Un juego desarrollado por estudiantes permitió identificar violencia intrafamiliar en algunos hogares colombianos como una conducta normalizada
Reconocer la violencia intrafamiliar puede ser más complejo de lo que parece cuando algunas formas de agresión se confunden con costumbres o dinámicas habituales.
Aunque suele asociarse con agresiones físicas o hechos visibles, especialistas advierten que también se manifiesta mediante prácticas cotidianas, comportamientos y creencias que con frecuencia pasan desapercibidos dentro de los hogares. Sin duda, la violencia intrafamiliar continúa siendo una de las problemáticas que afecta a miles de familias en Colombia.
Con el objetivo de promover la reflexión sobre esta realidad, estudiantes y docentes de la práctica “Familia y redes sociales” del Departamento de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) diseñaron una estrategia pedagógica basada en el juego para identificar situaciones relacionadas con la violencia intrafamiliar y generar espacios de diálogo entre distintas generaciones.
La iniciativa fue presentada durante la conmemoración del Día Internacional de la Familia, realizada en el parque Valles de Cafam, en la localidad de Usme, en Bogotá, en una jornada liderada por la Secretaría Distrital de Integración Social.

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Juegos para reconocer formas de violencia intrafamiliar
La estrategia reunió a cerca de 20 estudiantes y docentes, quienes desarrollaron actividades lúdicas dirigidas a familias participantes. Cada sesión tuvo una duración aproximada de 15 minutos y buscó facilitar conversaciones sobre situaciones vinculadas con la violencia intrafamiliar que suelen ser consideradas normales dentro de algunos entornos familiares.
Uno de los ejercicios consistió en una versión adaptada del tradicional juego de la escalera. El tablero, diseñado con forma de vivienda, permitía recorrer diferentes escenarios de la vida familiar mediante preguntas y situaciones cotidianas.
El propósito era que los participantes identificaran conductas que, al repetirse constantemente, pueden convertirse en expresiones de violencia intrafamiliar.
La segunda dinámica estuvo inspirada en el juego de la rana. En esta actividad, los asistentes debían transformar refranes, cuentos y canciones que reproducen mensajes asociados con prácticas violentas en expresiones relacionadas con el respeto y la convivencia.
Niñas, niños, adolescentes, adultos y personas mayores participaron de manera conjunta, compartiendo experiencias y opiniones sobre la violencia intrafamiliar y sus distintas manifestaciones.

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¿Cuáles fueron los resultados de la actividad?
La evaluación realizada entre 27 participantes mostró que la propuesta generó procesos de reflexión sobre la violencia intrafamiliar en los hogares.
Los resultados mostraron que:
- El 100 % de los encuestados consideró importante este tipo de actividades.
- Todas las personas participantes calificaron la información como clara y comprensible.
- El 85 % afirmó que la experiencia les permitió reflexionar significativamente sobre situaciones normalizadas de violencia intrafamiliar.
- El 15 % señaló que la actividad contribuyó parcialmente a ese proceso de análisis.
Los comentarios recogidos durante la jornada reflejaron que varios asistentes identificaron conductas que antes no asociaban con la violencia intrafamiliar, especialmente aquellas relacionadas con prácticas de control, descalificación o afectaciones a la dignidad de las personas.

Un problema que puede trascender a las agresiones visibles
Durante la actividad, la profesora Nubia Patricia Bolívar, directora del Departamento de Trabajo Social de la UNAL, señaló que la violencia intrafamiliar no solo se manifiesta a hechos evidentes, sino que también se expresa mediante formas de relacionamiento que pueden pasar inadvertidas en la vida cotidiana.
La jornada estuvo acompañada de material informativo sobre los diferentes tipos de violencia en los hogares colombianos, la legislación colombiana vigente y los canales institucionales disponibles para la atención y orientación de las familias.
Otro de los temas importantes fue la diversidad generacional de los participantes. Más del 44 % correspondió a personas mayores de 60 años, mientras que el 61 % de las familias asistió con niñas, niños o adolescentes.
La experiencia permitió que los estudiantes aplicaran conocimientos académicos bajo una comunidad real y abrió espacios de conversación sobre la violencia intrafamiliar, una problemática que sigue presente en numerosos hogares y que, según los organizadores, requiere ser identificada desde sus manifestaciones más cotidianas para comprender su alcance dentro de las relaciones familiares.