Adelante, Colombia
Andrés Botero Arbeláez
Abogado, Universidad Pontificia Bolivariana. Magíster en relaciones internacionales. Director Ejecutivo de la Cámara Ambiental del Plástico.
Es evidente que toda sociedad se debate en el equilibrio de los dos paradigmas que constituyen toda fuente de organización: la política y la economía. En ellas radica toda la conceptualización del motivo por el cual hacemos las cosas que nos identifican y definen como sociedad.
Colombia, sin importar quién la gobierne, merece ser atendida en su integridad. Nuestros ancestros probaron estar a la altura de su tiempo, tanto así que ya lo vivieron y lo superaron. Nosotros, por el contrario, nos estamos estancando y estamos permitiendo que la desigualdad avance sin control.
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Hoy, más que nunca, nos convoca la posta que recibimos y que dice claramente “Libertad y Orden”. Bajo estas premisas debemos priorizar los recursos políticos y económicos, haciendo una sinergia entre lo público y lo privado en aras de combatir la inseguridad. Como país, como ciudad, como departamento, no podemos permitir que se acabe la confianza en la sagrada protección de la vida.
Colombia debe unirse frente a causas comunes si queremos resultados contundentes frente a la búsqueda de la libertad, la “confianza“, el orden y la “seguridad”.
Apelamos a todo aquel que pueda acceder a un mandatario local o departamental para que convoque a la sociedad, usando la unión, no para atacar a un Gobierno, sino para defender la paz y la tranquilidad en una comunidad.
Debemos ser conscientes del viejo adagio popular que usaban nuestros abuelos: “cuando a tu vecino lo estén afeitando, ve remojando tus barbas”. Debemos unirnos y levantar nuestras voces con propuestas que nos permitan alcanzar la tranquilidad y la paz en cada hogar, en cada cuadra y en cada barrio de cada municipio que hay en Colombia.
Esto incluye, por supuesto, las ciudades principales, para que rodeemos a nuestros conciudadanos y se constituyan frentes de seguridad que ayuden a capturar a los delincuentes y hacer seguimiento a sus procesos ante la justicia colombiana.
Debemos preocuparnos por el tejido social colombiano, para que esta colcha de retazos mantenga su estructura y conserve sus fibras hasta el más pequeño hilo y filamento de nuestro conglomerado social. Debemos poner especial atención en los jóvenes y en los niños porque estamos sembrando hombres y mujeres de bien.
Sin importar dónde hayan nacido o a cuál escuela hayan asistido, requerimos con urgencia que nos pongamos en los zapatos del otro, que entendamos el drama de los comerciantes extorsionados, de las madres que pierden a sus hijos y de los hijos que pierden a sus padres por culpa de la inseguridad.
No podemos seguir mirando para un lado cuando vemos cómo avanza el crimen de manera permanente y sistemática, desbordando toda lógica y todo sentido de prevalencia por el respeto a la vida y a los bienes del otro.
Utilicemos el ingenio colombiano compartiendo ideas, videos, audios o cualquier tipo de información que nos permita mejorar nuestros niveles de seguridad y que de alguna manera podamos prevenir y anticiparnos a los delitos.
Estoy seguro de que unidos, de forma organizada y planificada, reconstruiremos la confianza perdida y avanzaremos decididamente por el camino de una civilización libre y en paz.
Adelante Colombia, sí se puede.