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jueves, 15 de enero de 2026
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Decretos de emergencia económica de Petro: qué cambian, a quién afectan y por qué están en riesgo

Los decretos de emergencia económica de Petro buscan tapar el hueco fiscal de 2026 con nuevos impuestos, pero enfrentan demandas, resistencias políticas y un examen clave de la Corte Constitucional.

decretos de emergencia económica de Petro

Los decretos de emergencia económica de Petro marcaron un punto de quiebre en la relación entre el Gobierno, el Congreso y la justicia. Tras el hundimiento de la ley de financiamiento y el creciente déficit fiscal, el Ejecutivo decidió acudir a un estado de excepción para imponer medidas tributarias y presupuestales por vía extraordinaria.

El problema no es solo económico. Los decretos de emergencia económica de Petro han abierto un frente jurídico y político de alto voltaje: gremios, gobernadores, alcaldes y congresistas anunciaron demandas, mientras la Corte Constitucional ya inició su revisión en medio de fuertes cuestionamientos sobre la legalidad y necesidad de la medida.


Más allá del debate técnico, lo que está en juego es el alcance real del poder presidencial, la separación de poderes y la viabilidad de gobernar por decreto en una coyuntura fiscal que muchos expertos consideran previsible y no excepcional.

Edificio del Palacio de Justicia en Bogotá, sede de las altas cortes de Colombia, con personas transitando la plaza.
Las decisiones tomadas mediante decretos de emergencia quedan sujetas al control de constitucionalidad por parte de las altas cortes.

¿Por qué Petro decretó la emergencia económica?

El punto de partida de los decretos de emergencia económica de Petro fue el fracaso del proyecto de ley de financiamiento en el Congreso a finales de 2025. Esa iniciativa buscaba recaudar cerca de $16 billones para cerrar el faltante del Presupuesto General de la Nación de 2026.

Ante la negativa legislativa, el presidente Gustavo Petro firmó el decreto que declara el estado de emergencia económica por 30 días, argumentando que el encarecimiento de la deuda, la rigidez del gasto público y el riesgo de desfinanciación del Estado constituían una amenaza grave al orden económico.

Sin embargo, buena parte de los analistas coinciden en que estos problemas no son hechos sobrevinientes ni imprevisibles, uno de los requisitos centrales que exige la Constitución para justificar un estado de excepción.

Fachada del Congreso de la República de Colombia en la Plaza de Bolívar durante el atardecer.
El Congreso es una de las instituciones llamadas a debatir y controlar las medidas adoptadas bajo el estado de emergencia.

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Qué medidas traen los decretos de emergencia económica de Petro

Los decretos de emergencia económica de Petro funcionan, en la práctica, como una reforma tributaria por decreto. Entre las principales medidas se incluyen:


  • Aumento del impuesto al patrimonio, con tarifas más altas para grandes fortunas.
  • Sobretasa al sistema financiero, bajo el argumento de utilidades extraordinarias.
  • IVA del 19% a juegos de suerte y azar.
  • Aumento del IVA y del impuesto al consumo para licores y cigarrillos.
  • Eliminación de la deducibilidad de regalías para empresas de petróleo y carbón.

El Gobierno estima que estas medidas permitirían recaudar alrededor de $11 billones, una cifra inferior al faltante original, pero clave para aliviar la caja en el corto plazo.

Impacto económico: ¿quién paga realmente la emergencia?

Aunque el Gobierno insiste en que los decretos de emergencia económica de Petro apuntan a los “superricos”, el impacto real se extiende mucho más allá. El costo de la emergencia termina recayendo, directa o indirectamente, sobre consumidores, clases medias, empresas y territorios.

Uno de los golpes más visibles es al bolsillo de los hogares. El IVA del 19% a compras internacionales superiores a USD 50 y el aumento de impuestos a licores, cigarrillos y juegos de azar encarecen el consumo, fomentan el contrabando y afectan de forma regresiva a millones de personas, especialmente a la clase media, emprendedores y microempresarios.

El endurecimiento del impuesto al patrimonio también amplía la base de contribuyentes. Al bajar el umbral y subir tarifas, la carga alcanza a empresarios medianos y familias con activos, incluso cuando no tienen liquidez suficiente, lo que ha llevado a expertos a advertir sobre efectos confiscatorios y desincentivos a la inversión.

A esto se suma la sobretasa al sistema financiero, cuyos costos tienden a trasladarse a usuarios y empresas vía crédito más caro, y las medidas que afectan rentas territoriales, generando rechazo de gobernadores por la pérdida de autonomía fiscal.

En conjunto, los decretos ofrecen un alivio fiscal limitado y temporal, pero dejan un impacto económico amplio y una mayor sensación de incertidumbre. La emergencia no elimina el problema estructural de las finanzas públicas: muchos pagan hoy, sin garantías de estabilidad mañana.

Vista panorámica del centro de Bogotá con edificios, cerros orientales y zonas urbanas densamente pobladas.
La capital colombiana enfrenta los efectos económicos y sociales de las decisiones adoptadas en el marco de la emergencia económica.

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Las demandas y el pulso con la Corte Constitucional

El mayor obstáculo de los decretos de emergencia económica de Petro no es económico, sino jurídico. La Corte Constitucional ya asumió la revisión automática de la declaratoria y de los decretos legislativos que la desarrollan.


Expertos constitucionalistas advierten que el Gobierno enfrenta un precedente complejo: en fallos anteriores, la Corte ha sido estricta al evaluar si los problemas fiscales justifican un estado de excepción o si deben resolverse por la vía ordinaria del Congreso.

A esto se suma una avalancha de demandas presentadas por congresistas de oposición, gremios empresariales, gobernadores y alcaldes, quienes sostienen que el Ejecutivo estaría usando la emergencia para saltar al Legislativo y modificar impuestos sin debate democrático.

Reacción política y amenaza de movilización

La controversia por los decretos de emergencia económica de Petro también se trasladó a la calle. El presidente advirtió que, si la Corte tumba los decretos, convocará movilizaciones para defender lo que considera una reforma fiscal a favor de los trabajadores y en contra de los grandes capitales.

Este discurso eleva la tensión institucional y plantea un escenario delicado: un choque entre decisión judicial y respaldo popular, que podría profundizar la polarización política y erosionar la confianza en las reglas del juego democrático.

Un camino lleno de riesgos

En el fondo, los decretos de emergencia económica de Petro revelan una dificultad estructural del Gobierno: la incapacidad de construir mayorías estables en el Congreso para aprobar reformas de fondo.

Si la Corte los avala, el Ejecutivo gana oxígeno fiscal, pero deja abierto el debate sobre el uso recurrente de los estados de excepción. Si los tumba, el Gobierno queda sin plan alternativo inmediato y con una crisis política de mayores proporciones.

La emergencia económica, más que una solución, se ha convertido en el síntoma de una gobernabilidad frágil, donde las urgencias fiscales chocan con los límites constitucionales.


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