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Transición energética: ¿comemos o pagamos la luz?

Andrés Pachón, Columnista, Más Colombia, @AndrésPachónTor

Andrés Pachón

Abogado investigador, magíster en Derecho Público con experiencia en litigio estratégico. Medio ambiente, derechos y desarrollo. Twitter: @AndresPachonTor

¿Cuánto nos costará a los colombianos la transición energética que está adelantando el presidente Petro? Es necesaria la transición, pero esto no puede adelantarse a costa de aumentar el hambre de la gente.

Injusticia tarifaria en la energía eléctrica

¿Se imagina si usted recibiera el recibo de la luz y encontrará que el valor para un hogar promedio es de $300.000? ¿Y qué tal si esta situación se presenta mes a mes en una familia de estrato 1 y 2? Lo peor es que no se trata de una ficción. 

Las tarifas de la luz no han parado de subir, principalmente en la Costa. Desde el gobierno Duque, a esta región le  vienen aplicando una tarifa especial, que se ha mantenido con el actual gobierno, y que es muchísimo más cara que en el resto de Colombia. 

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La calidad sigue siendo pésima, y los costeños tienen que elegir entre pagar la luz o comer. El Gobierno Petro, a pesar de haber ganado con los votos de la Costa, no ha hecho nada al respecto. Y para allá va todo el país. 

No han nombrado los comisionados de la CREG, ni utilizado recursos de las regalías para aliviar los altísimos costos, como lo permite la actual norma. La exministra de Minas, Irene Vélez, prometió justicia tributaria, pero ni ella ni el actual Ministro, Andrés Camacho, han podido mejorar en 18 meses nada esta dramática situación que puede explotar en cualquier momento.

Incrementos del ACPM

No contentos con el altísimo incremento efectuado sobre la gasolina,, que pasó de $9.000 a $16.000 el galón tras aplicar las “recomendaciones del FMI”, el presidente de Ecopetrol habló de subir el ACPM en $3.000.

¿Y esto en qué nos afecta? Más del 90% del transporte de carga utiliza este combustible. Entonces, subirle al ACMP significa que todo sube. Alimentación, vestuario y todo tipo de productos requieren transporte, por lo que el mayor costo del combustible será transferido a los consumidores e incrementará aún más el alto costo de vida.

Por lo tanto, no solo los camioneros y el sector transporte sufrirán con esta medida, sino toda Colombia, y particularmente las familias de menores ingresos.

Importar gas desde Venezuela

El presidente de Ecopetrol también reveló que el déficit de gas en el país ¡empieza el año entrante! Y en lugar de firmar nuevos contratos de exploración y explotación de este hidrocarburo, solo se han dedicado a consumir el existente. Esto conducirá inevitablemente a tener que importar la totalidad del gas que consumimos, lo que disparará su costo.

Desde el comienzo del gobierno, y con el Presidente Petro y Benedetti a la cabeza, se ha hablado de importarlo desde Venezuela, lo que representaría un aumento significativo del valor de las facturas del gas natural, que es consumido principalmente por estratos 1, 2 y 3.

Transición con soberanía energética y pensando en la gente

Apostarle a las energías limpias toma tiempo, y así se implementaran en tiempo récord, no es posible cambiar la matriz energética del país en el corto plazo. 

Por esta razón, las medidas implementadas por Petro, no implican una reducción del uso de combustibles fósiles sino su importación desde otros países. Esto no genera impactos positivos en términos medioambientales, pero en cambio si es un atentado contra los bolsillos de la gente y la seguridad energética del país.

Hay que hacer una transición energética, pero planificada, basada en la realidad social y económica del país, que nunca pierda de vista la capacidad de pago de la gente y que tenga como faro buscar la soberanía energética de Colombia. 

Hasta el momento, la transición energética de Petro es un fiel reflejo de su gobierno: muchos discursos, demagogía ambiental, promesas y alocuciones, mientras que en los hechos solo tenemos gasolina más cara y próximamente ACPM más caro. Los recibos de la luz por las nubes y dentro de poco el gas seguirá la misma suerte. 

¿De qué nos sirve un país que “baje sus emisiones de Gases Efecto Invernadero”, que son marginales, si mes a mes los ciudadanos van a tener que preguntarse: “¿comemos o pagamos la energía?”.

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