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domingo, 18 de enero de 2026
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El vertido de pellets en Galicia: un llamado de atención para Europa

El vertido de pellets en la costa de Galicia, España, revela la incapacidad de Europa para abordar la contaminación de microplástico y destapa lagunas legales.

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La costa de Galicia en España nuevamente se ve sumida en una crisis medioambiental, provocada por el vertido de pellets, pequeñas perlas de tereftalato de polietileno (PET), que han llegado a las playas tras un incidente marítimo ocurrido a más de 180 kilómetros al suroeste del faro de Corrubedo.

Según datos de la Unión Europea, se estima que hay entre 52 mil y 184 mil toneladas anuales en pérdidas por el vertido de pellets. Estas cifras resaltan la necesidad de medidas preventivas a nivel global.

El Prestige de los Microplásticos

Este desastre, que se compara con el derrame de petróleo del Prestige, en 2002, ha puesto de manifiesto la falta de regulación y respuesta efectiva por parte de Europa ante la contaminación de microplásticos. Según Wikipedia, el desastre del Prestige fue un derrame de petróleo en Galicia provocado por el hundimiento del buque petrolero Prestige en 2002. El accidente afectó a 2000 kilómetros de costa española, francesa y portuguesa.

El pasado 13 de diciembre, la prensa de Galicia informó sobre el misterioso cargamento de sacos que dejó un rastro blanco en la playa de Balieiros, en Corrubedo. 

Lo que inicialmente parecía un incidente puntual se ha convertido en la peor catástrofe medioambiental en Galicia de las últimas dos décadas. La magnitud del problema se ha acentuado con el paso del tiempo, dejando en evidencia la falta de preparación y respuesta de las autoridades ante situaciones similares.

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Vertido de Pellets: contaminación sin norma

El incidente, protagonizado por la caída al mar de un contenedor cargado con 26 toneladas de pellets, ha expuesto las deficiencias en la normativa europea. Aunque se ha comparado con el desastre del Prestige, la diferencia radica en la ausencia de una legislación específica para abordar el problema del vertido de pellets. 

La Unión Europea, a pesar de mejorar sus regulaciones sobre consumo de plásticos, carece de directrices claras para prevenir y gestionar vertidos de microplásticos.

La falta de normativas específicas ha permitido que el transporte de pellets se realice sin restricciones con respecto a la cantidad que puede llevar un buque, tren o camión, ni protocolos para informar sobre pérdidas y fugas. Este vacío legal se traduce en la presencia constante de pellets en entornos naturales, siendo la tercera fuente de contaminación por microplásticos en Europa.

El incidente de vertido de pellets en Galicia destaca la necesidad de establecer regulaciones que aborden la cadena de valor de los pellets, imponiendo medidas preventivas a las empresas para evitar vertidos y responsabilizándolas de los mismos.

La última directiva europea sobre consumo de plásticos, adoptada por España en 2022, se centra en prohibiciones específicas sobre productos de consumo, dejando fuera del marco regulatorio a los compuestos de pellets, de tamaño diminuto, que se utilizan para fabricar plásticos.

La crisis del vertido de pellets exige regulaciones internacionales

La situación no se limita a Galicia, ya que otras regiones europeas, como Asturias y Cantabria, también se ven afectadas. La Unión Europea estima que entre 52,000 y 184,000 toneladas de pellets se pierden anualmente en todo el continente, subrayando la necesidad de medidas preventivas a nivel global.

La contaminación química de los pellets, que contienen aditivos potencialmente tóxicos, subraya la necesidad urgente de normativas que regulen el transporte de estos materiales. La falta de regulación internacional para el transporte marítimo de pellets agrava la situación, evidenciando la ineficacia de la Organización Marítima Internacional (OMI) en abordar este problema.

A la responsabilidad se la llevó el mar

El entramado de empresas detrás del vertido de pellets complica la identificación de responsables. El buque Toconao, con pabellón liberiano y armadura en Bermudas, pertenece a una empresa naviera alemana con domicilio fiscal en Chipre.

La fabricante de pellets, Bedeko Europe, de origen polaco, se desvincula de la propiedad del envío, atribuyendo la responsabilidad a la naviera Maersk.

Ante esta crisis, la falta de una respuesta efectiva por parte de las autoridades europeas y la ausencia de regulaciones específicas para prevenir y gestionar vertidos de pellets plantean preguntas cruciales sobre la capacidad de la Unión Europea para abordar la contaminación de microplásticos.

La propuesta de regulación presentada por la Comisión Europea en octubre de 2023 es un paso en la dirección correcta, pero la exclusión del transporte marítimo y la exención de auditorías a empresas con menos de 1,000 toneladas de pellets evidencian la influencia de la industria del plástico.

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El papel de la sociedad civil

En este contexto, la sociedad civil y organizaciones ecologistas han asumido un papel crucial al interponer demandas penales y presionar por regulaciones más estrictas, a la vez que han promovido campañas de voluntarios para recoger parte de los pellets vertidos que llegan a las playas.

La ciudadanía se encuentra frente a una llamada de atención para exigir acciones concretas y regulaciones efectivas que protejan nuestro entorno marino y eviten futuras catástrofes medioambientales como la que vive la costa de Galicia.

La crisis del vertido de pellets en Galicia resalta la urgencia de regulaciones internacionales y europeas contra la contaminación por microplásticos. La ausencia de regulaciones claras permitió este incidente. Aunque la propuesta de la Comisión Europea avanza, la exclusión del transporte marítimo y exenciones a ciertas empresas indican la influencia de la industria del plástico.

La sociedad civil y ecologistas son cruciales; los ciudadanos deben ser veedores para cambiar la gestión de microplásticos y proteger nuestros ecosistemas marinos.