“Chapeau”, Jineth Bedoya
Diva Criado
Abogada y periodista, Master en Gestión Pública de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Coordinadora de la Sección de derechos humanos, redactora y editora de la Agencia de Noticias La Independent de España.
Es para quitarse el sombrero la entereza y la dignidad con que Jineth Bedoya ha luchado por la justicia y la verdad de su caso por más de dos décadas. Su tenacidad demuestra que no podemos controlar lo que nos sucede, pero, en cambio, sí podemos controlar cómo respondemos a lo que nos pasa.
No conozco a Jineth, pero sí su trabajo. Se le reconoce su defensa por los derechos de las mujeres víctimas de violencia sexual. Como periodista de investigación se ha ganado el respeto por sus reportajes, con datos y fuentes de hechos que estaban condenados a quedar impunes sobre las actividades delictivas de los grupos al margen de la ley.
Le puede interesar: Empleados públicos recibirán jugoso pago: Gobierno firmó decreto de aumento salarial y será retroactivo
Un reconocimiento que al principio le fue esquivo, dado el machismo imperante que justifica y merma el peso del delito al victimario; pero, también, por la indiferencia y la desidia con que fue tratado su caso a lo largo de los años por gobiernos, entes de control y por las entidades judiciales del país, revictimizándola doblemente.
Su caso conmovió a tal punto a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que, una vez conocido su expediente en primera instancia, notificó la aprobación del informe de fondo sobre las violaciones a las que había sido sometida.
Posteriormente (2021), la Corte Penal Internacional condenó al Estado colombiano a impartir justicia mediante medidas de reparación individual y colectiva a las mujeres víctimas de violencia sexual.
Cabe anotar que es la primera vez en la historia de un Tribunal Internacional que se emite un pronunciamiento sobre la situación de periodistas en un contexto de conflictos armados.
Un avance importante, teniendo en cuenta el potencial de la Resolución, ya que puede disminuir la dinámica de impunidad generalizada en los procesos de crímenes contra mujeres, así como las restricciones a la libertad de prensa. Un problema que afecta los espacios más personales de las y los periodistas y tiene un impacto directo sobre el trabajo informativo y la libertad de expresión.
Así que, el fallo sin precedentes de la Corte Penal Internacional condenó sin reparos a Colombia a pagar una indemnización por su inoperancia, por su injusticia y por su incapacidad de prevenir y reparar los daños causados por paramilitares en su territorio. Lo cual indica que, en un país como Colombia, practicar el periodismo es casi un ejercicio de inmolación.
En un viaje que hizo por Europa hace algunos años, denunciando y tratando de llamar la atención Internacional sobre su caso, escuché a alguien decir que el caso de Jineth quedaría en la impunidad.
Afortunadamente, se equivocaron quienes así pensaban, porque con su valentía de denunciar y pregonar un hecho tan escabroso como el secuestro y la violación, hechos que provocan un daño psicológico real a quienes lo sufren, lo que lograron fue que se visibilizara el declive de la libertad de los medios y el aumento de las amenazas para la seguridad de las y los periodistas, una tendencia que desafortunadamente se está dando en todo el mundo en democracias en retroceso y en los Estados totalitarios recalcitrantes.
¡Gracias, Jineth!