¿Viajaría a aprender sobre cacao, vino, tequila, salmón, trucha o tilapia?
El proyecto de investigación Alianza del Pacifico: Encadenamientos productivos del sector primario vinculados al turismo nació en enero del 2021. Es el fruto de la colaboración entre cuatro universidades de Colombia, Chile, México y Perú: la Universidad Piloto de Colombia, la Universidad Autónoma de Perú, la Universidad de Guadalajara de México y la Universidad Federico Santa María de Chile.
Según Lionel Valenzuela, profesor de la Universidad Técnica Federico Santa María de Chile, el proyecto busca «proponer una estrategia para promocionar el turismo rural en los países que conforman la Alianza del Pacífico». Flor Amparo Medina, de la Universidad Piloto de Colombia, explica que para ello se requiere identificar «los encadenamientos que se pueden lograr a partir de las cadenas productivas de carácter primario en cada país», esto es, «el conjunto de actividades que se articulan técnica y económicamente desde el inicio de la producción y elaboración de un producto agropecuario, hasta su comercialización final» (Ley colombiana 811 de 2003).
Iván Javier Rivarola, de la Universidad Autónoma del Perú, señala que se han identificado «grandes oportunidades de convertir diversas actividades productivas en experiencias turísticas que pueden generar valor agregado y promover el turismo sostenible en las comunidades donde se desarrollan».
Los investigadores identificaron seis productos con potencial turístico: cacao, vino, tequila, trucha, salmón y tilapia. De estos, el cacao fue seleccionado en un mayor número de países, y el vino y el tequila sobresalieron por su mayor nivel de transformación.
El cacao y la trucha de Colombia
Colombia identificó dos productos cuyos encadenamientos productivos tienen potencial turístico: el cacao de la región Viotá (Cundinamarca) y la trucha en el Lago de Tota (Boyacá). Con respecto al primero, Celina Teresa Forero Almanza, docente en la Universidad Piloto de Colombia, advirtió que el cacao tiene potencial no solo por el crecimiento constante del cultivo desde 2011 (la producción pasó de 37.202 toneladas en 2011 a 63.416 en 2020), sino también por el «mejoramiento de su calidad» (es cacao fino de aroma) y la identificación de nuevos destinos para la exportación en Asia, y particularmente en Japón. Por su parte, la docente Amparo Medina, de la misma Universidad, resalta que ya han adelantado un «proceso de sensibilización, capacitación y acompañamiento», en aras de fortalecer la cadena en la región de Viotá.
Con respecto al segundo producto, Medina resaltó que, en 2020, las ventas «en la acuicultura crecieron un 48% en volumen y 25% en valor» y que, «entre 2011 y 2020, la producción acuícola aumentó un 216%, pasando de 82.622 a 179.351 toneladas». Además el sector generó en 2020 «unos 53.805 empleos directos y 161.416 empleos indirectos». En el caso específico del Lago de Tota, el acompañamiento del encadenamiento productivo de la trucha se inició este año, para lo cual se identificaron siete empresas piscicultoras que generan 312 empleos. Esta es «la mayor reserva de agua dulce natural potable del país», por lo que constituye «un atractivo turístico muy interesante para los turistas internacionales», resaltó la investigadora. Según Amparo Medina, la Secretaría de Turismo de Boyacá está implementando una mesa de trabajo para reactivar el turismo, formalizar a los prestadores del servicio turístico, lograr el uso sostenible del entorno, involucrar jóvenes emprendedores y lograr que el sector sea competitivo y sostenible.
El tequila, la tilapia y el cacao de México
En México, se contemplaron tres encadenamientos productivos: el tequila, la tilapia y el cacao. Según Suhey Ayala Ramírez, de la Universidad de Guadalajara, el tequila es un verdadero «símbolo de la identidad nacional» que logró posicionarse en el exterior «como bebida premium de calidad». La investigación se enfocó en las pequeñas tequileras del municipio de Amatitán, en el Estado de Jalisco. Se halló que, al lado de la industria, muchas pequeñas empresas poseen el saber hacer del tequila y conforman «el patrimonio inmaterial de la tradición de esta bebida», puntualizó la investigadora. Juan José Huerta Mata, de la misma Universidad, resaltó que el encadenamiento del tequila con el turismo «es de los más avanzados». Hizo hincapié en el desarrollo de «actividades de diversos tipos ligadas a las plantaciones de maguey, plantas productoras de tequila y de ahí a recorridos turísticos en la zona».
Con respecto a la tilapia, el trabajo de campo en la región centro occidental de los Estados de Colima, Jalisco, Michoacán y Nayarit evidenció “las prácticas rudimentarias del sector acuícola”, cuya producción se enfoca sobre todo «en el autoconsumo o la distribución nacional». En este contexto, se implementó la «Ruta de la tilapia», en la que los acuicultores recibieron una capacitación en paquetes turísticos, atención a comensales y diversidad gastronómica, con miras a lograr el encadenamiento y realizar actividades complementarias a la producción de la especie.
El cacao es el tercer encadenamiento productivo objeto de la investigación. Según la profesora Ruth Maria Zubillaga Alva, de la Universidad de Guadalajara, «México ocupa el décimo tercer lugar en producción a nivel mundial, con 28 mil toneladas» y «37.000 productores». Si bien apenas se están integrando recorridos impulsados por los mismos agricultores, Zubillaga resaltó el desarrollo de unas «visitas a haciendas cacaoteras en Comalcalco, Tabasco».
El vino y salmón de Chile
Chile seleccionó los encadenamientos productivos del vino y del salmón como objeto de la investigación. Para Lionel Valenzuela, de la Universidad Federico Santa María de Chile, estos fueron privilegiados, al ser «dos industrias de relevancia» para el país y «donde se puede constatar una fuerte y permanente vinculación entre las empresas del sector productivo, universidades y el Estado».
Según la International Organisation of Vine and Wine, Chile se destacó en 2018 por ser el octavo productor y el cuarto exportador de vino a nivel mundial. El profesor de la Universidad Federico Santa María, Juan Tapia, resaltó que el sector vitivinícola “ya es parte” del sector turístico a nivel nacional e internacional, pues los «paquetes turísticos que se ofrecen a los turistas extranjeros suelen incluir visitas a las viñas con una degustación».
En cuanto al encadenamiento productivo del salmón, el trabajo de campo en empresas salmoneras y demás entidades evidenció que este es un sector enfocado en la exportación, con una fuerte formalización y un nivel de encadenamiento productivo avanzado. No obstante, Valenzuela comentó que «la vinculación con el sector turístico es mucho más marcada en el sector vitivinícola que en el sector acuícola, representado por la industria del salmón».
El cacao de Perú
Perú también enfocó la investigación en la cadena productiva del cacao, producto en el que este país es «el octavo productor del mundo», destinando a la exportación cerca del 75% de la producción. El cacao «genera trabajo directo a más de 90 mil familias y de manera indirecta a alrededor de 450 mil personas», y es «el segundo producto alternativo a los cultivos ilícitos», destacó Iván Javier Rivarola, profesor de la Universidad Autónoma del Perú. Carlos Tassara Salviati, de la misma Universidad, recuerda que el cacao peruano es «considerado como fino de aroma» y resalta que los productores pueden comercializar productos con mayor valor agregado, como el licor, la masa, la pasta y la manteca de cacao, y dedicarse al «turismo rural comunitario».
¿Qué es la Alianza del Pacífico?
Según MinComercio, la Alianza del Pacífico (AP) es un «mecanismo de articulación política, económica y de cooperación e integración entre Chile, Colombia, México y Perú» que se constituyó formal y jurídicamente el 6 de junio de 2012. Tiene el propósito de «generar condiciones de crecimiento, desarrollo y competitividad de las economías que la conforman» y de lograr una «proyección al mundo». Actualmente se trata de la octava potencia económica y la octava potencia exportadora a nivel mundial.
Según cifras del DANE, la balanza comercial de Colombia con los miembros de la Alianza del Pacífico ha sido deficitaria desde la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio, en 2012. Entre 2012 y 2020, esta disminuyó un 63%, al pasar de -3.426 millones de dólares a -1.267 millones de dólares. El déficit acumulado en ese periodo es de -20.302 millones de dólares en valor nominal.