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viernes, 16 de enero de 2026
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La migración del talento médico: un nuevo desafío para el sistema de salud colombiano

Erwin Hernandez, Columnista, Formación médica, Mas Colombia

Erwin Hernández

Médico de la Universidad de La Sabana, PhD. en investigación clínica, Magíster en Atención Primaria en Salud, Magíster en Gobierno y Dirección del Sistema Sanitario. Profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Sabana.

En los últimos meses, la situación del personal de salud en Colombia ha vuelto a ocupar el centro del debate público, situación que ha sido permanente durante mucho tiempo en el país.

No obstante, la reciente oferta del presidente de El Salvador, Nayib Bukele (septiembre de 2024), para atraer a profesionales de todas las áreas, principalmente médicos, no ha hecho más que avivar una problemática que lleva tiempo gestándose: la crisis migratoria del talento humano en salud. Este anuncio, aunque no es el primero de su tipo, evidencia una realidad preocupante.


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Por otro lado, ante la inestabilidad del sistema de salud y las condiciones laborales inadecuadas, cada vez más médicos colombianos consideran la posibilidad de migrar en busca de mejores oportunidades.

Según datos recientes (2023) de la Dirección de Talento Humano del Ministerio de Salud, Colombia cuenta con apenas 130 mil médicos, de los cuales 30 mil son especialistas. Estas cifras, de acuerdo con los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS), indican un déficit significativo de profesionales sanitarios.

Y es que, a pesar de la creciente demanda de atención en salud, el país no ha logrado aumentar su capacidad formativa de médicos ni retener adecuadamente a aquellos que ya se encuentran en ejercicio.

Esto es especialmente preocupante si consideramos que, además de la migración, muchos profesionales están optando por abandonar el sistema público para abrir consultorios particulares, lo que podría generar nuevas barreras de acceso y un incremento de las listas de espera para atención especializada y del gasto de bolsillo para la población.

El problema no se limita a la cantidad de médicos, sino que también está relacionado con las condiciones laborales que enfrentan. Un estudio reciente del Colegio Médico Colombiano reveló que los profesionales de la salud en Colombia trabajan en condiciones inadecuadas, con largas jornadas, salarios bajos, contratos inestables y una falta de apoyo institucional.


Sistema de salud, Más Colombia
La migración del talento médico: un nuevo desafío para el sistema de salud colombiano 3

Este panorama desalentador, sumado a la crisis estructural del sistema de salud, está empujando a muchos médicos a buscar mejores condiciones en el extranjero. En diversos países (El Salvador, Chile, Alemania, entre otros), se están ofreciendo incentivos atractivos para los profesionales de la medicina, con oportunidades que parecen más prometedoras en comparación con lo que ofrece el país.

La situación se agrava aún más cuando consideramos las posibles consecuencias de esta migración. La salida de médicos especializados no solo debilita el sistema de salud colombiano, sino que también incrementa las barreras de acceso para millones de pacientes.

En un país donde el déficit de personal médico ya es significativo, la pérdida de talento humano puede desencadenar una crisis aún mayor, y aún más, ante la implementación de un modelo basado en Atención Primaria en Salud (APS).

Y lo que ocurre es que, a medida que los profesionales con mayor experiencia y formación migran, el sistema queda desprovisto de la capacidad de ofrecer una atención de calidad, lo que afecta de manera desproporcionada a las poblaciones más vulnerables, como aquellas que viven en zonas rurales y apartadas.

La OMS ha señalado que los países que enfrentan un déficit de profesionales de la salud deben implementar medidas específicas para mitigar sus efectos. Entre estas medidas, se incluye el incremento en la formación de nuevo talento humano, una política que en Colombia se enfrentaría al desafío de los tiempos de formación, ya que entrenar nuevos médicos y especialistas toma entre 10 y 15 años.

Adicionalmente, la OMS recomienda aumentar la edad de jubilación o retiro para retener a los médicos activos por más tiempo (pero esta opción no es factible, porque la normativa colombiana no tiene estos enfoques diferenciales e iría en contravía a varios derechos adquiridos), o también, aumentar las oportunidades para la migración de profesionales de otros países e imponer restricciones a la salida de personal sanitario.

Sin embargo, en Colombia estas alternativas presentan complicaciones que inician desde las condiciones de convalidación de títulos desde el Ministerio de Educación, los cuales, en resumen, para convalidar un título y ojalá en profesiones de la salud, deben demostrar una equivalencia razonable a la formación de calidad obtenida en Colombia; pero, para aclarar, tampoco es recomendable flexibilizar estas condiciones.


En primer lugar, acelerar la formación de nuevos médicos es una solución a largo plazo, y el país necesita respuestas inmediatas para enfrentar la crisis actual. Por otro lado, la idea de importar médicos de otros países (como se propuso con los Médicos Integrales y Comunitarios (MIC) de países vecinos), ha sido discutida en el Congreso, pero presenta sus propias dificultades.

Aunque esta propuesta busca aliviar el déficit de personal en el corto plazo, el reto radica en garantizar que estos médicos cuenten con las competencias y la formación adecuada para atender a la población colombiana bajo las exigencias del sistema de salud (como en el caso de los MIT en donde la sala de CONACES de Salud del Ministerio de Educación ha emitido varios conceptos en donde estos profesionales no son equivalentes a los médicos colombianos).

Por eso es que traer personal sin la debida homologación y capacitación podría comprometer la calidad de la atención y generar nuevos problemas dentro del sistema.

En cuanto a la posibilidad de limitar la migración de personal médico, esta idea también es difícil de implementar en Colombia. La medicina es una profesión liberal, y los médicos tienen el derecho de decidir dónde ejercer su práctica (hay países en donde esta restricción es permitida para personal médico egresado de universidades públicas, pero, en la práctica, esto no sería equitativo).

Por lo tanto, restringir su salida del país sería no solo inviable desde un punto de vista legal, sino también contrario a los principios de libertad de trabajo. Además, las políticas restrictivas podrían generar un efecto adverso, desincentivando aún más a quienes se encuentran en ejercicio y acelerando su decisión de migrar antes de que se impongan barreras más estrictas.

En ese sentido, es evidente que la solución a esta crisis debe venir acompañada de políticas integrales que no solo aborden la migración, sino también las causas estructurales que la generan. Es por todo ello que, mejorar las condiciones laborales del personal de salud, es una prioridad.

Esto incluye garantizar contratos estables, ofrecer salarios justos, reducir las cargas laborales y brindar el apoyo necesario para que los médicos puedan ejercer su profesión de manera digna. Además, el Gobierno debe trabajar en la implementación de incentivos que hagan atractiva la permanencia en el país, como bonificaciones por trabajar en zonas rurales o el acceso a programas de capacitación continua.


Para concluir, la salida masiva de médicos y médicos especialistas no es solo un síntoma de la crisis del sistema de salud, sino una señal de alerta sobre la necesidad de una reforma más profunda o de ajustes estructurales. Es riesgoso y Colombia no puede permitirse perder a sus profesionales más valiosos, ya que la migración no solo debilita al sistema de salud, sino que también pone en riesgo el derecho fundamental a la salud de millones de colombianos.