4092 niños y niñas

Andrés Bodensiek
Especialista en Derecho de Tierras de la Universidad Externado de Colombia, magíster en Economía agrícola de la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas / Universidad de Bonn
Esa es la cantidad de menores que han muerto de hambre en La Guajira desde 2010. El proyecto “Mochilas que salvan vidas”, liderado por la Asociación Colombiana de Bancos de Alimentos de Colombia ABACO, el Banco de Alimentos de la Guajira, que integra esta Asociación y Colombia Cuida Colombia, busca mitigar la desnutrición crónica infantil en la tierra de los Wayuu. Hay varias formas de contribuir.
A diario se oye en los medios de comunicación que el Pacífico colombiano es la región más pobre del país. Las últimas cifras del DANE demuestran que no: 726 mil colombianos que habitan en La Guajira viven por debajo de la línea de pobreza. Esto se traduce en que el 26 % de los niños menores de 5 años, alrededor de 35 mil infantes (¡!), sufren de desnutrición crónica (Minsalud, 2015). Más de 250.000 personas que habitan en este departamento padecen el mismo problema que amenaza sus existencias.
Si se considera que solo hasta 2018 el total de muertes de menores de 5 años en la región más al norte de Suramérica alcanzó la pavorosa cifra de 4770, y adicionando a este número un promedio anual de 44 menores fallecidos, se llega a la triste cantidad de 4902 niños que entre 2010 y 2022 han perdido su vida a causa de física hambre.
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Es una vergüenza para Colombia, por decir lo menos, que en pleno siglo XXI esta situación persista pese a más de una década de llamados, alertas, notas de prensa, reportajes, campañas públicas y privadas, nacionales e Internacionales. ¿Dónde está el gobierno nacional?
Ni siquiera la sentencia T-302 de la Corte Constitucional, que en 2017 declaró un “estado de cosas inconstitucional en la Guajira”, y que ha implicado la implementación de un “megaproyecto aprobado por más de 33 mil millones de pesos para la promoción de la salud y la nutrición en la zona rural dispersa en Manaure, Uribia y Maicao (Caracol Radio, 2022)”, ha logrado solucionar esta tragedia humanitaria.
Ante este lamentable escenario las tres organizaciones mencionadas al comienzo del artículo decidieron estructurar y lanzar el proyecto “Banco de Hilos, Mochilas que salvan vidas”, el cual busca impulsar las capacidades, fortalecer la autonomía y mejorar la seguridad alimentaria y nutricional de la población en situación de vulnerabilidad en ese departamento.
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El proyecto resuelve el conocido fenómeno de pago injusto por el trabajo de elaboración de las famosas y coloridas mochilas Wayuu; además de proveer las madejas de hilo y capacitar en la correcta elaboración de las mismas, suprime a los intermediarios, algunos de ellos muy famosos por “Salvar” con arte a los guajiros. Esos intermediarios llevan años lucrándose a cambio de pagar precios irrisorios a las artesanas: según ABACO un máximo de 20 mil pesos, y en promedio de 9.400 pesos —2.5 USD— por unidad. El proyecto ha incrementado en hasta tres veces el valor de compra de cada producto (ahora reciben mínimo 60 mil pesos más las madejas), permitiendo que las tejedoras logren ingresos que superen la línea de pobreza monetaria, la principal causa de hambre en el mundo.
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Existen tres formas concretas de apoyar esta necesaria iniciativa:
- Ingresando al portal https://tienda.abaco.org.co/pedir, se pueden ver y comprar las bellas mochilas a un precio justo. Cada mochila trae la historia del niño al que apoyará.
- Existe la posibilidad de apadrinar a un niño guajiro: https://ayuda.abaco.org.co/hilos/
- También se pueden realizar donaciones de todo tipo como persona jurídica o natural, escribiendo a mercadeo@abaco.org.co o al Whatsapp +573132457978
Remate: Es reconfortante ver, en medio de tantas noticias negativas, la forma en la que durante los últimos años el 8 de marzo ha dejado de ser una fecha caracterizada por flores y tarjetas de felicitaciones, dando paso a calles y plazas llenas por mujeres de todas las edades que exigen igualdad de derechos.
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