionó recientemente el ministro Bonilla: la inflación podría volver a subir. Y no solo por el fenómeno del Niño, sino también por el ajuste fiscal que se está haciendo a través de los precios de la gasolina y el proyectado con los del diésel.
Un ajuste que a la población colombiana le costará $70 billones y que se extenderá a la canasta familiar en medio de una situación económica en la que el desempleo está creciendo, el ingreso de los hogares y las empresas se ha debilitado y la capacidad de ahorro es prácticamente nula.
¿Cómo se moverá la economía política de este aspecto de la política fiscal? Está por verse.
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