Salario mínimo 2026: los primeros efectos económicos ya se sienten en Colombia
El aumento del salario mínimo 2026 ya impacta precios y costos, mientras crece la tensión política entre demandas y llamados a movilización.
El aumento del salario mínimo 2026, decretado por el Gobierno de Gustavo Petro con un incremento cercano al 23%, empezó a mostrar sus primeros efectos sobre la economía colombiana apenas iniciado el año. Más allá del alivio inmediato para quienes lo reciben, la medida ya genera impactos en precios, finanzas públicas, transporte, empleo y expectativas económicas.
El ajuste, que llevó el ingreso mínimo mensual a $2 millones incluyendo el auxilio de transporte, se convirtió en uno de los más altos de las últimas décadas. Sin embargo, también abrió un frente de controversia que va desde demandas judiciales y alertas de gremios empresariales hasta llamados a la movilización social por parte del propio presidente.
La discusión dejó de ser teórica. El salario mínimo 2026 ya empezó a trasladarse a tarifas, costos y decisiones económicas que afectan a millones de hogares y empresas.

Salario mínimo 2026: cuánto subió y a quién beneficia directamente
El salario mínimo 2026 se fijó en $1.750.905, más un auxilio de transporte de $249.095, para un total de $2.000.000 mensuales. Según cifras oficiales, alrededor de 2,4 millones de trabajadores reciben directamente este ingreso, mientras que otros millones tienen ingresos indexados o parcialmente ligados al salario mínimo.
El Gobierno defiende el incremento como una forma de recuperar poder adquisitivo tras años de alta inflación y como un paso hacia el llamado “salario vital”. En términos reales, el aumento supera ampliamente la inflación proyectada y se ubica entre los más altos desde finales de los años ochenta.
Primeros impactos del salario mínimo 2026 en precios y tarifas
Uno de los primeros efectos visibles del salario mínimo 2026 se reflejó en las tarifas de servicios y transporte. En Bogotá y otras ciudades, los sistemas de transporte público ajustaron precios argumentando el fuerte aumento en los costos laborales, dado que son intensivos en mano de obra.
El salario mínimo 2026 también incide sobre múltiples tarifas y servicios indexados, desde vigilancia y aseo hasta trámites, copagos y contratos públicos. Esto refuerza el efecto de transmisión hacia los precios, incluso para hogares que no reciben directamente el salario mínimo.

Inflación, tasas de interés y riesgo macroeconómico
Distintos centros de análisis han advertido que el salario mínimo 2026 actúa como un ancla inflacionaria en Colombia. Una parte significativa de la canasta del IPC está indexada directa o indirectamente al salario mínimo, lo que aumenta el riesgo de presiones inflacionarias persistentes.
Analistas señalan que el aumento podría obligar al Banco de la República a mantener una política monetaria más restrictiva durante 2026. Esto implicaría tasas de interés más altas por más tiempo, encareciendo el crédito para hogares y empresas.
En paralelo, el mayor salario mínimo 2026 incrementa el gasto público, especialmente en salarios estatales y pensiones, presionando el déficit fiscal en un contexto de estrechez presupuestal.
Empleo, informalidad y costos para las empresas
El impacto del salario mínimo 2026 sobre el empleo es uno de los puntos más sensibles. Gremios empresariales han advertido que el aumento eleva de forma significativa los costos laborales, especialmente para micro y pequeñas empresas con baja productividad.
El riesgo, según estos sectores, es una mayor informalidad, ajustes en jornadas, congelamiento de nuevas contrataciones o incluso cierres de negocios. La preocupación se concentra en sectores intensivos en trabajo y con escasa capacidad de trasladar costos a precios.

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Reacciones y controversia: demandas, tutela y movilización
El salario mínimo 2026 también desató una fuerte disputa política y jurídica. Gremios como Fenalco presentaron demandas contra el decreto, argumentando falta de proporcionalidad y riesgos económicos.
Una tutela firmada por un expresidente de la Corte Constitucional busca suspender el aumento, alegando vulneración del debido proceso y falta de consideración de variables económicas clave. Esta acción provocó una respuesta inmediata del Gobierno y del movimiento sindical.
El presidente Petro llamó a la movilización social para defender el salario mínimo 2026, acusando a sectores económicos y judiciales de intentar frenar una medida que, según el Ejecutivo, cumple un mandato constitucional.
Un debate abierto que apenas comienza
Los primeros efectos del salario mínimo 2026 confirman que su impacto va mucho más allá del ingreso mensual de quienes lo reciben. Precios, tarifas, empleo, inflación, déficit fiscal y estabilidad macroeconómica ya están en juego.
Mientras el Gobierno insiste en su carácter social y redistributivo, los críticos advierten sobre riesgos estructurales si el aumento no se acompaña de productividad, crecimiento y formalización. El salario mínimo 2026 ya empezó a mover la economía. El verdadero balance se verá en los próximos meses.
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