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miércoles, 17 de julio de 2024
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El cambio climático y su impacto en la agricultura: un desafío urgente

Miller Preciado, Columnista, Más Colombia

Miller Preciado

Ingeniero agrónomo, especialista en gerencia, MBA con énfasis en Finanzas y estudios de alta gerencia internacional. Gerente de Operaciones de Elite Blu, empresa exportadora de arándanos.

El  cambio climático es uno de estos temas que todos conocemos demasiado bien. Durante años, hemos sido testigos de un acalorado debate que ha dividido a las corrientes políticas en todo el mundo. 

Algunos negaron su existencia, mientras que otros minimizaron sus efectos en la vida en la Tierra. Sin embargo, con el paso del tiempo, hemos sido testigos de cómo el mundo se ha vuelto cada vez más impredecible en lo que respecta al clima. Este fenómeno ha tenido un impacto directo y tangible en la producción de alimentos, lo que a su vez ha elevado el costo de vida para todos nosotros.


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Este artículo no tiene la intención de ofrecer una estimación precisa sobre cuánto tiempo tenemos antes de que se intensifiquen aún más los efectos del cambio climático. Tampoco pretende cuantificar de manera exhaustiva los impactos económicos que ya están ocurriendo, ya que son numerosos y complejos, con múltiples variables interconectadas que hacen difícil un cálculo preciso en tiempo real. En cambio, quiero compartir con ustedes cómo he sido testigo de estos impactos en la agricultura, en particular en el comportamiento de los cultivos.

En los últimos años, hemos observado una disminución en la floración, el crecimiento vegetativo y la estructura de diversos cultivos. Este fenómeno ha llevado a una disminución en la oferta de frutas y verduras en los mercados, lo que ha generado un aumento sin precedentes en los precios de estos productos. En algunos casos, la oferta de un producto al consumidor se ha reducido en más del 50%, lo que ha afectado directamente a nuestros bolsillos.

Es importante destacar que, si bien los agricultores también se ven afectados por esta situación, el aumento de precios rara vez les beneficia directamente. La fracción que llega a los productores a menudo no compensa las pérdidas causadas por la disminución de la producción. 

En cambio, este aumento es completamente subsidiado por el consumidor final, lo que resulta en un aumento en el costo de la canasta familiar. Esto, a su vez, significa que destinamos más recursos para la alimentación y menos para otras necesidades básicas como la educación, el hogar y el entretenimiento.


Durante un reciente viaje a Perú, pude presenciar de cerca el impacto transformador del fenómeno climático de El Niño en la agricultura. Cultivos como el mango y los cítricos  experimentaron reducciones en sus exportaciones de más del 46%. En el caso del arándano, líder de la cadena agroexportadora peruana, se espera una disminución de más del 50% en la presente temporada.

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Si bien solemos enfocarnos en las cifras porcentuales en las noticias, a menudo pasamos por alto las consecuencias más amplias de estas reducciones. Cuando un cultivo como el arándano experimenta una disminución del 50% en la producción, no solo significa pérdidas para los agricultores, sino también una disminución en la demanda de empleos formales relacionados con ese tipo de cultivos.

Es probable que veamos un aumento en el costo por kilogramo de consumo, llegando incluso al doble de lo que estamos acostumbrados a pagar. Pero detrás de este aumento de precios se esconde una realidad más sombría: la disminución de la mano de obra agrícola y, en última instancia, el impacto en los agricultores y trabajadores rurales que están pasando por momentos difíciles. 

Este cambio climático está afectando directamente la producción de alimentos, y son los consumidores y los agricultores quienes soportan la carga.

Es hora de tomar medidas concretas. El cambio climático ya no es una amenaza futura, está aquí y está teniendo impactos reales y medibles. Debemos reconocer la urgencia de la situación y trabajar juntos para encontrar soluciones. Esto implica no solo adaptarnos a un nuevo panorama agrícola, sino también abogar por prácticas sostenibles y tomar decisiones informadas como consumidores.

A continuación, enumero los cinco principales impactos que podríamos sufrir por efectos del cambio climático en la agricultura. Si ustedes realizan un análisis, podrán darse cuenta de que gran parte de estos elementos ya no es sólo teoría, es lo que hoy realmente estamos viviendo.


  1. Disminución en la producción de cultivos: El cambio climático puede reducir los rendimientos de cultivos importantes debido a condiciones climáticas extremas, sequías prolongadas o inundaciones. Comprobado 
  1. Cambios en la distribución de plagas y enfermedades: A medida que las temperaturas aumentan, las plagas y enfermedades agrícolas pueden extenderse a nuevas áreas geográficas, amenazando la seguridad alimentaria. Comprobado 
  1. Escasez de agua: El aumento de las temperaturas puede agotar los recursos hídricos, lo que resulta en una disponibilidad reducida de agua para riego y cultivo. Comprobado
  1. Variabilidad climática: El cambio climático puede hacer que el clima sea más impredecible, lo que dificulta la planificación de las cosechas y la gestión de riesgos. Comprobado 
  1. Amenaza para los cultivos tradicionales: Algunos cultivos tradicionales pueden volverse inviables debido a las condiciones climáticas cambiantes, lo que requiere la adopción de variedades resistentes al clima. Comprobado

El cambio climático está afectando profundamente a la agricultura y, en última instancia, a nuestras vidas. Los agricultores, los trabajadores rurales y los consumidores están en la misma cadena, y todos estamos relacionados en esta lucha. Para proteger nuestro sustento y nuestro futuro, debemos abordar este desafío con seriedad y colaboración.