La UNAL halló poco cadmio y plomo en los suelos agrícolas del Valle: seis cuencas cultivadas tienen alertas de níquel
martes, 13 de octubre de 2026
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La UNAL halló poco cadmio y plomo en los suelos agrícolas del Valle: seis cuencas cultivadas tienen alertas de níquel

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Colombia no tiene un límite nacional de metales pesados para suelos agrícolas; la UNAL propuso valores locales, como 0,23 miligramos por kilogramo para cadmio y 5,08 para plomo.

Un técnico toma una muestra de suelo con un barreno en un cultivo de caña del Valle del Cauca.

La investigación midió metales pesados en 489 sitios agrícolas de 13 cuencas del Valle del Cauca, dedicados principalmente a caña de azúcar y frutales. El nivel de fondo del cadmio fue de 0,13 miligramos por kilogramo de suelo, menos de un tercio de la media mundial de 0,41.

Los resultados aparecen en el artículo “Niveles de fondo y valores de referencia de metales y metaloides en suelos agrícolas de un valle interandino en Colombia”. Acta Agronómica, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), lo publicó el 22 de junio de 2026; el autor principal es Gilberto Eduardo Marín Pimentel, doctor en Ciencias Agrarias de la Sede Palmira.

El resultado favorable para cadmio y plomo tiene un matiz: algunos terrenos mostraron alertas por cromo, níquel o cobalto. Esas señales están concentradas en ciertas cuencas y requieren una lectura local, no una conclusión general sobre todo el departamento.

¿Qué tan contaminados están los suelos del Valle?

El panorama general muestra niveles naturales bajos, aunque no uniformes entre terrenos. Un nivel de fondo es la concentración habitual que puede explicarse por la geología y la formación del suelo, con poca influencia humana; sirve para reconocer aumentos inusuales, pero por sí solo no identifica su causa.

Los niveles de fondo fueron 46,57 para cromo, 28,57 para níquel, 2,52 para plomo y 14,00 para cobalto, todos en miligramos por kilogramo. Para arsénico y mercurio, el cálculo quedó bajo la capacidad del método. Miligramos por kilogramo expresa la masa del metal por cada kilogramo de tierra.

Las alertas fueron cromo en Pescador, Roldanillo-Unión-Toro y Tuluá; níquel en Guadalajara, Pescador, Roldanillo-Unión-Toro, San Pedro, Sonso y Tuluá; y cobalto en Jamundí y Pescador. Allí aparecieron suelos por encima de rangos típicos, una señal para estudiar el origen y la disponibilidad de esos elementos.

¿Qué valores de referencia propuso la UNAL y para qué sirven?

Un valor de referencia es un umbral estadístico local para comparar una medición y decidir si merece mayor atención. No es un límite legal, no demuestra contaminación ni determina por sí mismo un riesgo sanitario: ayuda a separar concentraciones habituales de resultados atípicos y a orientar vigilancia, análisis adicionales o decisiones técnicas.

Las propuestas son cadmio 0,23; cromo 85; níquel 45; plomo 5,08; y cobalto 21 miligramos por kilogramo. Se calcularon con el percentil 75 tras retirar anomalías: dicho en llano, el punto por debajo del cual quedó la mayor parte de las mediciones consideradas normales.

Frente a Brasil, las referencias de cromo, níquel y cobalto resultaron más altas; frente a México y Perú, las de cadmio y plomo fueron más estrictas. La comparación muestra por qué importar umbrales sin ajustar la geología local puede clasificar mal un suelo.

¿Por qué cambian según el tipo de suelo?

La muestra reunió 271 molisoles, 128 vertisoles y 90 inceptisoles, cuyas propiedades cambian la forma de retener metales. La composición mineral, la arcilla y el grado de desarrollo pueden elevar una concentración natural sin que exista necesariamente un aporte humano, por lo que el tipo de terreno importa al interpretar el resultado.

Los molisoles son fértiles y productivos; los vertisoles tienen arcillas que se expanden con agua y se contraen al secarse; los inceptisoles son jóvenes o poco desarrollados. Los primeros mostraron referencias intermedias para cromo y níquel, los segundos las más altas para esos elementos y los terceros acumulaciones puntuales de plomo.

¿Colombia tiene un límite legal para metales en suelos?

Colombia no tiene una norma nacional general que fije máximos de esos metales ya acumulados en todos los suelos agrícolas. La Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), autoridad ambiental regional, dejó constancia de esa ausencia en su boletín de actos administrativos de febrero de 2015.

Sí existen reglas especiales que no equivalen a un estándar general de calidad del terreno. La Resolución 150 de 2003 del Instituto Colombiano Agropecuario regula fertilizantes y acondicionadores.

La autoridad regional monitorea salinidad y diseña una red sobre degradación química y contaminación difusa, pero no está confirmada una red permanente dedicada al seguimiento rutinario de metales pesados agrícolas. Así consta en el Informe de Gestión 2024 de la CVC, publicado en marzo de 2025.

¿Esto significa que los alimentos del Valle son seguros?

El estudio no permite declarar seguros los alimentos porque analizó el suelo, no las partes comestibles de los cultivos. La concentración en tierra no equivale automáticamente a la que llega a una planta: la absorción depende del elemento, la especie cultivada, las propiedades del terreno y su disponibilidad química.

El cadmio alimentario puede dañar el riñón y desmineralizar los huesos. Coinciden la ficha de la Comisión Europea, consultada el 12 de octubre de 2026, y la ficha de la Organización Mundial de la Salud (OMS), del 4 de junio de 2026.

El siguiente paso anunciado es analizar hojas, frutos y tallos para establecer si los elementos pasan a las plantas. La Agencia de Noticias UNAL lo informó en la nota “Bajas concentraciones de metales pesados, buena noticia para suelos agrícolas del Valle del Cauca”, fechada el 13 de octubre de 2026.

Para agricultores y consumidores, estos datos sirven como punto de partida para enfocar nuevos muestreos donde las condiciones del terreno justifican una revisión más cercana.