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viernes, 2 de enero de 2026
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Influencers en China deberán certificarse para opinar en redes sociales

China impone certificación obligatoria a influencers en China para reducir desinformación y regular contenido profesional
Influencers en China deberán certificarse para opinar en redes sociales influencers en China

 Desde octubre de 2025, los influencers en China enfrentan un cambio radical en la manera de crear y difundir contenido. El gobierno chino ha establecido que solo podrán opinar sobre medicina, derecho, finanzas o educación si cuentan con certificación obligatoria, demostrando estudios o credenciales formales. La medida busca combatir la desinformación, pero también ha despertado un intenso debate sobre el rol de las plataformas digitales en la regulación del contenido.

China es un país donde la regulación del internet y la discusión sobre la libertad de expresión han sido temas recurrentes, especialmente en redes sociales y plataformas digitales. En este contexto, la implementación de estas nuevas normas se entiende como parte de un esfuerzo por garantizar información confiable, un ejemplo de cómo la regulación puede transformar el contenido digital sin perder de vista el debate público.


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Alcance de la regulación para influencers en China

La medida que exige a los influencers en China contar con certificaciones obligatorias para abordar temas especializados como medicina, derecho, finanzas y educación fue anunciada en junio de 2022 por la Administración Nacional de Radio y Televisión y el Ministerio de Cultura y Turismo. Sin embargo, su implementación efectiva está programada para el 15 de octubre de 2025, coincidiendo con la entrada en vigor de la nueva Ley de Competencia Desleal. 

Esta normativa afecta principalmente a las plataformas de transmisión en vivo de gran alcance, como Tencent y Alibaba, donde algunos influencers en China ejercen una influencia significativa sobre su audiencia. Con sus recomendaciones, pueden generar ventas millonarias en cuestión de horas. A partir de la fecha mencionada, la certificación obligatoria se convierte en requisito para emitir opiniones sobre estos temas profesionales o especializados, garantizando que la información provenga de personas capacitadas y verificadas.

El objetivo de esta medida es frenar la desinformación y proteger a los usuarios de consejos erróneos o engañosos, especialmente en áreas delicadas como la salud, el derecho y las finanzas. La proliferación de «expertos» sin formación real se considera un riesgo social. Las plataformas digitales están obligadas a verificar las credenciales de quienes publiquen contenido en estas áreas.  

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Responsabilidad de las plataformas digitales

Además, se limitan las ganancias diarias que pueden obtener los influencers por donaciones a unos 1,570 dólares. También se prohíbe mostrar artículos caros, estilos de vida extravagantes, desperdicio de alimentos o contenido provocativo durante las transmisiones. Esta regulación se enmarca dentro de un contexto de mayor control estatal sobre el sector tecnológico, que incluye limitaciones también a videojuegos, comercio electrónico y otros sectores considerados influyentes en la sociedad.

A diferencia de otros países donde predominan plataformas extranjeras como Facebook, Instagram o Twitter (X), China gestiona sus propias redes sociales, incluyendo WeChat, Weibo, Douyin, Kuaishou y Bilibili, operadas por empresas locales como Tencent, Sina y ByteDance, todas bajo supervisión de la Administración del Ciberespacio de China (CAC). Este ecosistema cerrado permite una regulación más directa del contenido, lo que facilita la implementación de medidas como la certificación obligatoria para influencers y el control sobre la desinformación en áreas sensibles.


Motivación y debate sobre desinformación

El gobierno chino ha enfatizado que la certificación obligatoria tiene como propósito frenar la desinformación, especialmente en áreas críticas como la salud, el derecho y las finanzas. La proliferación de supuestos expertos sin formación real se considera un riesgo social, pues puede inducir a decisiones médicas erróneas, inversiones financieras poco prudentes o interpretaciones legales equivocadas. 

Sin embargo, esta regulación ha generado críticas por sus implicaciones sobre la libertad de expresión y el pluralismo informativo. Limitar quién puede hablar en internet podría reducir la diversidad de perspectivas, restringiendo el acceso a distintos enfoques y experiencias que antes podían coexistir en las plataformas digitales. Mientras que en otros países cualquiera puede presentarse como especialista, los influencers en China solo certificados podrán compartir opiniones profesionales, lo que plantea un dilema sobre el equilibrio entre seguridad de la información y participación abierta de los ciudadanos. 

Además, algunos analistas advierten que esta medida podría impactar la economía digital, dado que los influencers juegan un rol clave en el comercio electrónico y en la promoción de servicios y productos a gran escala, lo que convierte esta regulación en un ejemplo de cómo las políticas estatales pueden influir simultáneamente en la confianza pública y en la dinámica del mercado.

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 China y el control del sector tecnológico

La implementación de la certificación obligatoria se enmarca en un contexto más amplio de control estatal sobre la tecnología y la información. Además de regular a los influencers en China, el gobierno ha limitado videojuegos, comercio electrónico y otros sectores con gran impacto social, buscando moldear cómo los ciudadanos consumen información y contenidos digitales.

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Con estas políticas, China busca posicionarse a la vanguardia en la lucha contra la desinformación, asegurando que solo expertos certificados puedan emitir recomendaciones en áreas complejas. Este modelo plantea preguntas importantes sobre regulación, confianza y libertad de expresión en internet, y podría servir como ejemplo o advertencia para otros países.