¿Baja el salario mínimo 2026?: Esto opinan los expertos tras Mesa de Concertación
Tras la suspensión del decreto, el salario mínimo 2026 entró en un periodo transitorio. Sin embargo, lo ocurrido en la mesa de concertación este 16 de febrero cambió el tono del debate: empresarios y centrales sindicales expresaron una posición mayoritaria a favor de mantener el incremento del 23,7% mientras el Gobierno expide el nuevo decreto ordenado por el Consejo de Estado.
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Esto significa que, aunque existe una revisión jurídica en curso, el escenario de una reducción del salario mínimo 2026 hoy luce menos probable. La discusión ya no es si se elimina el aumento, sino cómo justificarlo técnicamente para que supere el examen legal.
La suspensión del decreto no implica que el salario mínimo 2026 vaya a “bajar” automáticamente. En lo inmediato, el Gobierno debe expedir un nuevo decreto transitorio con una justificación reforzada, pero sin afectar pagos ya realizados ni derechos causados.
¿El salario mínimo 2026 puede bajar? Sí, pero es el escenario menos probable
La pregunta que más se repite es directa: “¿me pueden bajar el sueldo?”. Henry Amorocho, profesor de Hacienda Pública y Presupuesto de la Universidad del Rosario, explica que lo que hay por ahora es una medida cautelar (no una sentencia definitiva) y que el Gobierno está obligado a responder con un decreto transitorio que explique, con cifras y argumentos, cómo llegó al aumento. En ese nuevo decreto, jurídicamente podría reconfigurarse el monto, pero la decisión dependerá de si el Ejecutivo mantiene o ajusta su postura.
Miguel Ángel Rodríguez, analista económico de Cedetrabajo, plantea tres salidas: (1) una reducción del incremento (la más costosa y menos probable por el precedente e inseguridad jurídica y política que deja); (2) la más probable, que el Gobierno mejore la justificación del aumento decretado; y (3) que aumente más, lo cual implica un uso político-electoral del tema, que eleve la polarización sin resolver el fondo. En síntesis: bajar el salario mínimo 2026 no es imposible, pero es el camino menos probable por su costo político.

¿Tengo que devolver plata si ya me pagaron con el aumento del salario mínimo 2026?
No. Tanto la discusión pública como el alcance de la medida apuntan a que no hay retroactividad para exigir devoluciones: pagos y derechos ya causados bajo la vigencia del incremento se consideran situaciones consolidadas, y el foco está en lo que ocurra desde la expedición del nuevo decreto hacia adelante.
Amorocho lo resume con una idea clave para el trabajador: incluso si hubiera cambios posteriores, no se “cobra hacia atrás” lo ya pagado. Esta precisión es central para bajar la ansiedad que hoy existe alrededor del salario mínimo 2026.
Mientras sale el nuevo decreto: ¿qué deben hacer empresas y trabajadores con el salario mínimo 2026?
Aquí aparece el punto que más afecta la vida cotidiana: la nómina. María Alejandra Osorio, directora ejecutiva de ACOPI Bogotá-Cundinamarca, expresó “profunda preocupación” por la incertidumbre creada por la suspensión en pleno periodo de liquidación. Su mensaje es que la economía, y especialmente las mipymes, no puede operar “en un limbo jurídico” y que se necesitan “reglas claras, concertación real y estabilidad para proteger el empleo formal y la sostenibilidad empresarial”.
La preocupación no es retórica. Cuando el salario mínimo 2026 se define de forma excepcional (decreto + suspensión + nuevo decreto), se alteran decisiones prácticas: contratación, turnos, planeación de costos, y hasta el cumplimiento en aportes y tarifas indexadas.

Por qué el Consejo de Estado frenó el decreto: el problema no es “subir”, sino justificar
Mauricio Salazar, director del Observatorio Fiscal de la Javeriana, recuerda el corazón del debate: los parámetros tradicionales para el aumento son inflación y productividad. Si esas variables se movieron alrededor del 7% en 2025, decretar un 23,7% abre una brecha difícil de justificar con la lógica técnica usual, y por eso la suspensión reabre el debate sobre la conexión entre criterios y resultados.
Además, advierte que el efecto es desigual: protege a quien conserva empleo formal con mínimo, pero puede afectar a quienes están en mayor riesgo de perderlo o de quedarse en informalidad.
En paralelo, el Gobierno ha defendido el concepto de “salario vital” y ha planteado incluso la idea de un “salario mínimo móvil” (ajustes más dinámicos, durante el año), pero el debate jurídico está en si esos conceptos pueden ser decisorios o solo auxiliares frente a lo que exige la ley.
Para Miguel Ángel Rodríguez, de Cedetrabajo, la idea de un salario mínimo móvil es altamente inconveniente tanto para trabajadores como para empresarios. Advierte que introducir ajustes periódicos sujetos a variaciones coyunturales puede generar más incertidumbre que estabilidad. Desde su perspectiva, un esquema móvil encarece la planeación empresarial, dificulta la negociación colectiva y vuelve impredecibles los costos laborales, especialmente para las mipymes.
Pero el problema no es solo empresarial. Rodríguez sostiene que un salario mínimo móvil puede debilitar la seguridad económica del trabajador, al eliminar la previsibilidad anual que hoy permite organizar gastos, compromisos financieros y decisiones de largo plazo. Además, al depender de fórmulas técnicas poco transparentes o sujetas a discrecionalidad política, podría reforzar el poder de los empleadores en la negociación cotidiana y trasladar el riesgo macroeconómico al trabajador.
En su concepto, antes de pensar en mecanismos móviles para el salario mínimo 2026, el país debería concentrarse en fortalecer la productividad, la inversión y el aparato industrial. Sin esas bases, cualquier fórmula dinámica corre el riesgo de convertirse en un experimento costoso que amplifique la volatilidad en lugar de proteger el ingreso real.

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El punto de fondo que une a trabajadores y mipymes: fortalecer el aparato productivo
Más allá del porcentaje, varias voces coinciden en el problema estructural: sin productividad, el aumento del salario mínimo 2026 se vuelve una palanca limitada y, a veces, contraproducente.
Rodríguez insiste en que mejorar ingresos es legítimo, pero para que sea sostenible debe apoyarse en una economía más productiva, con industrialización y generación de valor agregado. Si no se fortalece el aparato productivo, el mayor ingreso puede diluirse en inflación, trasladarse a precios en sectores intensivos en mano de obra y terminar alimentando importaciones más que producción nacional.
Osorio, desde ACOPI, aterriza esa idea en el día a día empresarial: ajustes responsables, previsibilidad y estabilidad regulatoria para cuidar el empleo formal. La discusión sobre el salario mínimo 2026, en otras palabras, no debería ser solo una pelea de números: es una señal de qué tan capaz es el país de sostener mejores salarios con más producción.
Qué esperar en los próximos días
- El decreto transitorio: deberá justificar técnicamente el incremento del salario mínimo 2026 y responder a lo exigido por el Consejo de Estado.
- La decisión judicial de fondo: definirá si la sustentación cumple los criterios legales.
- La estabilidad laboral: tras la mesa de concertación, el mensaje dominante es evitar mayor incertidumbre manteniendo el incremento mientras se resuelve el litigio.