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viernes, 13 de febrero de 2026
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¿Cómo impactan nuestros bolsillos Petro y el fenómeno del Niño?

Andrés Pachón, Columnista, Más Colombia, @AndrésPachónTor

Andrés Pachón

Abogado investigador, magíster en Derecho Público con experiencia en litigio estratégico. Medio ambiente, derechos y desarrollo. Twitter: @AndresPachonTor

El fenómeno del Niño

El fenómeno del Niño es un evento climático. Se produce por el calentamiento del Océano Pacífico, lo que genera altas temperaturas y mayores riesgos de sequías.

La sequía hace que empiecen a desocuparse los embalses de donde Colombia obtiene el 70% de toda su energía eléctrica a través de las hidroeléctricas. Ese faltante se suple con las termoeléctricas, que son más costosas, pues usan carbón, gas y líquidos, que son más caros que usar agua para generar energía. 


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Tan solo en mayo, el precio en bolsa del kilovatio hora aumentó 148% (ver enlace), ¡y hasta ahora está comenzando el Niño! Ese incremento lo terminamos pagando en las facturas pues por cada cien pesos que sube el precio en bolsa, las facturas pueden aumentar entre 2 y 3 por ciento (Andeg).

Las sequías y altas temperaturas también afectan la producción agrícola. Los precios de las materias primas y de los alimentos se incrementan, lo que afecta con mayor severidad a países que importan alimentos. 

Colombia, tras la apertura y con los TLC, pasó de importar 700 mil toneladas al año a 15.9 millones de toneladas de comida que aquí se pueden producir. Esa importación no solo afecta el trabajo y la producción agrícola, sino que el 65% de la inflación que ha padecido el país en los últimos años se debe a esas importaciones de alimentos (ver enlace).

El fenómeno Petro

Al fenómeno natural hay que sumarle el fenómeno Político. La política de Petro de no buscar más gas y petróleo nos lleva a que en el corto plazo lo tengamos que importar, y el gas importado puede costar hasta 5 veces más de lo que nos cuesta el gas nacional (ver enlace).


Además, Petro y su ministra Vélez prometieron justicia tarifaria reduciendo los costos de la electricidad, principalmente en la Costa donde tienen tarifas impagables. 

Hasta el momento, como lo ha señalado la Liga de Usuarios de Servicios Públicos (ver enlace), las medidas han sido insuficientes, y en lugar de alivios ya anunciaron nuevos incrementos para finales de año. Otra promesa incumplida.

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Y no solo pasa en electricidad, en materia de combustibles que es la energía mas usada para el transporte, Petro atendiendo los dictados del FMI ha venido aumentando mes a mes el galón de gasolina, y no va a parar hasta llegar este año a los $16.000 (no sabemos el próximo), para equipararlo al precio de la gasolina del Golfo de México, a pesar de que Colombia produce las dos terceras partes de su gasolina y es autosuficiente en materia petrolera. 

¿Por qué nos tienen que cobrar el galón como si lo trajéramos del Golfo de México de los Estados Unidos cuando aquí lo producimos a menor valor?

Todo esto dispara el costo de vida y en plena época de alta inflación.

Por eso, 1. Colombia requiere una política de adaptación al cambio climático para amortiguar los impactos de los fenómenos naturales. 2. La transición energética del país debe estar basada no en promesas alegres de campaña, sino en estudios, datos y, sobre todo, que tenga en cuenta la realidad socioeconómica de nuestra nación. 3. ¡Hay que revisar con urgencia la política tarifaria de la electricidad (no solo los indexadores, también las fórmulas incluyendo la garantía de rentabilidad mínima que se le da al oligopolio eléctrico) y las de la Costa YA! 4. Subir los precios de los combustibles no solo afecta a “los ricos” como ha dicho el presidente, sino a todos los colombianos.


El fenómeno del Niño sumado al fenómeno Petro terminan siendo la tormenta perfecta para nuestros atormentados bolsillos.

@AndresPachónTor