Reforma a la negociación colectiva en Colombia: sindicatos y empresarios advierten riesgos
Un proyecto de decreto del Ministerio de Trabajo, publicado recientemente para comentarios ciudadanos, ha desatado un intenso debate en el país. Más de 30 sindicatos y organizaciones del movimiento obrero, junto con decenas de dirigentes regionales y nacionales, denuncian que la iniciativa viola la Constitución, los convenios de la OIT y limita la autonomía de los trabajadores para negociar colectivamente.
Al mismo tiempo, gremios como ACOPI advierten que la medida podría comprometer la sostenibilidad de miles de micro, pequeñas y medianas empresas.
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Rechazo sindical frente al decreto
El movimiento sindical colombiano reaccionó con firmeza al borrador del decreto que busca reformar la negociación colectiva en el sector privado y de trabajadores oficiales. Las críticas se concentran en tres puntos:
- desconocimiento de fallos de la Corte Constitucional,
- violación de convenios internacionales y
- ausencia de diálogo tripartito en su construcción.
Según algunos sectores de las centrales obreras, el texto ignora pronunciamientos clave como las sentencias C-567 de 2000 y C-063 de 2008, que reforzaron la libertad sindical al declarar inexequibles limitaciones impuestas en décadas pasadas. Además, los sindicatos aseguran que se repite el modelo del decreto 243 de 2024, que reformó la negociación en el sector público sin un proceso de concertación real.
Unidad obligatoria y restricción de pliegos
El borrador propone la obligación de presentar un único pliego y sentarse en una sola mesa de negociación, incluso en sectores donde coexisten sindicatos grandes y minoritarios. Para los líderes sindicales, esta medida desconoce el artículo 39 de la Constitución, que protege la independencia organizativa, y favorece la concentración en un solo sindicato.
Además, el proyecto establece que los pliegos deben radicarse en los tres primeros meses del año, lo que uniforma injustificadamente la dinámica de la negociación colectiva. También prohíbe la presentación de nuevos pliegos durante la vigencia de la convención, lo que restringe el derecho reconocido en el artículo 55 de la Carta Magna.

Impacto en el derecho de huelga
Al limitar la pluralidad de la negociación, los sindicatos sostienen que el decreto afecta de manera indirecta el derecho de huelga. “Si se reduce la posibilidad de presentar varios pliegos, también se restringe la herramienta de presión legítima frente a los empleadores”, señalan en su denuncia.
Convenios internacionales en riesgo
Organizaciones nacionales e internacionales alertan que la propuesta vulnera los convenios 87, 98 y 154 de la OIT, que garantizan la libertad sindical y la negociación colectiva sin injerencia estatal. El Comité de Libertad Sindical de la OIT ha advertido en varias ocasiones que la unidad del movimiento no puede imponerse por decreto.
De igual forma, existe preocupación porque la norma traslada al sector privado reglas propias del sector público, donde el empleador es único. En la práctica, esto podría abrir la puerta a que grandes empresas promuevan sindicatos “mayoritarios” para desplazar a organizaciones más pequeñas.
Reacciones sindicales
Dirigentes sindicales de la Central General de Trabajadores (CGT), la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Fecode y más de una veintena de sindicatos regionales y sectoriales firmaron una denuncia nacional e internacional, solicitando que organismos multilaterales presionen al Gobierno para frenar la expedición del decreto.
Los dirigentes sindicales consideran que la verdadera dificultad no está en el número de sindicatos, sino en el comportamiento antisindical de muchas empresas y en la falta de control estatal. “El problema no es la fragmentación sindical, sino la inoperancia de las autoridades para garantizar los derechos colectivos”, señalan.

Estatuto del Trabajo pendiente y alertas de la OIT
La negociación colectiva en Colombia ha sido históricamente limitada. Según cifras del Ministerio de Trabajo, menos del 10% de los trabajadores está cubierto por una convención colectiva. Pese a que la Constitución de 1991 ordenó expedir un Estatuto del Trabajo (artículo 53), este sigue pendiente después de más de tres décadas.
El Gobierno de Gustavo Petro ha defendido la reforma como un paso para ordenar y fortalecer el sindicalismo, pero enfrenta la oposición de las principales centrales obreras. En el escenario internacional, la OIT ya ha llamado la atención en repetidas ocasiones sobre la necesidad de garantizar un marco de negociación plural y respetuoso de la autonomía sindical.
Riesgos para las MiPymes, según ACOPI
La Asociación Colombiana de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (ACOPI) también manifestó su rechazo al proyecto. En un comunicado público, el gremio advirtió que las convenciones colectivas de carácter sectorial o regional serían de aplicación obligatoria para todas las empresas, sin importar su tamaño.
Esto implicaría que acuerdos alcanzados entre grandes compañías y sus sindicatos podrían extenderse automáticamente a las MiPymes, desconociendo sus limitaciones financieras y estructurales.
De acuerdo con ACOPI, las consecuencias serían graves: sobrecarga de costos laborales, riesgo de cierres empresariales y pérdida de empleos formales, además de incentivar la desformalización laboral.
El gremio pidió al Gobierno reevaluar el alcance del decreto, establecer garantías obligatorias de trato diferencial y abrir un espacio de diálogo amplio con el sector productivo antes de expedir una norma que podría afectar la competitividad y la estabilidad social.