Deuda pública Colombia 2026: el próximo gobierno recibirá un Estado sin margen de maniobra
La discusión sobre la deuda pública Colombia 2026 suele centrarse en una pregunta: cuánto creció la deuda durante el gobierno de Gustavo Petro. Sin embargo, ese enfoque se queda corto. El verdadero problema no es solo el tamaño del endeudamiento, sino cómo quedó armado el Estado para los próximos años.
Colombia llega a 2026 con una deuda cercana al 64% del PIB, un servicio de intereses que absorbe cerca de una tercera parte del recaudo tributario y un calendario de vencimientos concentrado en pocos años. Ese diseño fiscal reduce drásticamente la capacidad de decisión del próximo gobierno.
Más que una herencia ideológica, la deuda pública Colombia 2026 deja una herencia operativa: un presupuesto rígido, obligaciones crecientes y un margen político mucho más estrecho.
Deuda pública Colombia 2026: el problema ya no es el monto, sino la rigidez
Entre agosto de 2022 y noviembre de 2025, la deuda bruta del Gobierno Nacional Central aumentó en más de $370 billones, acercándose nuevamente a niveles observados durante la pandemia. Para 2026, la deuda pública Colombia 2026 se mueve alrededor del 63–64 % del PIB, dentro del techo legal, pero lejos del ancla de largo plazo.
Ese nivel no sería necesariamente crítico si el costo fuera bajo y el crecimiento alto. Pero ocurre lo contrario: Colombia se está endeudando a tasas históricamente elevadas, tanto en pesos como en dólares.
Hoy, el país paga tasas cercanas al 6,8% en dólares a 10 años y superiores al 12% en deuda interna, ubicándose entre los países emergentes con financiamiento más caro. El resultado es un presupuesto cada vez más capturado por intereses.

Intereses que compiten con el gasto social
Uno de los datos más reveladores de la deuda pública Colombia 2026 es el peso del servicio de la deuda. Solo en intereses, el Gobierno destina alrededor de $85–90 billones anuales, cerca del 4,5% del PIB.
En términos prácticos, esto significa que una de cada tres pesos recaudados en impuestos se va al pago de intereses y amortizaciones, antes de financiar salud, educación, vivienda o infraestructura.
A diferencia de otros rubros, este gasto no es negociable. No pasa por debates políticos ni ajustes graduales. Se paga o se paga. Así, la deuda se convierte en un actor silencioso que define prioridades sin sentarse en el Congreso.
El calendario oculto de la deuda pública Colombia 2026
Otro aspecto poco discutido es el perfil de vencimientos. Las emisiones recientes de bonos globales y TES concentran pagos importantes en 2029, 2031 y 2033, justo cuando el próximo gobierno estaría cerrando su mandato.
Solo en 2029, las amortizaciones estimadas superan los $89 billones, sumando bonos externos, TES en pesos, TES en UVR y otros títulos emitidos en años recientes. Esa concentración obliga a refinanciar grandes montos o a ejecutar ajustes fiscales en un periodo corto.
Esto implica que la deuda pública Colombia 2026 no deja un problema lejano, sino un reloj fiscal en cuenta regresiva.

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Presupuesto inflexible y decisiones tomadas de antemano
Cuando se suman pensiones, transferencias obligatorias, funcionamiento del Estado y servicio de la deuda, cerca del 90% del presupuesto nacional es inflexible. El margen real de maniobra del Ejecutivo se reduce a una fracción mínima.
En ese contexto, la deuda pública Colombia 2026 no limita solo el gasto, sino la política misma: el próximo gobierno tendrá poco espacio para redefinir prioridades sin tocar intereses sensibles.
Regla fiscal en pausa, ajuste concentrado
La activación de la cláusula de escape de la regla fiscal permitió ampliar el endeudamiento entre 2024 y 2025. Sin embargo, ese alivio es temporal. Cuando la regla vuelva a operar plenamente, el ajuste será inevitable.
Si no se corrige el déficit primario (que ronda el 3% del PIB), el costo de la deuda seguirá aumentando. El mercado ya ha empezado a reflejar ese riesgo con mayores primas exigidas a Colombia. Así, la deuda pública Colombia 2026 no elimina el ajuste: lo traslada y lo vuelve más exigente.

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Acceso a mercados, pero a un precio cada vez más alto
Colombia mantiene acceso a los mercados financieros internacionales y locales. Las emisiones se colocan y hay demanda. Pero ese acceso se está pagando caro. Comparado con países como Chile, Brasil o México, Colombia se endeuda entre 15% y 50% más caro, reflejo de la incertidumbre fiscal y del deterioro del margen de maniobra.
El resultado es una paradoja: el país no enfrenta una crisis inmediata, pero cada nueva emisión reduce la autonomía futura del Estado.
La deuda pública Colombia 2026 no es solo una cifra ni un debate técnico. Es una condición política heredada. El próximo gobierno recibirá un Estado con gran parte del presupuesto ya comprometido, pagos concentrados y poco espacio para maniobrar.
Gobernar no será solo proponer reformas o programas, sino administrar una rigidez fiscal creciente. Y ese, más que el tamaño de la deuda, es el verdadero legado que deja el actual ciclo de endeudamiento.
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