¿Está en peligro el Tapón del Darién, la selva más lluviosa del mundo?

Andrés Pachón
Abogado investigador, magíster en Derecho Público con experiencia en litigio estratégico. Medio ambiente, derechos y desarrollo. Twitter: @AndresPachonTor
Una de las últimas ocurrencias del presidente Petro pasó casi desapercibida, quizas por las gran ola de ocurrencias que vivimos a diario.
El presidente que ya había propuesto desde su campaña hacer un tren aéreo que uniera Barranquilla con el puerto de Buenaventura, escribió en Twitter: “Para que lo piensen. Primera linea férrea.complemento al canal de.Panamá”, y adjuntó un mapa con líneas hechas al parecer en un celular o en paint.
Los improvisados trazados atraviezan nada menos que el Tapón del Darién, una selva tropical inexcrutable, que hace parte del denominado Chocó biogeográfico, una de las siete áreas más ricas del mundo en biodiversidad, donde viven especies vegetales y animales cuya existencia la ciencia aún desconoce.
Tal es su importancia que los panameños declararon su parte de la selva del Darién como parque nacional, y este luego fue reconocido por la UNESCO como patrimonio natural de la humanidad (1981) y como reserva de la biósfera (1983).
Esta zona siempre ha estado en la mira de grandes intereses geopolíticos que han imaginado mil maneras de explotarlo.
Los proyectos de construir la vía Panamericana y un canal interoceánico han sido las principales amenazas a la conservación de esta área vital para la humanidad, a los que ahora hay que sumarle la propuesta del presidente “ambientalista” que, en lugar de proteger la selva, propone intervenirla.
Y por supuesto que es fundamental fortalecer la economía del Pacífico y su infraestructura, pero esto no puede adelantarse sacrificando ecosistemas estratégicos como lo es la selva más lluviosa del mundo.
Y es claro que se deben tomar medidas frente a la crisis humanitaria de los migrantes que atraviesan el Tapón del Darién buscando oportunidades en el norte, pero ello de ninguna manera se resuelve construyendo “una línea férrea como complemento del Canal de Panamá”.
Hacer estas intervenciones en lugares altamente biodiversos y sensibles abre el camino para su depredación. Al lado de la vía y la megaobra llega la explotación forestal, la contaminación del agua, la deforestación, los cultivos ilícitos, etc.
El trazado férreo dibujado por el primer mandatario en algún rato de ocio además atravesaría el Parque Nacional Los Katíos, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco (1994), y afectaría la zona de influencia del río Atrato, reconocido por la Corte Constitucional como sujeto de derechos para garantizar su conservación y protección (T-622 de 2016).
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También tendría un grave impacto en importantísimos complejos hídricos, y en reservas de la sociedad civil agrupadas en la Red De Reservas Naturales del Darién Colombiano UNGANDÏ.
¿Cuál es el problema que tiene Petro con las áreas protegidas del País?
No solo mantiene el proyecto militar financiado por Estados Unidos en el Parque Nacional Isla Gorgona, sino que ahora empieza a promover la idea de esta mega obra, que pondría en riesgo este patrimonio natural de inmensa sigularidad y los derechos bioculturales de pueblos indígenas y comunidades negras. Lo anterior, sin olvidar el papel definitivo que juega la selva del Darién para ayudar a combatir la crisis climática.
Los beneficios del corredor férreo que propone Petro no compensarían la catástrofe ambiental que causaría el proyecto, con daños irreversibles en ecosistemas únicos en el mundo.
Por eso me uno al llamado de la biologa Yolima Vargas, para que la sociedad colombiana en su conjunto rechace la inconveniente e irresponsable propuesta de Petro.
Si en lugar de invadir con improvisadas obras las áreas protegidas se invirtieran esos recursos en ciencia e investigación en estos laboratorios naturales, que son una despensa mundial de materias primas para medicamentos y biotecnología, la historia del Chocó biogeográfico, del Pacífico y de toda Colombia sería otra.
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